6 apps para veganos que podrías necesitar

Los teléfonos inteligentes son herramientas útiles para resolver miles de problemas de nuestra vida cotidiana. Sin importar nuestro estilo de vida o nuestras necesidades, sólo es cuestión de conocer las apps correctas para que podamos hacer lo que necesitemos hacer en el menor tiempo posible, y al menor costo. Por supuesto, para los veganos también hay apps. ¿Para qué? Para conocer recetas nuevas, para aprender un poco más sobre el contenido nutricional de los productos que consumimos a diario, o para ubicar el restaurante vegano más cercano en Medellín (entre cientos de posibilidades). Veamos algunas de las apps más populares para los veganos locales y de todo el mundo.

HappyCow

Si estás viajando, o estás en un lugar de tu ciudad que no frecuentas, y, de repente, es hora de almuerzo o deseas picar algo, pero no sabes dónde, esta app podría ser una gran aliada, que te alejará de malas opciones vegetarianas en restaurantes omnívoros. Gracias a HappyCow, puedes ubicar el restaurante vegano más cercano (o, incluso, el mercado saludable), y en el menú de búsqueda tienes una serie de filtros que te ayudarán a encontrar restaurantes veganos, vegetarianos, u omnívoros con excelentes platos veganos. Gracias a esta app, puedes ahorrarte mucho tiempo buscando restaurantes cerca de ti en Google o en Tripadvisor, e ir a la fija. Si el restaurante que frecuentas no está registrado, ¡invítalo a hacerlo para que otros veganos puedan llegar a él!

Vegan Pocket

¿Alguna vez has tenido dudas acerca de la calidad de un producto? Tal vez lo has consumido y no sabes si realmente es vegano, si es natural, si es orgánico o si es libre de crueldad. Pues bien, gracias a esta app, sólo tienes que escanear el código de barras del producto, y sabrás si alguien ya se ha quejado sobre lo mismo; si, en efecto, peca por publicidad engañosa, o si está libre de malas críticas. En una época de consumidores concientes y preocupados por su salud, esta app es una muy buena herramienta para evitar malas sorpresas. Cada día se actualiza en una enorme base de datos, y puede ser muy útil cuando estás mercando y encuentras productos de dudosa procedencia.

Vegamecum

Todo vegano debería saber cocinar. Por lo menos, debería conocer cómo preparar los platos de toda la semana. Existen miles (millones) de recetas en todos los idiomas y en todos los países, pero a veces los consumidores son muy exigentes (y, algunos, bastante perezosos), así que esta app te puede ayudar a encontrar la mejor receta para ti. Te dirá qué ingredientes comprar, las cantidades exactas, videos sobre cada fase de la preparación (para despejar cualquier duda posible), e incluso, hay una buena sección de comentarios en donde los usuarios comparten sus experiencias y consejos. Como las anteriores, es gratuita.

Mundo Vegano Amino

Como en todas las comunidades, el veganismo también tiene una red social exclusiva de los miembros de la misma. En esta red social puedes conocer veganos de todo el mundo (y, por supuesto, muy cerca de ti), puedes compartir recetas con ellos, participar en foros sobre cualquiera de los cientos de temas disponibles (por ejemplo, huertas urbanas o causas animalistas), puedes compartir información importante (por ejemplo, de una marcha en contra de las corridas de toros) y otras actividades para las cuales es fundamental trabajar en comunidad. Incluso, en esta red social puedes contribuir a un extenso catálogo de veganismo que opera más o menos como una enciclopedia. ¿Qué te parece?

Rawvana’s 30 Day Smoothie Challenge

Si eres fan de los jugos y los smoothies, esta app es perfecta para ti. Empezó como un reto de un mes para personas interesadas en poner en práctica sus promesas de año nuevo acerca de trabajar en la salud y empezar una dieta saludable, pero puede ser una experiencia deliciosa y muy divertida para cualquier persona. Consiste en una serie de batidos ricos en vitaminas, minerales, fibra y proteínas, perfectos para complementar tu alimentación diaria (y calmar ciertos antojos). Es muy recomendable para las personas que hacen ejercicio, teniendo en cuenta que el organismo demandará más nutrientes que respecto a las personas sedentarias. El único problema es que te puedes volver adicto a algunos de los smoothies del reto, y no podrás desengancharte tan fácil.

Vegaffinity

Debido a que no todos los cuerpos responden de la misma manera a la dieta vegana, es importante conocer cualquier novedad posible durante el transcurso de este largo recorrido. Esta app es muy buena para empezar a adaptar el cuerpo a un consumo de alimentos libre de derivados animales y te alerta de las posibles carencias nutricionales que podrías tener en caso de que tu alimentación no sea lo suficientemente balanceada. En esta app podrás encontrar planes de dietas recomendados por expertos, conocerás la opinión de miles de usuarios, encontrarás una tienda online. Podrás llevar un registro de comidas, contar las calorías consumidas, y, de esta manera, saber si estás incurriendo en excesos o en faltas. También encontrarás miles de recetas y foros en donde podrás preguntar o responder cualquier duda concerniente a la vida vegana en general.

Receta vegana: Dos pasabocas de papa muy fáciles de preparar

A veces los pasabocas son muy importantes. Tal vez tengas una comida que deba esperar un poco de tiempo (y necesitas entretener a tus comensales, incluso antes de que lleguen las entradas), quizás desees pasar un rato agradable viendo películas y series, tal vez debas atender un coctel… los pasabocas pueden ser fundamentales en esas situaciones en donde no hace falta ofrecer una comida completa, sino un pequeño bocado. Un bocado vegano, además, como esos que encuentras en los restaurantes veganos de Medellín. Bueno, pues las papas pueden ser una excelente opción, teniendo en cuenta lo versátiles que pueden resultar a la hora de trabajar con ellas (además de lo deliciosas y nutritivas). Vamos a ver algunos ejemplos de pasabocas de papa que puedes preparar sin mucha dificultad.

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Cubitos horneados

Este pasabocas es delicioso, pero debes tener en cuenta de que se toma su tiempo en el horno. Así que debes tener suficiente tiempo de anticipación. Lo que necesitarás (para dos personas, si son más, pues haz más) es un par de papas grandes (pueden ser capiras o camotes), una cucharada de tomillo, una cucharada de eneldo, un chorro de aceite de oliva, cuatro dientes de ajo, una cucharada de sal y una de pimienta. Y, para la salsa, puedes preparar una mayonesa vegana (vamos por partes).

