Aprende un poco más sobre el cuidado de los gatos

Estos felinos nos han robado el corazón desde hace más de diez mil años. Se dice que su origen es norafricano, que fueron adorados en el antiguo Egipto y que rápidamente se distribuyeron por toda Europa y Asia (y luego a América) gracias al ser humano. Por mucho tiempo, estos animales han acompañado al hombre para controlar plagas, pero han resultado ser unos increíbles animales de compañía. Hoy en día, junto a los perros, es la especie predominante en cuanto a mascotas se trata. Si tienes uno, y deseas aprender más sobre los cuidados que merece, este post será muy apropiado para ti.

Alimentación

Es muy importante saber qué darles de comer y qué cosas evitar. Preferiblemente, alimenta tu gato con concentrados de marcas especializadas en esta especie, concentrados secos o húmedos (en agua), que puedes encontrar en supermercados y en mercados saludables de Medellín. Los gatos son seres caprichosos, y a veces no les gustará el alimento de una marca, así que ensaya diferentes hasta que disfrute uno de ellos. Procura no alimentarlos con tu comida, pues algunos alimentos nutritivos para nosotros pueden ser perjudiciales para ellos, como la sal, el chocolate o la cebolla (haz clic aquí para más información). Tampoco se aconseja que coman pájaros e insectos muertos, porque pueden sufrir de infecciones severas.

Permanencia en casa

Por supuesto, alguna vez fueron salvajes. Claro: si los dejas libres, se vuelven ferales. Los gatos aprenden muy rápido a vivir de forma salvaje, pero esto está muy mal en varios sentidos. El primero es por ellos: viven menos tiempo debido a la mala alimentación, pueden contraer leucemia felina y otras enfermedades, los pueden matar otros animales (como los perros), pueden ser atropellados o ser víctimas de personas sin corazón que les quieran hacer daño. Lo otro es que esta especie es invasora, y es responsable de un tremendo daño medioambiental al matar cientos de miles de pájaros e insectos cada año. Los gatos son cazadores y no tienen opción: su instinto llama. Por eso, nos corresponde a nosotros, los seres humanos, mantenerlos encerrados para protegerlos a ellos y a otros animales.

Y no, no te preocupes: los gatos pueden vivir encerrados sin que esto los afecte en lo más mínimo. Así que consigue mayas para tus ventanas, mantén la puerta cerrada y déjalo jugar y dormir por ahí.

Ver: Cómo ayudar a conservar especies de aves en peligro

Esterilización

Este punto está relacionado con el anterior. Hay una sobrepoblación de gatos en todo el mundo porque la gente los deja salir a vagabundear y en esos paseos se reproducen. Lastimosamente, nadie se puede hacer cargo de todos ellos. Por eso, es mejor esterilizar a todos los gatos que se pueda. Hay muchos en adopción, no hay necesidad de criarlos. Todos son hermosos: perpetuar una raza de gatos es un desperdicio irresponsable. De igual forma, cuando los gatos están esterilizados, evitamos que los machos se peleen por territorio y por hembras en calor. Esto significa ahorrar mucha sangre, infecciones… y ruido nocturno.

Vacunación

Al igual que nosotros, los gatos necesitan vacunas. Algunas de ellas son gratuitas (como la de la rabia), otras son baratas, y algunas cuestan un poco. Es importante que estés al tanto del plan de vacunación de tu gato (o de tus gatos), pues algunas vacunas (como la trivalente o la de la leucemia) podrían salvarles la vida. En muchos refugios, ofrecen a los gatos en adopción con algunas o con todas las vacunas. Aprende más en este enlace.

Accesorios

Un gato no necesita muchos objetos. No tienes que comprar una tonelada de juguetes para hacerlo feliz (porque, seamos francos, a veces ni los voltean a mirar y siempre preferirán una caja de cartón). Sin embargo, ellos necesitan un lugar en donde afilarse las uñas, y si no se los proporcionas, ellos encontrarán uno (y siempre lo hacen). Puedes comprar uno, puedes fabricarlo con cuerdas y maderos. Cerciórate de que lo use (prémialo cada vez que lo haga, mientras lo aprenda a usar), y así tendrás unos muebles en mejor estado (sí, en “mejor estado”). Además, haz todo lo posible por que tengan un lugar alto a su disposición (sea un mueble tuyo o hecho para gatos). Cuando los gatos están lejos del suelo, y del alcance de los demás, se sienten seguros, y menos agresivos. Lo otro, es que si es un gato de mucho pelaje, consigas un cepillo para peinarlo constantemente y evitar que la formación de nudos. Por último, consigue algo para eliminar sus pelos de tu ropa, lo necesitarás.

