Tip Vegano: Aprende a cultivar alimentos en tu balcón

En el post anterior, hablamos de cómo empezar tu huerta en el patio. El asunto es que no todos tenemos patio, y, a lo sumo, tenemos un balcón. ¿Podemos cultivar algunos alimentos ahí? La respuesta es afirmativa, y, de hecho, podrías cultivar bastantes. Es cuestión de aprender a aprovechar el espacio disponible al máximo. Recuerda que todas las plantas tienen necesidades diferentes, y las que necesitan menos luz pueden crecer en espacios interiores. Igual que en el caso de las huertas de patio o jardín, los recursos que necesitarás aquí no serán muchos. De hecho, tendrás que reciclar bastantes objetos que la gente normalmente arroja a la basura.

En primer lugar, la cuestión es saber con cuánto espacio se cuenta, cuánta luz entra (cosa que cambia dependiendo del momento del año), cuánta agua recibe y qué puedes hacer en el balcón (pues no en todos los apartamentos podrás alterar parte la fachada con piezas empotradas, clavadas, etc.). En cualquier caso, vamos a pensar la huerta teniendo en cuenta una serie de alimentos que germinan rápido y son fáciles de manejar en macetas.

¿Qué necesitarás? Macetas, baldes, estibas, canecas de basura, llantas, botellas plásticas, tubos de pvc, alambre, cuerda y mucha tierra abonada. Puedes ubicar varias macetas en el balcón, y otras por las paredes, a modo de jardín vertical. Puedes hacerlo en botellas plásticas, troncos de guadua, cajas de madera alargadas (como las de los vinos), tubos gruesos de PVC, etc. Es cuestión de disponerlas de forma vertical, como una estantería. Las verticales, que no tienen tanta profundidad, son muy buenas para las plantas aromáticas, como el tomillo, el orégano, la albahaca, el cilantro, el perejil, la menta o la yerbabuena.

Las remolachas no necesitan tanto espacio. Con una maceta de treinta centímetros de profundidad, con un ancho de cuarenta centímetros, podrías sembrar unas cinco. Una vez las coseches, puedes sembrar otras plantas ahí. Con las cebollas, igual: compra la plántula, y en una maceta de treinta centímetros de profundidad, siembra unas cinco o seis. Con las zanahorias, ten cuidado: si las transplantas, ellas pueden morir. Así que prepara una maceta profunda con buena tierra, trae las plántulas y siémbralas directamente ahí. Nunca las pases a un almácigo, y, de ahí a la maceta.

Los ajos se pueden sembrar de forma hidropónica, es decir, en agua. Lo que haces es desarmar una cabeza completa, pelar y atravesar cada diente con palitos (de chuzo de asado) de forma horizontal (de modo que en cada palito haya varios dientes). Los palillos descansan en una bandeja, que vas a llenar de agua hasta que toquen los dientes de ajo. Estos, a su vez, desarrollarán raíces pronto (debes cambiar el agua cada dos días) y les empezará a crecer una rama verde. Esa rama es comestible, sirve como cebolla de rama y sabe a ajo. Mira este video para que aprendas a hacerlo:

También puedes cultivar germinados de forma hidropónica. Es cuestión de cambiar el agua frecuentemente, conseguir buenas semillas y estar al tanto de los tiempos de cosecha (puedes aprender más sobre esto en este enlace). De igual manera, puedes retoñar muchas verduras en bandejas con agua (la parte de arriba de una zanahoria, de una lechuga, de una cebolla, del cilantro…), y, en un par de meses, tendrás tallos y hojas frescas para tu ensalada, bastante ricos en nutrientes y sabor.

Para las papas, necesitarás una ponchera plástica y tres llantas. Estas últimas, las puedes conseguir muy fácil en cualquier montallantas (suelen ser un estorbo). Lo que haces es llenar la ponchera con tierra abonada, enterrar las papas cerca de la superficie y cubrir con acolchado de pasto cortado y hojas. Busca que sean papas sanas, deja que les crezcan raíces, y que estas tengan casi tres centímetros. Entiérralas con las raíces hacia arriba. Cuando se asomen los tallos de la planta, pon una llanta sobre la ponchera y echa un poco más de tierra y acolchado. Cuando atraviesen ese nuevo nivel, pon la otra llanta. Cuando la atraviesen, espera a que las hojas se pongan amarillas (por nada del mundo te comas las hojas, son venenosas…) y cosecha. Es fácil: quitas las llantas, limpias un poco la tierra y ahí las verás.

Un tip: añade siempre cáscara de papas a tu compost para que, además de las cáscaras del banano, sea muy rico en potasio. Las plantas de frutos necesitan mucho de este elemento.

Los fríjoles se pueden sembrar en una maceta grande (de unos cuarenta centímetros de profundidad). Estas plantas crecen rápido y necesitan algo en qué enredarse, así que puedes clavar dos palos (de escoba, de bambú, de lo que quieras) que lleguen casi hasta el techo. Cuando produzcan las vainas y la planta empiece a marchitarse, cosecha tus granos y planta algo nuevo en esa maceta (estará muy rica en nitrógeno, por cierto). El pepino y el calabacín también necesitarán de algo en qué enredarse, así que haz lo mismo que con el fríjol. Puedes usar palos o alambre para que se enreden y crezcan de forma vertical. La verticalidad será importante para una buena producción, ya lo verás.

El pimentón y el ají son muy parecidos: necesitan macetas de por lo menos veinte litros de capacidad (como los baldes de pintura), muy buen drenaje y buena luz solar. Los rábanos son muy fáciles de cosechar (y son muy rápidos). No necesitas macetas tan profundas, y son muy bonitos, al punto de que pueden adornar tu sala mientras te dan tu cosecha. Lo mismo, el limón: retira unas semillas, sécalas, ponlas en una servilleta húmeda y en una bolsa ziplock hasta que eche raíces y luego siembra en una maceta profunda. Abónalo bien y tendrás limones y un aroma muy agradable en casa.

Eso es más o menos todo. ¡Recuerda apoyar los restaurantes veganos y los mercados saludables de Medellín!