Corta las papas en dos, de forma vertical, de modo que te queden dos cascos largos. Con un cuchillo, haz una cuadrícula y corta casi hasta la cáscara, pero sin desprender los fragmentos del todo. Añade el aceite de oliva, la sal, la pimienta, el eneldo y el tomillo. El ajo, lo esparces por la superficie con un exprimidor, de modo que quede una pasta fácil de distribuir. Envuelve los fragmentos en papel aluminio y mételos al horno a 250 grados, durante una media hora. Revisa cada tanto para verificar que no se está quemando.

Cuando ya está listo, abre el papel aluminio, y, con el cuchillo, separa un poco más los cubitos (de nuevo, sin desprenderlos del todo), para que se puedan arrancar del casco y untar de mayonesa.

Y bueno, este aderezo es muy fácil. Cuando está bien hecha, la mayonesa vegana es indistinguible de la original. Necesitarás sesenta gramos de nueces de macadamia, sesenta gramos de marañones, tres ciruelas pasas, una taza de agua, una cucharada de sal, tres onzas de aceite de oliva, una onza de vinagre de frutas, el zumo de un limón y tres dientes de ajo. Mete todo a la licuadora y añade el agua en un chorro constante y delgado, hasta alcanzar la textura que buscas. Puedes acompañar la mayonesa con unas hojas de albahaca, para darle algo de frescura, y así tendrás un pasabocas inolvidable.

Si lo prefieres, puedes arrancarlos, atravesarlos con palillos y servirlos con la mayonesa y con rodajas de limón.

Los chips perfectos

Bueno, este pasabocas parece muy básico pero requiere un poco de paciencia. Sin embargo, al ver la cara de satisfacción de tus comensales, sabrás que todo el esfuerzo habrá valido la pena. Para esto necesitarás una libra de papas (de nuevo, las capiras serán la mejor opción, por su dureza), aceite vegetal, una cucharada de bicarbonato de sodio, una cucharada de sal, dos aguacates maduros, una cucharada de mostaza, un limón, una cucharada de comino, una cucharada de pimienta negra, una cebolla morada, un manojo de cilantro y un cuarto de libra de fríjoles negros.

Lo primero son las papas. Córtalas en rodajas muy finas y hiérvelas con sal y bicarbonato (esto último les dará una textura muy crujiente). Cuando ya estén listas, escurre el agua, pon las rodajas en una bandeja y vierte chorritos de aceite hirviendo sobre ellas. Mételas al horno hasta que estén muy crujientes y retíralas. Si no quieres usar papas, también puedes usar zanahorias.

Entonces, haz un guacamole: estripa el aguacate y añade el comino, la pimienta, el zumo del limón y la mostaza. Revuelve bien. Debes esparcir este guacamole sobre las rodajas de papa, y, encima de eso, pon julianas muy delgadas de cebolla morada (recuerda que su sabor puede ser muy invasivo), junto a algunas hojas de cilantro, y, arriba, los fríjoles negros.

Bueno, los fríjoles negros tienen su truco. No se trata simplemente de remojar y pitarlos en la olla hasta que estén listos. Haz eso, pero necesitarás algo para sazonarlos adecuadamente. Toma dos tomates de aliño (busca unos grandes y maduros), media cabeza de ajo, una cebolla blanca, sal y un poco de panela rayada. Pon a sofreír todo lo anterior (bien picado) y luego mételo a la licuadora. Cuando los fríjoles estén listos, escurre el agua y mézclalos con el jugo resultante de la licuadora, y, en fuego medio, espera hasta que se reduzca un poco ese caldo. Entonces, estarán listos. Si quieres darle más espesor al caldo, mete una zanahoria pelada en la olla de presión cuando estés pitando los fríjoles, y esto te ahorrará mucho trabajo.

¡A disfrutar!

Tip vegano: Algunos alimentos que deberías combinar para mejorar tu salud

La buena alimentación no es un sustituto de la medicina, ni mucho menos, pero sí puede ser altamente preventiva; mientras que una mala alimentación es una garantía de miles de problemas médicos. En muchos casos, una mala alimentación no consiste únicamente en una pobre ingesta de nutrientes, sino de una mala manera de consumir los alimentos. Comer a deshoras, saltarse las comidas o comer en exceso algún tipo (o toda clase) de alimentos producen desórdenes que, poco a poco, te pueden pasar factura, pero hay una manera adicional de alimentarte mal: combinando mal los alimentos.

Hay comidas que van muy bien juntas. Mucha gente las ha aprendido a combinar, pero esto se ha vuelto más una tradición que la puesta en práctica de un conocimiento técnico. Por ejemplo, si combinas las leguminosas (como los fríjoles o las lentejas) con arroz y con alguna fuente de vitamina C (un jugo o una ensalada), tu cuerpo absorberá más proteínas y hierro. En la comida paisa, es muy común encontrar esta combinación; incluso cuando pides una cazuela en un restaurante vegano en Medellín, desprovista de toda la carne que lleva este plato.

Veamos algunas combinaciones excelentes para el desempeño de tu organismo, que te servirán de ahora en adelante para cocinar y prevenir cientos de enfermedades.

Ver: Alimentos veganos que te ahorran problemas de salud

Uvas y manzanas

Cuando vas a comer frutas, una de las principales recomendaciones de los nutricionistas es comer una a la vez. Cuando consumes una ensalada de frutas o un salpicón, tu cuerpo no absorberá los nutrientes de todas y cada una de ellas con la misma eficacia que si comieras una sola, debido a que el estómago usa diferentes tipos de enzimas para procesarlas a todas. Muchos omnívoros suelen comer carne con queso (o con cualquier otro tipo de lácteo), sin saber que esta combinación es altamente perjudicial para el organismo, y por la misma razón (sólo que, en este caso, de forma extrema). Cuando combinas los antioxidantes de las uvas y las manzanas (en especial, una sustancia llamada quercetina), tu cuerpo puede trabajar mejor para combatir algunos virus y bacterias que afectan el sistema respiratorio. Así que si en tu entorno notas a muchas personas con gripe o con tos, consume uvas y manzanas durante una semana y verás cómo le haces frente a estas enfermedades.

Algo que también puedes hacer es combinar el vino tinto y las manzanas. Esta combinación, además de ofrecerte los mismos antioxidantes de la uva y la manzana, te puede ayudar a prevenir la trombosis y los coágulos, en general. Esto puede ser muy útil, si sabes que eres propenso a este tipo de problemas y deseas mantenerlos a raya.