Hidratación

Como cualquier ser vivo, un gato necesita agua, y, dependiendo del clima, necesitará una mayor o menor cantidad. Si puedes, consigue un bebedero con filtro, que mantenga el agua en movimiento. A los gatos les gusta beber agua muy limpia, y si encuentran una caída de agua (aunque sea muy bajita), se bañarán las patas, las orejas y la cabeza. Estos bebederos se consiguen muy fácil en una tienda de mascotas. Si no tienes uno, sírvele agua en un plato hondo, y cámbiala frecuentemente.

Juego

Finalmente, aunque estos animales duermen la mayor parte del tiempo (para envidia de muchos), también se aburren y necesitan ejercitarse para liberar mucha energía. Toma un poco de tiempo cada día para jugar con ellos. No tiene que ser con tus manos (por tu bien), puedes usar un láser o una varita con un juguete colgante. Notarás que después de una suficiente sesión de juego, ellos se vuelven gatos muy amables y cariñosos (y menos destructivos). 

6 Plantas medicinales que puedes encontrar muy cerca de ti

La industria farmacéutica ha llevado las propiedades curativas de las plantas a horizontes nunca soñados en el pasado. Después de todo, la tecnología ha avanzado mucho en la producción de medicamentos. Pero esto está lejos de ser una utopía en términos de salud para toda la población. El costo de muchos medicamentos es altísimo, hay muchos efectos secundarios, y hay prácticas bastante cuestionables como la experimentación en animales, las patentes de semillas usadas por pueblos indígenas o la corrupción que se mueve en la industria de la salud en todo el mundo.

Aunque las plantas por sí solas nunca tendrán el alcance de algunos medicamentos (por ejemplo, para controlar una bacteria intrahospitalaria resistente a muchos antibióticos), podemos usar muchas de ellas para atender problemas menos graves, y, sobre todo, para consumirlas de manera preventiva ante la presencia de diversas enfermedades. La buena noticia es que no hay que ir muy lejos. Algunas de ellas podrían estar en tu jardín, en un bosque cercano, o en uno de los cientos de mercados saludables de Medellín. Vamos a ver una breve lista de ellas.

Tal vez te interese: Dieta vegana alcalina: por qué y para qué

Diente de león

Esta planta es bastante útil para tratar problemas del hígado, pues ayuda a desintoxicarlo. Sus flores son comestibles (y las puedes añadir a una ensalada, perfectamente), pero también puedes aprovechar sus raíces, sus hojas y el tallo. El sabor es amargo, pero el remedio es efectivo: consume una planta entera, bien lavada, todos los días, o prepara un extracto, y notarás cambios drásticos en tu hígado, en caso de que tengas problemas con este importante órgano. Lo mejor de todo es que sobreabunda en nuestro territorio y nadie la usa para nada. Así que puedes compartirla con las abejas, pues hay muchas de ellas.

Hierbabuena

Con esta planta puedes hacer más que preparar mojitos. La hierbabuena, o menta de jardín tiene propiedades desinflamatorias, analgésitas, antisépticas, y mucho más. Se pueden preparar infusiones, ungüentos y aceites. Cuando se bebe, puede ayudar a tratar la diabetes y te relaja. Cuando se aplica sobre la piel, puede ser útil para dolores musculares y para controlar el acné. Es una planta para aprovecharla en muchos sentidos.

Curazao

Estas flores, llamadas comúnmente como veraneras, tienen muchas propiedades medicinales. En México, en donde las llaman bugambilias, se usan como un medicamento para bajar la fiebre y tratar la tos. Lo que debes hacer es arrancar un buen manojo de estas flores fucsias, lavarlas muy bien, cerciorarte de que no están marchitas ni tienen hongos, y hacer una infusión. Calienta el agua, y, cuando esté hirviendo, añades las flores y un poco de miel de agave. Es una buena manera de mantener la fiebre a raya (y sabe muy bien).

Pino

A pesar de que este árbol contiene unas resinas que no son saludables al largo plazo, puedes hacer una excepción de vez en cuando para controlar una gripa o una tos con una infusión muy fresca que tal vez nunca te hubieras imaginado que existía. En realidad, no estamos inventando el agua tibia: esta infusión existe desde hace mucho tiempo, y ha sido usada en muchas culturas para tratar la gripa, la tos y otras enfermedades respiratorias. Lo único que debes hacer es arrancar algunas hojas de pino aguja (es el mejor en este caso), lavarlas muy bien, y dejarlas en agua caliente hasta que veas que la infusión cobre un color verde pálido. La puedes tomar con limón y con miel de agave. Esto puede contener más vitamina C que una naranja, incluso sin el limón.

