Aprende un poco más sobre el cuidado de los gatos

Estos felinos nos han robado el corazón desde hace más de diez mil años. Se dice que su origen es norafricano, que fueron adorados en el antiguo Egipto y que rápidamente se distribuyeron por toda Europa y Asia (y luego a América) gracias al ser humano. Por mucho tiempo, estos animales han acompañado al hombre para controlar plagas, pero han resultado ser unos increíbles animales de compañía. Hoy en día, junto a los perros, es la especie predominante en cuanto a mascotas se trata. Si tienes uno, y deseas aprender más sobre los cuidados que merece, este post será muy apropiado para ti.

Alimentación

Es muy importante saber qué darles de comer y qué cosas evitar. Preferiblemente, alimenta tu gato con concentrados de marcas especializadas en esta especie, concentrados secos o húmedos (en agua), que puedes encontrar en supermercados y en mercados saludables de Medellín. Los gatos son seres caprichosos, y a veces no les gustará el alimento de una marca, así que ensaya diferentes hasta que disfrute uno de ellos. Procura no alimentarlos con tu comida, pues algunos alimentos nutritivos para nosotros pueden ser perjudiciales para ellos, como la sal, el chocolate o la cebolla (haz clic aquí para más información). Tampoco se aconseja que coman pájaros e insectos muertos, porque pueden sufrir de infecciones severas.

Permanencia en casa

Por supuesto, alguna vez fueron salvajes. Claro: si los dejas libres, se vuelven ferales. Los gatos aprenden muy rápido a vivir de forma salvaje, pero esto está muy mal en varios sentidos. El primero es por ellos: viven menos tiempo debido a la mala alimentación, pueden contraer leucemia felina y otras enfermedades, los pueden matar otros animales (como los perros), pueden ser atropellados o ser víctimas de personas sin corazón que les quieran hacer daño. Lo otro es que esta especie es invasora, y es responsable de un tremendo daño medioambiental al matar cientos de miles de pájaros e insectos cada año. Los gatos son cazadores y no tienen opción: su instinto llama. Por eso, nos corresponde a nosotros, los seres humanos, mantenerlos encerrados para protegerlos a ellos y a otros animales.

Y no, no te preocupes: los gatos pueden vivir encerrados sin que esto los afecte en lo más mínimo. Así que consigue mayas para tus ventanas, mantén la puerta cerrada y déjalo jugar y dormir por ahí.

Ver: Cómo ayudar a conservar especies de aves en peligro

Esterilización

Este punto está relacionado con el anterior. Hay una sobrepoblación de gatos en todo el mundo porque la gente los deja salir a vagabundear y en esos paseos se reproducen. Lastimosamente, nadie se puede hacer cargo de todos ellos. Por eso, es mejor esterilizar a todos los gatos que se pueda. Hay muchos en adopción, no hay necesidad de criarlos. Todos son hermosos: perpetuar una raza de gatos es un desperdicio irresponsable. De igual forma, cuando los gatos están esterilizados, evitamos que los machos se peleen por territorio y por hembras en calor. Esto significa ahorrar mucha sangre, infecciones… y ruido nocturno.

Vacunación

Al igual que nosotros, los gatos necesitan vacunas. Algunas de ellas son gratuitas (como la de la rabia), otras son baratas, y algunas cuestan un poco. Es importante que estés al tanto del plan de vacunación de tu gato (o de tus gatos), pues algunas vacunas (como la trivalente o la de la leucemia) podrían salvarles la vida. En muchos refugios, ofrecen a los gatos en adopción con algunas o con todas las vacunas. Aprende más en este enlace.

Accesorios

Un gato no necesita muchos objetos. No tienes que comprar una tonelada de juguetes para hacerlo feliz (porque, seamos francos, a veces ni los voltean a mirar y siempre preferirán una caja de cartón). Sin embargo, ellos necesitan un lugar en donde afilarse las uñas, y si no se los proporcionas, ellos encontrarán uno (y siempre lo hacen). Puedes comprar uno, puedes fabricarlo con cuerdas y maderos. Cerciórate de que lo use (prémialo cada vez que lo haga, mientras lo aprenda a usar), y así tendrás unos muebles en mejor estado (sí, en “mejor estado”). Además, haz todo lo posible por que tengan un lugar alto a su disposición (sea un mueble tuyo o hecho para gatos). Cuando los gatos están lejos del suelo, y del alcance de los demás, se sienten seguros, y menos agresivos. Lo otro, es que si es un gato de mucho pelaje, consigas un cepillo para peinarlo constantemente y evitar que la formación de nudos. Por último, consigue algo para eliminar sus pelos de tu ropa, lo necesitarás.

Hidratación

Como cualquier ser vivo, un gato necesita agua, y, dependiendo del clima, necesitará una mayor o menor cantidad. Si puedes, consigue un bebedero con filtro, que mantenga el agua en movimiento. A los gatos les gusta beber agua muy limpia, y si encuentran una caída de agua (aunque sea muy bajita), se bañarán las patas, las orejas y la cabeza. Estos bebederos se consiguen muy fácil en una tienda de mascotas. Si no tienes uno, sírvele agua en un plato hondo, y cámbiala frecuentemente.

Juego

Finalmente, aunque estos animales duermen la mayor parte del tiempo (para envidia de muchos), también se aburren y necesitan ejercitarse para liberar mucha energía. Toma un poco de tiempo cada día para jugar con ellos. No tiene que ser con tus manos (por tu bien), puedes usar un láser o una varita con un juguete colgante. Notarás que después de una suficiente sesión de juego, ellos se vuelven gatos muy amables y cariñosos (y menos destructivos).