Limones y espinacas

Al igual que con las leguminosas y las fuentes de vitamina C, esta combinación le permitirá a tu cuerpo absorber una mayor cantidad de hierro. Esto es fundamental para el adecuado funcionamiento del organismo, en especial, si te gusta practicar alguna forma de ejercicio físico. Cuando falta el hierro (y esas reservas duran alrededor de dos años), puedes contraer una enfermedad muy peligrosa llamada anemia, cuyo principal síntoma es la ausencia de glóbulos rojos en la sangre y una consecuente debilidad. Para los veganos, una dieta rica en hierro es muy importante, así que consume muchas lentejas y espinacas acompañadas de jugos ricos en vitamina C, como el limón, los tomates o los ajíes picantes.

Pimienta y cúrcuma

Estos dos condimentos, muy presentes en la comida india, no sólo ofrecen un delicioso sabor a tus comidas (curry y otras), sino que resultan muy eficaces para la prevención del cáncer de próstata, del de hígado, la presencia de tumores cerebrales, e incluso, de la diabetes. El secreto de esta combinación nace de la curcumina, la sustancia presente en la cúrcuma que mancha todo lo que toca (si has preparado curry, te habrás dado cuenta de este poderoso pigmento, que es capaz de manchar la hoja de un cuchillo). Esta sustancia tiene altas propiedades anticancerígenas, y acompañada de la pimienta, se intensifica su efecto mucho más, hasta el punto de que muchos médicos recetan esta combinación para pacientes con herencia de cáncer.

Brócolis y tomates

Muchas veces combinamos ambos productos en una ensalada, pero no somos concientes de sus beneficios. De hecho, podrías preparar una ensalada compuesta únicamente de tomates y brócolis (tal vez con un chorrito de aceite de oliva, lo cual potenciará este efecto) para que tu cuerpo absorba mejor el licopeno, una sustancia antioxidante, presente en ambos alimentos que puede favorecer a los pacientes que sufren de presión arterial alta. No hay muchas evidencias de otros beneficios preventivos, pero hay quienes aseguran que esta combinación es buena para el sistema respiratorio y para prevenir el cáncer de próstata y el colorrectal.

De igual manera, combinar los tomates con el aguacate puede ser también una excelente manera de aprovechar los licopenos de ambos alimentos.

Entradas veganas que puedes poner en práctica hoy mismo

Vista en perspectiva, la buena comida es una forma de narrativa. Cuentas una especie de historia, transmitida de forma sensorial, que, al final, se convierte en una experiencia gastronómica. Cuando piensas un menú de tres tiempos, la mejor clave es considerarlo como una narración compuesta por un inicio, un nudo y un desenlace; siendo la entrada una primera impresión, el plato fuerte un “nudo” que aglutina el sentido de la historia, y, el postre, un desenlace que termina de darle sentido a todo.

Por eso, la cocina es la puesta en práctica de una serie de ideas, y mientras más despliegues tu creatividad en este antiguo arte, más compleja podrá ser la experiencia que desees transmitir.

En este post, vamos a hablar un poco sobre las entradas: ¿qué debería tener una buena entrada? ¿Qué tipos de entradas podrías ejecutar? ¿Qué errores evitar? ¿Un ejemplo de entrada?

Vamos a ver.

Concepto y características básicas

Una entrada, en pocas palabras, y de acuerdo con el uso actual del lenguaje, es más que el primer plato que se sirve, justo antes de servir el plato fuerte. Una entrada, es, ante todo, un aperitivo, el cual, como lo indica su nombre, abrirá el apetito de los comensales, pero que, además, sugerirá lo que viene a continuación. El nombre entrée, en francés, proviene históricamente de la entrada del rey a la corte; y de aquí se desprende un excelente consejo: tu entrada debe deslumbrar. Un error frecuente en muchos restaurantes es ofrecer simplemente una entrada agradable mientras los clientes esperan el plato fuerte, de modo que no pierdan la paciencia debido a la ira que produce aguantar hambre. No: preparar entradas es un arte dentro de un arte, y es importante planearlas bien para sorprender a los comensales. Sacúdelos, ofréceles algo que no esperaban… o que no esperaban así. Justamente, esta es una tarea de la cocina vegana para el resto de consumidores: se puede cocinar delicioso sin necesidad de incluir alimentos derivados de los animales. 

Una entrada es la mejor oportunidad para demostrarlo.

Ahora, por cuestiones de practicidad, procura que tus entradas sean ligeras, que no te tomen más tiempo que la ejecución del plato fuerte, y que siempre dejen a tus comensales con ganas de más. Esto último es el principio fundamental.

Posibles errores

Además de servir de más (y de llenar a tus comensales), deberías evitar el error de perder la coherencia y el contraste entre la entrada y el resto de tiempos. Si tu entrada es agridulce, no repitas el mismo sabor en el plato fuerte. Si el plato fuerte es japonés, no sirvas comida rápida en la entrada. Si le apuestas a la comida saludable, tu entrada no debe ser un plato de aritos de cebolla. Si el plato fuerte incluye una sustanciosa cantidad de verduras, no uses una ensalada como entrada en el menú. Recuerda: contrastes, ritmo, variedad, y, sobre todo, coherencia.

Y bueno, lo básico: no te pases con los condimentos, cuida la cocción, prueba siempre el nivel de sal, presta atención a las posibles alergias que producen algunos alimentos y manipúlalos bien antes de cocinar.

Dos ejemplos

Vamos a ver dos recetas de entradas. Ideas hay miles: apanados, empanadas, dips (como el hummus), vegetales salteados, rollos de frutas… después de un buen rato buscando en Google, encontrarás un repertorio abundante.

1. Sopa de sandía y tomate

Esta es perfecta para los días calurosos, y para sorprender a un comensal con algo que, seguramente, jamás ha probado. Vas a necesitar un kilo de sandía (le quitas las semillas y la cortas en trozos), cuatro tomates de aliño, tres hojas de menta, el zumo de un limón, un trozo de jengibre (pelado, claro), sal y pimienta al gusto.

Lo que debes hacer es pelar los tomates, partirlos en cascos e introducirlos a una pequeña olla. Los jugos van a ir saliendo, y la idea es que salgan por completo. Entonces, los metes a la licuadora, y ahí añades la sandía, el limón y la sal y pimienta. Licuas bien, y luego devuelves todo a la olla. En fuego medio, hierve hasta conseguir una consistencia espesa. Sirve la sopa fría (debería ser refrescante) con las hojas de menta en la superficie. Para darle más frescura, puedes añadir julianas de pepino fresco para acompañar.