Saúco

Los árboles de saúco se pueden encontrar extendidos a lo largo de nuestro territorio antioqueño, sobre todo, en climas templados. Por siglos, esta planta se ha usado para tratar problemas respiratorios, sobre todo como un antigripal y un desinflamatorio. No obstante, las propiedades del saúco se extienden a otros sistemas: es útil para problemas renales y del hígado, más que nada, cuando se presentan inflamaciones en estos dos órganos. Lo que se usa del saúco son las flores, con las cuales puedes preparar infusiones y bebértelas, por ejemplo, con jengibre y limón. En muchas tiendas, las puedes encontrar deshidratadas, pero también las puedes arrancar del árbol, lavarlas muy bien y utilizarlas para tus propósitos.

Sábila

Seguramente has escuchado mucho acerca de esta planta y de las infinitas bondades del áloe. Pues bien, esta sustancia viscosa se extrae de esta planta que muchas personas tienen en sus jardines, o que, de manera supersticiosa, cuelgan detrás de las puertas. Los cristales contenidos en este gel son útiles para quemaduras, para mascarillas, para tratamientos capilares, para tratar problemas respiratorios (una bronquitis, por ejemplo), pero también tiene un excelente aporte nutricional: contiene antioxidantes, minerales y vitaminas. Algunas personas lo consumen a diario para preparar batidos saludables porque se ha descubierto que puede ser útil para la pérdida de peso.

Cómo organizar los almuerzos veganos de toda tu semana

¿Quieres comer más sano? Si estás en este blog, la respuesta sobra. ¿Gastas mucho dinero en tu alimentación durante la semana? Ese es uno de los principales problemas de quienes salen a trabajar todos los días. ¿Quieres cocinar, pero no tienes tiempo de hacerlo todos los días? Bueno, para todo hay una solución. En este post, aprenderás a cocinar cinco platos veganos distintos, y a prepararlos de la manera más eficiente, de modo que ahorres dinero, tiempo y mala salud, además de tener una agradable experiencia. Ya lo verás: cocinar de esta manera es una gran inversión para tu bolsillo, para tu cuerpo y para tu mente. La clave está en trazar un plan como el que verás a continuación, destinar un día para mercar todo lo que necesitas y preparar todos los ingredientes, de modo que cocinar sea una tarea muy sencilla.

Esto, por lo menos para cinco días. Tal vez desees destinar otro día para salir a comer a uno de los muchos restaurantes veganos de Medellín, quién sabe.

En primer lugar, lo que debes hacer es mirar tu agenda. En esto, debes ser muy estricto, porque la menor alteración de este orden puede significar un caos a lo largo de la semana. Piénsalo como una necesidad, y asúmelo con disciplina, y lo agradecerás el resto de la semana. Destina un día para salir a mercar todos los ingredientes y para dejarlos listos para usar en cualquier receta. De esta manera, todos los días necesitarás menos de diez minutos para tener un almuerzo listo.

En segundo lugar, traza un plan de almuerzos, y discrimina todos los ingredientes que vas a comprar. Puedes ir a una plaza de mercado, en donde las frutas, las verduras y los granos son mucho más baratos. Lo tercero es lavarlos, desinfectarlos, y dejarlos listos, como aprenderás a continuación, con el ejemplo de plan de este post.

Lista de compras

Un pan vegano de hamburguesa, un pan vegano tipo baguette, un paquete de pastas de lasaña, 50 gr de tomates deshidratados, dos berenjenas, dos zanahorias, tres tomates de aliño, dos pimentones, aceite de oliva, sal, pimienta, una libra de los fríjoles de tu preferencia, una libra de arroz, una lata de aceitunas negras sin hueso, un plátano maduro, un aguacate grande (o dos pequeños), media libra de queso vegano (el que más te guste), 250 gr de garbanzos, un ramo de cilantro, un manojo de perejil, cebolla blanca, una cebolla de puerro, un calabacín, una cabeza de ajo, dos onzas de harina de trigo, una libra de espinacas frescas, una onza de ajonjolí, un trozo de panela, una cucharada de polvo para hornear, una cucharadita de comino en polvo, una taza de nueces y tortillas para burritos.

