Alimentos que pueden durar mucho tiempo en tu alacena

Los precios de los alimentos suelen subir mucho en ciertas épocas del año, dependiendo del clima, de los precios de la gasolina, de qué frutas y verduras estén en cosecha, etc. Por esta razón, hay que aprovechar los momentos del año en los cuales nuestros alimentos favoritos están más baratos para almacenarlos en casa de modo que puedan durar mucho en la alacena sin que se echen a perder. Para ello, podemos conservarlos en salmuera, deshidratarlos, congelarlos o fermentarlos, de manera que los tengamos a nuestra disposición a la hora en que los necesitemos. En otros posts, hemos aprendido a deshidratar algunos alimentos y a fermentarlos de manera adecuada y sencilla. Veamos, además de esos dos métodos, qué más podemos hacer.

Tomates deshidratados

Esta es una técnica muy usada en la comida italiana, precisamente, porque los italianos aman los tomates y no los tienen todo el año. Consiste en cortar los tomates en dos (cualquier tipo de tomate), ponerlos bocarriba sobre un tamiz y espolvorearlos con sal, y, entonces dejarlos al sol en temporada seca hasta que hayan perdido toda el agua. Cuando estén secos por un lado, se voltean y se espera hasta que estén secos por el otro. Entonces, lo que puedes hacer, es dejarlos en un recipiente con aceite de oliva y ajo, de modo que los puedas usar cuando quieras. Son fáciles de encontrar en cualquier mercado saludable de Medellín, pero también los puedes hacer tú mismo.

Mermelada de fresa

Aunque nunca será lo mismo comer una fruta fresca que enlatada (o preservada de cualquier otra manera), las mermeladas son una buena manera de conservar estos alimentos y aprovechar algunas de sus propiedades. Veamos un ejemplo: mermelada de fresa.  Toma una libra de fresas, lávalas, retira las hojas y pásalas por un procesador de alimentos hasta que tengas una pasta. Añade cuatro tazas de azúcar (o panela en polvo, si lo prefieres) y deja reposar la preparación durante unos diez minutos. Revuelve bien y pasa todo a una olla con agua y un sobre de gelatina sin sabor (verifica que sea vegana, eso sí). Luego, revuelve bien, deja reducir la mezcla, esteriliza algunos envases de vidrio y llénalos (pero no del todo). Esta mermelada podrá durar mucho tiempo en la nevera y será una opción deliciosa para un desayuno, por ejemplo.

De todas maneras, si quieres almacenar algunas frutas sin preparar una mermelada, lo que puedes hacer es congelarlas, sea enteras o en pulpas. Algunas frutas (como casi todas las bayas) se pueden congelar sin que pierdan propiedades ni que se altere su sabor, pero otras, como la manzana o la pera, es mejor licuarlas hasta producir una pulpa y congelarlas para usarlas después.

Maní tostado

El maní, como otras leguminosas, es una buena fuente de proteínas, aceites y minerales, como el hierro. Puedes prepararlo de esta manera para que te dure mucho. Lo primero será hidratarlos en agua caliente con sal, y dejarlos hervir durante media hora. Una vez hecho esto, escurre el agua y ponlos en una bandeja metálica en el horno a ciento cincuenta grados arriba y abajo hasta que la textura esté crujiente. Entonces, en un recipiente hermético, los puedes almacenar con un poco de sal, y, si te gusta, con un poco de pimienta roja. Guárdalo en la nevera. Te servirá para complementar tus ensaladas y otras preparaciones.

Verduras en escabeche

Esta es una manera de conservar una buena cantidad de verduras, de modo que estén disponibles todo el año para una ensalada o para otras recetas. Las combinaciones son infinitas, pero una buena conserva que puedes poner en práctica es la siguiente. Toma una cebolla de puerro, una cabeza de ajo, una cebolla roja, un manojo de champiñones, cien gramos de espárragos un pimentón maduro, una zanahoria, una coliflor y una remolacha. Pica todo en cuadritos y en julianas (dependiendo de cómo te guste cada verdura), cocina todas las verduras en agua durante diez minutos, y luego llévalo todo a un recipiente hermético con vinagre. Añade sal y pimienta al gusto, una ramita de romero, una hoja de laurel y una pizca de tomillo. Procura que nada flote, para que no esté en contacto con el oxígeno y no se pudra. Mientras más semanas dejes madurando toda la preparación, mejor será el sabor. Ya lo verás.

Melocotón en almíbar

Esta receta está como para chuparse los dedos:

Semillas de calabaza

Las semillas de la calabaza son altamente nutritivas y deliciosas. Pueden ser un buen complemento para una ensalada, una sopa, un pan o un arroz, pero también las puedes comer solas, como las semillas de girasol. Lo que debes hacer es retirarlas de la pulpa de la calabaza (o de la auyama, es lo mismo, en realidad), las lavas bien, las dejas en una bandeja sobre papel periódico al sol durante unos días, y esperas hasta que estén completamente secas. En ese punto, estarán listas para consumir o incluso para sembrar, en caso de que quieras replicar esta maravillosa planta en tu huerta.