2. Ceviche de champiñones

Este es un clásico. Puedes comerlo con galletas horneadas, o directamente del plato. Necesitarás media libra de champiñones cortados en láminas, media cebolla morada, dos tomates de aliño, una taza de vinagre balsámico (o, si lo prefieres, vino tinto reducido con miel de agave), media taza de aceite de oliva, un puñado de cilantro, el zumo de tres limones, sal y panela rayada, y un ají amarillo (que puedes obviar, en caso de que no te guste el picante).

Pica todo muy fino. Busca que algunos ingredientes estén en cubitos, otros en julianas y otros en láminas, para crear un contraste visual muy agradable. Añade la sal y la panela (una cucharadita de cada una), el vinagre, el aceite y revuelve muy bien.

Y ya está.

Tip vegano: Guía práctica para jardines verticales

huerta vegana

Tener una huerta siempre será una buena opción para cualquier vegano. No sólo porque tendrás ingredientes frescos a la mano para tus preparaciones, sino que te ayudará a conectarte con la tierra y podrás echarle una mano a la madre naturaleza si aprendes a cultivar de forma orgánica y sostenible. El punto es que no todo el mundo dispone de tanto espacio para una huerta tradicional. Tal vez vivas en un pequeño apartamento, o quizás tu lugar de trabajo sólo tiene un pequeño patio. La buena noticia es que puedes aprovechar el poco espacio que tengas para construir una huerta vertical, que, además de proveerte de algunos alimentos que necesites (puede ser sólo de hierbas aromáticas o de flores comestibles, o de plantas que purifican el aire), puede ser un elemento bastante decorativo que le dará mucha vida a cualquier lugar.

En este post, aprenderás un par de técnicas para levantar tu jardín vertical. Notarás que la mayoría de los elementos necesarios son reciclables, y, el resto, los puedes encontrar en cualquier almacén de grandes superficies.

Concepto

Parece una obviedad, pero entender este concepto es la clave para ponerse creativo y llevar a la práctica nuevas ideas. Un jardín vertical es una estructura perpendicular al suelo que permita el crecimiento de las plantas de tu elección. Pueden ser ornamentales, pueden ser flores para ayudarle a las abejas a producir miel, o pueden ser frutas o verduras para tu propio consumo.

Botellas plásticas

Esta es una de las fórmulas más extendidas, y lo interesante es que permite reciclar plástico que, de otra manera, terminaría en un basurero… o en el mar. Para este tipo de jardín colgante, necesitarás botellas (ojalá de dos litros), cuerdas, arandelas y tierra abonada.

Si deseas colgar las botellas de forma horizontal, lo que debes hacer es dos agujeros, uno en cada extremo de la botella. Pasa dos trozos de cuerda por cada uno de ellos, y, en la parte que mira hacia el suelo, pon una arandela. Enrolla un poco la cuerda en la arandela para que se sostenga la botella, y luego cuelga otra botella más abajo (revisa este enlace para que veas el ejemplo). Entonces, abre la botella en la parte que mira hacia arriba, ábrele tres agujeros en la parte inferior para que drene el agua, llena la botella de tierra y siembra tus plantas.

Si deseas que las botellas cuelguen de forma vertical, abre un agujero en la tapa con la arandela correspondiente, otro en la parte inferior de la botella (con su arandela) y pasa la cuerda. Abre un pedazo de la botella en la parte de arriba (sin comprometer la tapa), llénala de tierra y siembra.

Si no tienes de dónde colgar las botellas (digamos que el material del techo no lo permite), puedes usar estibas de madera, y, ahí, puedes clavar la cuerda o clavar algunas puntillas y amarrar de ahí.

Una variante de esta modalidad es usar trozos de guadua.

Llantas

Las llantas desechadas por los conductores de carros, motos, camiones y otros vehículos son un problema medioambiental, pero se pueden aprovechar de miles de maneras si sabes cómo, y esta es una de ellas. Par esto, necesitarás una sierra para cortar una llanta en dos, y, con una guaya metálica, arandelas y tornillos, cuelga las llantas cortadas de la misma forma que en el caso de las botellas. Con un taladro, perfora en la parte inferior para hacer los agujeros de drenaje, llénalas de tierra abonada y siembra. Esta opción es mucho mejor para un lugar amplio, y, debido al tamaño de las llantas cortadas, las plantas tendrán mucho más espacio para crecer. Es muy decorativo y bastante amigable con el medio ambiente.

Cuidados

Es importante que estés revisando constantemente el nivel de humedad (algunas plantas mueren por exceso de agua) para evitar hongos y enfermedades. Algunas plantas (como el orégano) necesitan suelos más arenosos y mejor drenados, así que revisa siempre las necesidades de cada especie. Las que necesiten más luz, deberían estar más arriba. Fertilízalas cada semana y media (para esto, te puede servir comprar abono orgánico, en caso de que no puedas tener una compostera). Si encuentras plagas (cochinillas, orugas, babosas, moscas blancas, caracoles, pulgón, etc.), rocía tus plantas cada semana con diferentes plaguicidas naturales. Puedes usar té de tabaco, aceite de neem o vinagre con ajo y ají. Esto las mantendrá a raya, y podrás seguir disfrutando de tu jardín vertical.

Si el lugar en donde ubicas tu jardín vertical está muy expuesto al viento o al sol poniente, debes revisar muy bien el nivel de agua, y regar siempre por la mañana y por la noche para que tus plantas no mueran. También puedes poner un acolchado de hojas secas alrededor del tallo de las plantas para conservar la humedad y evitar el crecimiento de plantas competidoras. Si es un lugar con mucha sombra, siembra plantas que no necesiten mucha luz.


Algunos consejos para viajar siendo vegano

Una gran cantidad de actividades diarias cambian una vez te haces vegano. Pueden ser algunos cambios pequeños, pero que alteran significativamente tus experiencias. Viajar es una de ellas. Por supuesto, no es imposible viajar, ni menos placentero, simplemente debes tener en cuenta que algunas cosas serán distintas, sobre todo, si viajas a un lugar en donde no incluyen dietas veganas. Salir a comer por ahí no es fácil, considerando que en la mayor parte de lugares usan ingredientes de origen animal, o carnes de varios tipos (incluso para cocinar ingredientes no animales). Por esta razón, es importante que sepas qué hacer cuando viajas: así no morirás de hambre y seguirás teniendo una agradable experiencia.