Desinfección y almacenamiento de los ingredientes

Si no estás muy familiarizado con la manipulación de alimentos, aprende un poco más en este enlace. Lava todo muy bien, desinfecta (son dos cosas distintas), y, a continuación, pela, corta tus vegetales y guárdalos en recipientes herméticos en tu nevera. En algunos casos (como el aguacate o la berenjena), debes abrirlos y prepararlos sólo cuando vas a cocinar. En cuanto a los fríjoles, ponlos a remojar desde el día en que los compras, y, al otro día, ponlos a cocinar en tu olla de presión con el resto de ingredientes (sal, zanahoria, panela, etc.), de modo que los puedas porcionar y congelar. Lo mismo con los garbanzos: déjalos en remojo, y, al otro día, procésalos con el ajonjolí, el cilantro, el perejil, la harina, el polvo para hornear, el comino, la pimienta y la sal. Incluso, puedes dejar la masa lista para hornear o freír en forma de buñuelos o galletas.

Plan de cocina

Día 1: Sandwich (Sánduche) de berenjenas y tomates secos.

Esta receta es muy fácil, y no te tomará más de veinte minutos. Sólo debes dejar la berenjena sobre el fuego hasta que se queme toda la cáscara, abrirla, rasparla, terminar de deshidratarla en una sartén, y luego añadir aceite de oliva, hierbas aromáticas (como orégano, laurel y tomillo), sal y pimienta. Con esto, más los tomates secos y un poco de queso vegano, en el pan francés, tendrás un delicioso sandwich que podrás llevar a tu trabajo. Serás la envidia de todos.

Día 2: Cazuela de fríjoles

Este clásico de la gastronomía paisa puede ser una excelente opción para tener muchas energías y recibir una importante cantidad de nutrientes. Puedes aprenderla a preparar en este enlace. Guarda un poco de fríjoles para el burrito del día 5.

Día 3: Hamburguesa de falafel

Práctica, saludable, balanceada, y, por supuesto, deliciosa. Puedes encontrar la receta en este enlace.

Día 4: Lasaña de espinacas y nueces

Necesitarás la mayor parte del queso vegano, todas las espinacas y las nueces. Es una opción deliciosa, muy apropiada para compartir con alguien, y acompañar, por qué no, con una copa de vino blanco. Puedes aprender la receta en este enlace.

Día 5: Burrito de vegetales salteados

Es la más fácil: saltea los vegetales que te han sobrado de todas las anteriores preparaciones: zanahorias, calabacines, tomates, cebollas, etc. Envuélvelos en una tortilla con un poco de queso vegano y de fríjoles. Envuelve los burritos en papel aluminio y caliéntalos durante unos minutos en el horno. Y ya está.

¡Buen apetito!

Tip vegano: Por qué deberías aprender a fermentar tus alimentos

Nuestra relación con las bacterias ha sido de amores y odios. Durante mucho tiempo, mientras desconocíamos su existencia, muchas personas morían debido a devastadoras infecciones y una gran cantidad de productos alimenticios se echaban a perder en ese entonces. Luego llegó la pasteurización (en principio, para descubrir qué estaba dañando a la cerveza y al vino), y, con ella, una tremenda fobia hacia el mundo bacteriano que nos ha llegado hasta hoy. Lejos de lo que muchos podrían creer,, se sabe que aislar al cuerpo de las bacterias (de todo tipo) en la forma tan sistemática en que lo hacemos en la actualidad puede provocar un debilitamiento en el sistema inmune, y este fenómeno es evidente en las personas que, cuando niños, permanecieron en ambientes altamente antisépticos.

Necesitamos a las bacterias. Estar en contacto con ellas (incluso con los microorganismos dañinos) nos permite vivir en equilibrio con el entorno en el cual vivimos. Llevamos muchas bacterias en todo el tracto digestivo, y trabajamos en equipo con ellas. Durante milenios, cientos de culturas alrededor del mundo aprendieron a fermentar sus alimentos, no sólo por motivos de conservación, sino porque al hacer esto se hace más eficiente el desarrollo del sistema digestivo. No sólo los licores son un resultado de milenios de aprendizaje: los quesos, las carnes de todo tipo, las frutas y las verduras, en general, pueden conservarse mejor gracias a la fermentación. Algunas recetas, incluso, pueden tener miles de años (como el sushi), y se siguen consumiendo en países con estaciones porque esto permite que los alimentos cosechados en primavera, verano y otoño se conserven en buenas condiciones durante los inviernos. Estos ya se han incorporado a las culturas humanas, aunque ya no se necesiten desde el punto de vista de la conservación (después de todo, ya contamos con cadenas de frío, conservantes artificiales y proceso severos de pasteurización). De hecho, los fermentados se siguen consumiendo en cientos de países de Europa del Norte y del Este, en Asia Central, en India, en la África Subsahariana, etc.

