3 postres veganos para sorprender a tus amigos

Si eres de aquellos que creen que ser vegano consiste en sufrir de tremendas privaciones, de sacrificar los alimentos más deliciosos por amor a los animales y, de esta manera, sufrir por la dignidad de ellos y la tuya… estás equivocado. Es perfectamente posible seguir una dieta vegana, y, al mismo tiempo, disfrutar de platos de excelente calidad. En este post, hablaremos sobre algunas recetas de repostería que puedes poner en práctica con mucha facilidad, para que las disfrutes en casa, y, de paso, invites a tus amigos omnívoros para que sepan de una vez por todas que se puede ser feliz haciendo felices a otros seres. Así que, adelante.

Ver también: 3 Desayunos veganos que deberías considerar en tu dieta

Pudín de mango y chía

¿Sabías que el mango viene de la India? Desde hace milenios se cultiva en el subcontinente Indio, y, gracias a la expansión de los imperios europeos y sus sistemas de producción colonial, el cultivo de esta fruta se extendió por muchas lugares del mundo, incluyendo, por supuesto, el nuestro. En India, es muy usado para hacer salsas como el chutney, y, gracias a su dulzura y versatilidad, se puede usar como base para este postre.

La chía la puedes conseguir en cualquier mercado saludable de Medellín.

Para esta receta necesitarás dos mangos maduros (de cualquier variedad, realmente), dos yogures veganos, media taza de leche vegetal (de almendras, puede ser, o de coco), sesenta gramos de chía, tres onzas de endulzante (azúcar, panela rallada o miel de agave) y medio limón.

Lo primero que debes hacer es pelar el mango, cortarlo en pequeños trozos y congelarlo durante hora y media, hasta que se endurezca. En un recipiente aparte, mezcla el yogur, la chía y el endulzante hasta alcanzar una mezcla homogénea. Luego, déjalo en la nevera hasta que cuaje.  Después mete el mango congelado con la leche de almendras o de coco y el zumo de limón, y lícualos hasta que la mezcla quede bien pareja. Finalmente, llena un vaso de vidrio con una capa de una mezcla y otra capa de la otra hasta que lo llenes. Por encima, puedes dejar un poco de cáscara rallada de limón en la superficie. Déjalo en la nevera un par de horas y voilá.

Mousse de chocolate

Los mayas y los aztecas (además de otros pueblos) consumían chocolate antes de que llegaran los europeos al continente americano. De hecho, la palabra xocolatl es náhuatl y significa “agua agria”. La manera en que estos pueblos indígenas preparaban esta bebida era muy diferente a la que estamos acostumbrados, sobre todo, porque ellos no usaban leche (¡y también le añadían ají!) Los europeos mezclaron el cacao con otros ingredientes y con leche, y, con todo, hicieron una mantequilla, pero esto no significa que sea la única manera de prepararse.

Esta receta de mousse es sencilla pero deliciosa. Necesitarás ciento cincuenta gramos de chocolate amargo (lo encuentras en cualquier tienda de repostería), dos aguacates maduros grandes, dos cucharadas de cacao en polvo, una onza y media de esencia de vainilla, tres cucharadas de endulzante (el que uses) y ciento sesenta gramos de crema de coco (revisa los ingredientes, porque algunas no son veganas). Deja el chocolate con los el cacao, el endulzante y la vainilla en un recipiente al baño maría y revuelve despacio hasta que se derrita. Cuando esto suceda, vierte los aguacates cortados en trozos y el resto de los ingredientes. Mezcla hasta lograr una textura homogénea y refrigera todo por media hora. Este mousse lo puedes comer solo, o puedes acompañar tortas, helados o waffles veganos.

Si quieres una alternativa extra para hacer chocolate, échale un vistazo a este video:

Cheesecake vegano (sí, leíste bien)

Este es uno de los postres más populares en las reposterías, y, aunque no resulta muy complicado, nunca deja de pasar de moda. Para este postre, deberás conseguir una cucharada de mantequilla de canola, doscientos gramos de marañones, dos paquetes individuales de galletas Óreo, media taza de puré de manzana (puede ser una compota para bebé, pero es mejor hacerlo uno mismo…), media taza de tu endulzante de preferencia (la miel de agave es la mejor opción), dos onzas de esencia de vainilla, tres onzas de aceite de coco y el zumo de medio limón.

Ahora, la preparación es muy fácil. Embadurna un molde de metal con la mantequilla de canola y luego añade las galletas finamente trituradas y mezcladas con dos cucharadas del puré de manzana (el resto te servirá, no lo botes). Haz una capa gruesa con esa mezcla y déjalo en el congelador. Luego, en una licuadora, añade los marañones (déjalos remojando en agua toda la noche) con el resto de ingredientes y no pares hasta tener una mezcla homogénea. Luego vacía esa mezcla en el recipiente con las galletas trituradas, haz una capa mucho más gruesa, y déjalo en el congelador unas tres horas.