Alimentos y suplementos complementarios

En muchas ocasiones no encontrarás comida vegana en ningún menú. Por esta razón, deberías llevar una reserva de alimentos fáciles de preparar (o ya preparados) que complementen otros que sí están disponibles. En todas partes entontrarás una ensalada decente. Un plato de arroz es fácil de encontrar también. Las papas cocidas están por todas partes. Pero puedes llevar tus reservas de amaranto, quinoa, chía, almendras, soya, hongos secos y leguminosas enlatadas (todo esto, y más, lo puedes encontrar sin dificultades en los mercados saludables de Medellín), y entonces tendrás una comida completa y balanceada cada vez. No olvides tu suplemento de vitamina B12 y de hierro, si hace falta. No serás una carga para nadie y podrás comer tranquilo.

Creatividad

Esto va ligado con lo anterior. La creatividad es un requisito del veganismo: debes ser recursivo y aprender a improvisar en todo momento. Por ejemplo, si visitas un restaurante chino (en donde casi todos los platos contienen carne), pide un plato de verduras al wok y compleméntalo con lo que traigas. Si tus amigos omnívoros desean visitar una parrillada, pide una ensalada, algo de carbohidratos y pide que te preparen algo que lleves (una lata de garbanzos, por ejemplo). Es cuestión de ser recursivo, en serio.

Asesoría

En un mundo lleno de vegetarianos y veganos, seguramente no serás la primera persona que viaja al lugar que has decidido como destino para tus vacaciones. Pregunta en tus redes sociales, busca en Tripadvisor y en otros buscadores. Debe haber algo de información. Pregunta qué hicieron para comer, si conocieron restaurantes veganos o con opciones veganas, si hay restaurantes en donde son flexibles con el menú, si hay mercados cerca, etc. Recuerda que preguntando se llega a Roma.

Cocina

Otro recurso, que puede ser muy útil si no estás alojado en un hotel sino en una vivienda reservada, por ejemplo, por AirBnB, es cocinar todos los días, por lo menos una de las tres comidas. Esto significará no sólo un ahorro en los costos (teniendo en cuenta que salir a comer puede ser muy caro en muchas partes), sino que así educarás un poco a tus amigos y anfitriones, y también tendrás un gesto muy agradable con quienes te hospedan (una oportunidad de hacer “intercambio cultural”, por así decirlo). Simplemente, debes buscar los ingredientes y el instrumental necesarios, y con eso ya está. Es posible que no encuentres todo lo que haga falta, pero siempre puedes improvisar. No es difícil.

Supermercados

Esto es muy útil si has decidido cocinar. Bueno, más que útil, fundamental. Busca supermercados y aprovisiónate de los ingredientes que necesitas para tu estadía. Puedes hacer sánduches, comer cereales con leche de soya, prepararte las mejores ensaladas posibles, y mucho más. Es cuestión de organizar el calendario y tu presupuesto. Lo mejor es conocer los supermercados y tu cronograma antes de viajar. Para hacer esto, debes planearlo todo muy bien. Habla con tus amigos, si estás viajando acompañado, y organiza tu estadía con ellos para que esto sea una posibilidad.

Conocer el lugar y la gastronomía

Si sabes qué se come en el lugar que visitarás, sabrás qué pedir en los restaurantes y establecimientos callejeros, y sabrás qué puedes transformar y cómo hacerlo (digamos, un ceviche vegano en Perú). En muchos países árabes, la comida suele ser fácil de adaptar a las dietas veganas, y sólo es cuestión de conocer muy bien lo que se come en ese lugar para saber qué pedir y cómo complementarlo con los productos que hayas traído contigo. Por supuesto, al saber qué se come en el lugar que visitas, te ahorrarás muchas sorpresas indeseadas, porque así sabrás, por ejemplo, que la ensalada César se hace con salsa de anchoas, o que la mayoría de los panes se hacen con huevo. Etcétera.

Conocer las palabras clave

Si vas a un lugar en donde no hablan tu idioma, es muy útil tener anotadas (o aprendértelas) las palabras clave relacionadas con la comida vegana. Para esto, necesitarás conocer las palabras clave de toda tu rutina: cocina, los nombres de las verduras, los nombres de los productos derivados de los animales, los nombres de las carnes, y, por supuesto, las palabras mágicas: por favor y gracias. Hay muchas aplicaciones para traducir lo que te están diciendo (conoce algunas por aquí) que pueden ser muy útiles.

Conoce a tus compañeros de viaje

Finalmente, debes conocer a las personas con quienes viajas. Es importante que ellas conozcan tus hábitos, y, que, de vez en cuando, estén dispuestos a comer lo que tú comes. Esto le facilitará las cosas a todo el mundo.

¡Buen viaje!

Tip vegano: Cultiva tus alimentos de forma sostenible

A pesar de que la agricultura ha sido una de las razones de nuestro desarrollo y crecimiento como sociedad, desde la revolución industrial se ha convertido en una de las principales causas del deterioro del medio ambiente (y, por supuesto, de nuestra propia destrucción). Los monocultivos, el uso excesivo del agua, el uso de pesticidas, fungicidas, insecticidas y herbicidas artificiales, así como la tala desproporcionada de bosques nativos, son algunos de los problemas que conlleva la agricultura extensiva (por no hablar de otros asuntos relacionados, como la extinción de las abejas, la erosión o el desarrollo de la industria transgénica, con todos los problemas ambientales y sociales que produce).

El asunto es alcanzar un apropiado punto medio. Ser capaz de cultivar algunos alimentos (porque, seamos francos, es imposible ser del todo autosuficiente), y hacerlo de la manera más amigable con el medio ambiente que nos rodea. Eso ha dejado de ser simplemente una tendencia de moda. Es una necesidad vital en los tiempos actuales y en el futuro que nos espera. Así que aprendamos algunas técnicas de cultivo sostenible, fáciles, prácticas y satisfactorias.