El proceso de fermentación consiste en permitir que esos microorganismos se alimenten de los azúcares presentes en los alimentos, lo cual cambia las propiedades organolépticas de estos debido a que las sustancias resultantes impiden el crecimiento y el desarrollo de microorganismos nocivos, y esto permite que la caducidad de un alimento se extienda. Es un proceso de descomposición en condiciones controladas. Es por ello que la fermentación nos ayuda a entender que, aunque es importante desinfectar los alimentos, y, así, evitar consumir toxinas peligrosas (como las producidas por la salmonella), también es importante aprender a introducir las bacterias beneficiosas para nuestro organismo.

De hecho, los beneficios de consumir alimentos fermentados son múltiples. Además de echarle una mano a la flora bacteriana, responsable de los procesos digestivos, en tanto aumenta la diversidad de microorganismos presentes en nuestro intestino, los alimentos fermentados, pueden ayudarte a reducir la inflamación de algunos órganos, y esto es una buena noticia para quienes sufren de colon irritable. De igual manera, el proceso de fermentación promueve la inhibición de ciertas toxinas, como los nitritos, que podemos encontrar en vegetales como la espinaca o la remolacha, permitiendo que el consumo sea mucho más beneficioso para las personas sensibles a estos compuestos químicos.

Otra razón para consumir alimentos fermentados tiene que ver con el aprovechamiento de la fibra. Gracias a las enzimas que podemos encontrar en ellos, el cuerpo puede absorber una mayor cantidad de fibra de las frutas y las verduras (y esto es especialmente interesante para veganos con problemas de estreñimiento). Otro dato importante es que los microorganismos ayudan a eliminar un gran porcentaje de partículas de metales pesados, como el plomo, que podrían estar presentes en algunos alimentos (debido a la alta contaminación del agua, el aire y el suelo que podemos evidenciar en nuestros días).

Y bueno, teniendo en cuenta que la mayor parte de eso que llamamos “el sistema inmune” se concentra en el intestino grueso y delgado, el consumo de alimentos fermentados significa un gran refuerzo, lo cual es conveniente para personas que han estado peleando fuertes batallas en contra de virus y bacterias, además de enfermedades relacionadas con este sistema, como el lupus.

Pero uno de los aspectos más llamativos para los veganos en cuanto al consumo de fermentados puede estar en el hecho de que estos son una fuente importante de vitaminas del complejo B, además de C y K; cada una de ellas, dependiendo de los alimentos que fermentes. 

Sin embargo, no hay que olvidar que existen miles de recetas hechas con alimentos fermentados, todas muy ricas, que pueden ofrecerte una variedad gastronómica que tal vez jamás has considerado. Si te gustaría aprender más sobre este proceso, y, así, aprovechar todos estos beneficios, no te pierdas los próximos posts sobre el tema, en los cuales aprenderás qué fermentar, cómo hacerlo y qué errores podrías evitar para no echar a perder tus frutas, granos y verduras.

Mundo Vegano: ¿Animales humanizados?

Desconocer la naturaleza de los animales, e intentar modificarla a nuestros ideales, podría ser una mala idea. Si bien es cierto que, en esencia, no nos diferenciamos de los animales no humanos (después de todo, pertenecemos al mismo reino biológico), hay asuntos correspondientes a su comportamiento en que, por su propio bien, es mejor no intervenir. Veamos algunos casos.

Hace poco, un caso causó controversia en las redes. Un video viral sobre dos activistas veganas ha despertado toda suerte de críticas (negativas, en su gran mayoría), tanto desde la comunidad vegana, en general, como de personas omnívoras. Un colectivo vegano y transfeminista llamado Almas Veganas manifestó en un video que reciben animales de granja en un santuario, de modo que puedan gozar de una vida digna durante el tiempo que les quede de vida, y son bastante estrictas con no permitir que los animales se apareen, al igual que en cualquier santuario de vida animal. Esto las obliga a esterilizar algunos de los animales protegidos (un macho cabrío, por ejemplo), pero también a separar a los gallos de las gallinas, debido a que no es posible esterilizar a los gallos sin provocarles un daño difícil de reparar. No obstante, y es aquí en donde nace la controversia, la principal razón por la cual separan a los machos y a las hembras de esta especie se debe a motivaciones transfeministas: los gallos, según ellas, violan a las gallinas en la medida en que no media consentimiento alguno en la cópula, y, además, suelen sufrir heridas de gravedad durante el proceso (como sucede con los gatos, las mantis o las viudas negras…) en tanto los gallos suelen golpear a las hembras con el pico y las espuelas de las patas.