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Cuidar el agua

Siempre será mejor tener huertas que jardines ornamentales. Estos últimos demandan mucha energía y mucha agua, y no son tan beneficiosos. Siempre será mejor tener una huerta orgánica que un bonito césped. Eso por un lado. Por otro, ser cuidadoso con el agua para tus plantas no es difícil. Puedes conseguir tanques para recoger aguas lluvias, y utilizarla generosamente en tu huerto. Incluso, si vives en un lugar con pocas precipitaciones, puedes aprovechar la neblina (si la hay) para recoger suficiente agua, como en este caso:

También puedes usar un acolchado de pasto cortado y hojas secas en tu huerta, alrededor de los tallos de tus plantas, para que la evaporación del riego sea más lenta y no tengas que usar tanta agua (sobre todo, en los tiempos de poca lluvia). También puedes usar hidroretenedores cerca de las raíces para mantenerlas húmedas, en caso de que ciertas plantas necesiten de mucha humedad. De igual manera, puedes usar el agua con que hierves papas, por ejemplo (siempre y cuando no uses sal ni aceite).

Otra cosa que puedes hacer es implementar sistemas de riego por goteo para usar el agua de manera más eficiente. Puedes pagar por algunos sistemas muy sofisticados (como los que se usan en grandes parcelas), o los puedes hacer tú mismo, usando materiales reciclables como botellas plásticas.

Dejar descansar la tierra

Es importante pensar la tierra como un ser vivo. Como cualquier sistema, la tierra necesita imputs y tiene outputs. Para poder sembrar, necesitarás aportarle nutrientes a la tierra, y no deberías abusar de ella, sembrando en un mismo lugar una y otra vez, en particular, cuando se trata de plantas perennes, con ciclos muy cortos. Cuando coseches, por ejemplo, cilantro o zanahoria, deja descansar esa porción de tierra y abónala bien para la próxima siembra. Esto permite, entre otras cosas, que los microorganismos, los hongos y los insectos (las lombrices también, ojo), se adecúen muy bien y sobrevivan. Necesitarás de estos aliados cada vez que siembras, ténlo en cuenta.

Ver también: los mejores restaurantes veganos de Medellín

Variedad

Evita el monocultivo. Si tienes árboles y plantas de varias especies, siembra tus alimentos bajo su sombra o junto a ellos. La variedad de plantas atrae una gran variedad de insectos y de pájaros, y esto crea un control biológico que te permitirá, entre muchos beneficios, no usar químicos para proteger a tus plantas. Además, la presencia de árboles trae un punto extra: estos alcanzan capas profundas del suelo muy ricas en nutrientes (que las plantas que siembras normalmente no alcanzan), estos nutrientes llegan a las hojas, y, cuando estas caen y se descomponen, enriquecen el suelo que cutivas.

Cuando cultivas diferentes especies en un mismo lugar, también le permites a los hongos del subsuelo aprovechar los nutrientes que aporta cada planta y distribuirlos por debajo de la tierra, de modo que todas las plantas se beneficien de ellos. Recuerda que los hongos son como neuronas de la tierra, que interconectan las plantas y les ayudan a sobrevivir en condiciones adversas.

Granja Vegana

Pesticidas naturales

En lugar de usar productos químicos para defender tus plantas de moscas blancas, cochinillas, babosas, caracoles y orugas (entre otras plagas), lo que puedes hacer es crear un control biológico. Siembra flores y plantas que atraigan a las mariquitas, a las lagartijas, las arañas de jardín, a las mantis religiosas y a los pájaros. Si usas productos químicos, ahuyentarás a todas estas especies (y matarás a otras). Ha plantas que, creciendo juntas, se ayudan entre sí. Por ejemplo, siembra fríjol junto al maíz y a las auyamas. Se aportarán nutrientes y se cuidarán de plagas. Los tomates junto a las plantas aromáticas hacen muy buenos equipos. Las papas junto a las cebollas también son una buena combinación.

También puedes producir algunos pesticidas naturales, y debes rotar el uso de los mismos : para que las plagas no se acostumbren a ellos. Uno, muy fácil, es un té de tabaco: dejar macerar hojas de tabaco en agua y usar el líquido resultante con un espray. También puedes usar un litro de vinagre con una cabeza de ajo y un puñado de ají. También puedes usar aceite de neem diluído en agua, y esto alejará no sólo las plagas sino los hongos y las bacterias y virus que pueden perjudicar la salud de tus plantas.

Compost

Hacer una compostera es fácil: abre un hoyo en la tierra, y añade capas de ceniza, tierra abonada con humus, hojas secas y desechos orgánicos. Al cabo de un par de meses, tendrás una tierra perfecta para abonar a tus plantas.

Tip vegano: ¿Cómo ayudar a los animales si no tienes mascotas?

amante de los animales

Muchos animales domésticos necesitan de una mano amiga que los asista. Miles de perros y gatos, entre otras especies, aguardan pacientemente en los refugios a que un humano generoso se aventure a adoptarlos, pero, por desgracia, siempre son más los animales que se quedan sin padres adoptivos que los que, en efecto, encuentran un hogar. La realidad es difícil para muchas personas: a veces, el tiempo y el espacio necesarios para atender a una mascota no están disponibles para todo el mundo. Sea por cuestiones de trabajo, o por las reglas del lugar de residencia, o por el estilo de vida mismo (digamos, aquellos que tienen que viajar de manera permanente), no todo el mundo puede tener mascotas. Sin embargo, ya lo verás en este post: siempre podrás hacer algo por las demás especies de animales no humanas, y sólo hace falta tener un poco de creatividad. Veamos.

Ver también: Cómo ayudar a conservar especies de aves en peligro

Hogares de paso

No todo el mundo tiene tiempo o espacio (o los dos) para cuidar de una mascota de manera permanente. Cuando se trata de cuidar a un perro, es importante tener en cuenta que estos animales necesitan hacer ejercicio, caminar, explorar, y que, como seres sociales, necesitan compañía. Los perros sufren mucho cuando están solos, y esto hace que sea necesaria la presencia de sus dueños (o de otros perros, mientras ellos no están). En cuanto a los gatos, a pesar de que, por naturaleza, son más independientes, de todas formas necesitan sentir la compañía y el cuidado de sus dueños, pues se aburren mucho estando solos. Una de las condiciones básicas para adoptar a una mascota es poder estar disponible para esta, y, así, satisfacer cualquier necesidad que tenga.

Aunque muchas personas no pueden adoptar, agotando esa condición básica, pueden alojar a un perro o un gato (u otra especie) durante un tiempo determinado. Esto, por lo menos, mientras se encuentra un adoptante, o, quizás, el animal está vulnerable por cualquier motivo. En casi todos los centros de adopción se buscan personas dispuestas a adoptar animales temporalmente (y puedes encontrar más información en los restaurantes veganos de Medellín).

Apadrinamiento

Así como ocurre con los orfanatos, en donde una pareja puede apadrinar a un niño, y, de vez en cuando, pasar tiempo con él, ayudarlo a distraerse y salir, también puedes apadrinar a un animal. Puedes sacar a pasear a un perro, darle regalos, jugar con él, o, si se trata de un gato, pasar un tiempo con este y jugar hasta que libere el estrés que normalmente se acumula durante el cautiverio. De igual manera, puedes comprometerte a pagar por la alimentación, el baño y los cuidados que este animal necesita (pueden ser vacunas, medicamentos, tratamientos veterinarios o, en general, las necesidades especiales que tenga). Es una bonita labor, que, de igual manera, reciben de muy buen agrado en los refugios de animales abandonados (en los privados, o en los públicos).

disposicion de basuras

Trabajo voluntario

Cuando se trata de trabajo voluntario en el mundo animalista, “la miez es mucha y los obreros, pocos”. Puedes ofrecerte como voluntario en un centro de adopción, y puedes ayudar a pasear, bañar, etc. a los animales que hay ahí. En algunos zoológicos, aceptar la ayuda de voluntarios para acompañar a ciertos animales que viven muy solos, y que disfrutan mucho de la compañía de los seres humanos (te sorprenderías de lo mucho que una especie, aparentemente peligrosa, como un jaguar, puede empatizar contigo). Puedes ayudar a alimentar, a conseguir medicamentos, o colaborar en jornadas de vacunación y esterilización (muchas de estas jornadas son gratuitas, pero se necesita mucha ayuda). Es cuestión de estar atentos a este tipo de oportunidades de ayudar.

De igual forma, en algunos parques naturales, también puedes ayudar a preservar la fauna y la flora. No tienes que ser un guardabosques experto para recoger plásticos y materiales no biodegradables, de modo que los animales y las plantas no sufran por culpa de la contaminación. Este es tan sólo uno de muchos ejemplos. En otros países, como Estados Unidos, muchos centros de rehabilitación de especies salvajes (como lobos, osos o pumas), necesitan de la colaboración de mucha gente para toda la logística que implica este tipo de actividades.

Reforestación

Ligado a lo anterior, hay una serie de acciones que, aunque no tengan que ver directamente con el cuidado de los animales (domésticos o salvajes), aportan mucho a su bienestar. Para nadie es un secreto que los animales necesitan de la flora nativa y de los insectos que habitan en ella. Así que un buen ejercicio es la reforestación. Es muy importante (más bien: de vital importancia) tener en cuenta que la reforestación no debe hacerse a la ligera. Debes conocer muy bien la flora nativa del lugar que vas a reforestar, con la precaución suficiente para no introducir especies invasoras que puedan afectar el ecosistema. Busca reforestar de forma variada, considerando que la diversidad es la regla general en los bosques nativos de cualquier lugar. Finalmente, haz todo lo posible por hacer seguimiento de las plantas y los árboles que plantas, porque necesitarán riego, abono y fumigación, dependiendo de las condiciones que los rodeen (especialmente, si estás reforestando una zona bastante afectada).

Cómo ayudar a conservar especies de aves en peligro

Uno de los principales ejes del veganismo como estilo de vida es hacer algo en pos de la conservación de la vida animal. Sin embargo, las cosas nunca se quedan ahí. Existe un vínculo fundamental entre el veganismo y el ecologismo, porque, sencillamente, no hacemos mucho por los animales si no protegemos el medio ambiente gracias al cual pueden sobrevivir. Son dos engranajes de un mismo mecanismo. No haces mucho si dejas de comer carne, pero si, al mismo tiempo, no recoges tus basuras, usas excesivo plástico y escuchas música a todo volumen. A pesar de que la adopción de animales domésticos (en especial, de especies ajenas a los ecosistemas nativos que nos rodean, como los perros) es una actividad muy noble, sus resultados no trascienden tanto como aquellas que apuntan hacia los efectos a largo plazo. La conservación de las especies nativas de flora y fauna pueden ser más provechosas para el mundo animal (y para nosotros). Aunque no deberíamos dejar de adoptar y de apoyar causas animalistas en general, la conservación, en términos prácticos, debería tener un lugar prioritario.

Ya hemos hablado de qué puedes hacer para ayudar a proteger a las abejas, considerando que la desaparición de estas no sólo significaría, a su vez, la desaparición del noventa por ciento de los alimentos que consumimos, sino un desequilibrio total y nocivo en el planeta entero. En este post, hablaremos de la protección de otros seres importantísimos para el adecuado balance medioambiental de los ecosistemas locales: los pájaros.

El canto de los pájaros y la belleza de sus plumajes son una bendición de la naturaleza, que nos alegra los días a todos, a observadores de aves como a personas con pocos conocimientos e intereses en ellos. Los pájaros son más que un adorno. De hecho, cumplen varias funciones vitales en la naturaleza. Además de servir como control biológico de miles de especies de insectos, roedores, reptiles y peces (entre otros), también son la presa de otros depredadores. Pero no sólo eso: los pájaros son la causa directa de la siembra de miles de especies de árboles y plantas frutales, debido a que, mediante sus excrementos, estos animales riegan semillas de frutas por doquier. Al igual que con otras especies de animales, las aves también han sufrido de desequilibrios medioambientales que los han llevado al borde de la extinción (como el caso de las guacamayas), como de su extinción absoluta (el dodo, por ejemplo), o a una terrible sobrepoblación (las palomas). Por esta razón es que en algunos lugares, como los restaurantes veganos de Medellín, permanentemente encuentras volantes sobre la conservación de los pájaros y otras especies.

En cuanto a ciertas especies, muy sensibles a los cambios bruscos producidos por el desarrollo económico, urbanístico y tecnológico del ser humano, su existencia a veces depende del freno en el crecimiento de nuestra civilización, o, de, por lo menos, una coexistencia más sostenible. Vamos a ver qué podemos hacer para proteger a estos animales y para favorecer su subsistencia de la forma más equilibrada posible.

Lo primero tiene que ver con la siembra de árboles nativos que les proporcionen refugio, alimento y protección de sus depredadores. Lo mejor que puedes hacer es asesorarte bien acerca de qué árboles son más convenientes en el ecosistema cercano a ti, y comprometerte a sembrarlos, fertilizarlos, regarlos y monitorearlos frecuentemente para que los pájaros puedan disfrutar de ellos. Por otro lado, evita las especies invasoras, y, si puedes ayuda a eliminarlas de tu entorno. Algunas de ellas (como el ojo de poeta) representan una amenaza a los árboles y a los pájaros.

Por otro lado, en lugar de proporcionarles alimento de forma manual (en un comedero y bebedero para aves), lo mejor que puedes hacer es sembrar plantas cuyos frutos puedan consumir (como el mirto, las guayabas o cereales como el maíz). La mayoría de pájaros son omnívoros, y también se comen a los insectos atraídos por estas plantas. A veces lo mejor no es dejarles un plátano, sino pensar en el largo plazo.

Aunque suene cruel con los amantes de los gatos, la triste verdad es que estos felinos representan un grave peligro para la existencia de los pájaros. Los gatos domésticos provienen del norte de África, y, allí, tienen presas y depredadores en la cadena alimenticia local. En este lugar, los gatos ferales (salvajes) o los domésticos cuyos dueños dejan salir a vagar por ahí, son la causa de la muerte de miles de pájaros al año (y, lo peor de todo, es que no se comen a sus presas, sólo juegan con ellas). Así que si tienes un gato, lo mejor que puedes hacer es no dejarlo salir. De hecho, ni siquiera lo necesita. Y si encuentras gatos salvajes rondando tus alrededores, los lleves a hogares de adopción en donde los puedan acoger. Esto no aplica para todos los casos, pero algunos perros también cazan aves y pueden contribuir al problema.

Finalmente, lo obvio: evitar comprar aves, no mantenerlas enjauladas ni cortarles las alas para conservarlas cerca de ti. Un pájaro necesita libertad, igual que tú. Su lugar está en la amplitud de la naturaleza y no en un hogar humano.

Hacer queso vegano es más sencillo de lo que imaginas

queso vegano

No nos digamos mentiras: la principal razón por la cual los veganos dejan el queso es por ética, no por su sabor. De hecho, este es el gran talón de Aquiles de muchas personas que han renunciado a los alimentos de origen animal, y, por supuesto, a veces recaen en sus dietas. La buena noticia es que el mundo vegano está lleno de creatividad, de recursividad, y muchos practicantes de este maravilloso estilo de vida, movidos por la nostalgia, han desarrollado métodos para crear quesos sin lácteos, indistinguibles de los originales (por lo menos en cuanto a su sabor).

Muchos pensarán que son difíciles de preparar, y no tendrán otra alternativa que comprarlos cada vez que visiten alguno de los mercados saludables de Medellín. Bueno, pues no son tan difíciles de hacer, y aquí aprenderás un par de recetas que te abrirán la mente… y el apetito.

Queso “mozzarella” vegano

Esta receta es perfecta para ciertas comidas (la pizza es una de ellas), pero es tan deliciosa que podrías comerla con rebanadas de pan al desayuno. Tal vez necesites un par de intentos antes de dar con un buen resultado, pero una vez lo logres, harás un queso vegano tipo mozzarella tan delicioso, que nadie podrá distinguirlo de uno original (y se funde, como cualquier otro mozzarella, ya verás).

Para esto necesitarás los siguientes ingredientes: una taza de agua, un cuarto de taza de levadura (la de cerveza puede ser la más adecuada aquí), dos cucharadas de harina de maíz, una cucharada de aceite de oliva extra virgen, una cucharadita de ajo en polvo, sal al gusto y el zumo de un limón.

En realidad, ejecutar esta receta no es complicado. Lo que sí se debe hacer es revolver muy bien y ser muy cuidadoso con las proporciones mencionadas arriba. Lo primero que debes hacer es, a excepción del aceite, mezclarlo todo en una olla con constancia y cuidado, entonces lo dejas en la estufa a fuego medio hasta que cobre una consistencia espesa (y no le quites tus ojos de encima, porque se echa a perder muy rápido). Eso puede tomar muy poco tiempo. Una vez suceda esto, añade agua poco a poco hasta que pueda revolverse y el cuarto de taza de aceite de oliva. Después, déjalo reposar en la olla hasta que se enfríe por completo, y, una vez esté listo, consérvalo en la nevera en un recipiente adecuado (una quesera, por supuesto).

queso parmesano vegano

Queso “parmesano”

El queso parmesano originalmente viene del norte de Italia y, de hecho, tiene denominación de origen (como la champaña, el tequila, el whisky o el coñac). El auténtico parmesano se hace allá, y se exporta. Todo lo que conocemos como queso parmesano es una imitación. El problema es que es muy caro, y, por eso, se ha buscado imitar por doquier. En nuestro caso, hemos decidido imitarlo por otras (obvias) razones.

Esta receta es tan exitosa, que, incluso, podrías hacer un experimento: dásela a probar a un omnívoro sin advertirle que es una imitación vegana del queso parmesano. Te llevarás una sorpresa (eso sí, cerciórate de que no sea alérgico a ningún ingrediente, o podrías tener problemas).

Normalmente, el queso parmesano se usa con las pastas y con las ensaladas, o para gratinar algunos platos, pero también podrías hacer una salsa pesto vegana, y tendrá un sabor increíble (más abajo se incluye esta receta).

Los ingredientes que necesitarás son: media taza de almendras, cuatro cucharadas de levadura (de cerveza, es mejor), dos cucharaditas de sal. Para preparar este queso, primero debes hervir las almendras hasta que se les empiece a desprender la cáscara (retírala manualmente si hace falta). Lávalas muy bien y déjalas escurrir. Luego, a fuego medio (y sin dejar de prestarles atención), tuéstalas en una plancha, sin aceite, ni nada, y, con una cuchara, muévelas constantemente para que no se quemen ni se peguen. Cuando estén doradas, retíralas de la estufa, déjalas enfriar, y échalas a la licuadora o a un procesador de alimentos. Ahí mismo, añade la levadura y la sal. No tienes que molerlo muy fino. Para no abusar del motor de tu licuadora, de vez en cuando remueve el contenido para seguir moliendo hasta que tengas la consistencia que quieras. Entonces estará listo.

Lo mejor que puedes hacer para conservar este queso es guardarlo en un recipiente hermético, en un lugar sin humedad. No te preocupes por cuánto te durará, probablemente no lo dejarás durar mucho tiempo.
Ahora, si quieres hacer una salsa pesto con este queso tipo parmesano, debes conseguir albahaca fresca (si la cultivas, mejor). Si lo deseas, puedes añadir piñones a la mezcla (aunque el sabor de las almendras ya será delicioso de por sí). Vierte un chorrito de agua para que se pueda licuar mejor y añade una cucharada de sal. Con esta salsa, harás maravillas.