Por otro lado, hay una tendencia, preocupante desde el punto de vista veterinario, respecto a algunos animales domésticos, como los perros y los gatos. Algunos veganos, dueños de este tipo de mascotas, han optado por alimentarlas de forma vegana, y, para ello, esgrimen dos argumentos bastante cuestionables. El primero consiste en que tanto gatos como perros (estos últimos, considerados erróneamente como omnívoros, pues son “carnívoros facultativos”) pueden aprovechar las proteínas del reino vegetal para una alimentación saludable, y que, por lo tanto, este hecho significaría otra oportunidad para evitar más sufrimiento animal (y reducir las causas del cambio climático). Después de todo, el concentrado para perros y gatos, además de algunos cereales, contienen huesos molidos y carne de ganado vacuno y porcino (entre otros). El segundo argumento, encadenado al primero, apunta a que la necesidad de comer carne (tanto en nosotros como en nuestras mascotas) es una obsesión derivada de nuestra cultura: una construcción social. Por este motivo, estaríamos en frente a un hábito que podría modificarse. En esta medida, existen empresas productoras de comida para mascotas completamente vegana, fabricada a partir de varios tipos de ingredientes, como un hongo japonés llamado koji, por cierto, bastante nutritivo para nosotros, que te podrías encontrar en un restaurante vegano en Medellín.

Muchos estudios han determinado que introducir una dieta vegana en gatos o perros de forma arbitraria puede ser perjudicial para estos animales. Aunque los perros pueden consumir carbohidratos y algunas frutas y verduras (y aprovechar sus nutrientes), de todas formas necesitan una cuota de carne para mantenerse bien nutridos. Y los gatos, estrictamente carnívoros, podrían alimentarse de suplementos que contengan todos los nutrientes que requieren sus organismos, corriendo el riesgo de que 1) al gato no le guste ese alimento (y, simplemente, no lo consuma) 2) que su organismo en particular necesite muchos aminoácidos y grasas contenidas en productos cárnicos; y, ante una carencia, se enferme y muera.

Muchas personas desconocen (a veces de forma deliberada) el hecho de que los animales tienen lenguajes propios, y pretenden comunicarse con los animales de la forma en que lo hacemos nosotros mismos. Si un perro menea la cola, significa que está contento. Si levanta las orejas y muestra los dientes al ladrar, está lanzando una advertencia. Los gatos tienen diferentes maullidos, cada uno para una situación diferente. Entrecierran los ojos para transmitir confianza. Los simios tienen formas muy complejas de comunicarse. Las ballenas y los elefantes, ni hablar. Y así, podemos encontrar que en la naturaleza hay lenguajes físicos, químicos, sonoros, y, como en nuestro caso, mucho más complejos, y esto significa que no podemos pretender que nuestros animales entiendan lo que queramos que entiendan, por medio de nuestras palabras. Un perro aprende gracias a estímulos y repeticiones. Los gatos, un poco más complicados, también. Intentar cambiar esto traerá muchos problemas, y, al contrario, aprender a hablar en el lenguaje corporal de nuestras mascotas permitirá una mejor comunicación.

Es importante entender que tenemos diferencias con los animales, y que estas diferencias son convenientes. Los seres humanos tenemos consentimiento, voluntad; y esto acarrea responsabilidades (podemos cometer delitos). Los animales no. De hecho, cuesta creer que ellos tengan obligaciones sociales, como nosotros. Lo que estructura nuestra vida, como humanos, además de nuestros instintos (la supervivencia, es el primero, diría Maslow), es la racionalidad, cosa de la cual carecen los animales, por más inteligentes y astutos que sean. Cuando un león conquista un nuevo harén de leonas, mata a los cachorros que no engendró. Los lobos humillan y castigan severamente a los individuos que intentan ocupar un lugar que no les corresponde en la jerarquía de la manada. Las madres de los rinocerontes expulsan a sus hijos de su presencia violentamente cuando estos ya se pueden defender por su cuenta. Algunos grupos de chimpancés matan pequeños simios sin razón aparente (como si se estuvieran divirtiendo). Algunos pingüinos roban los huevos de otros para poder criar a los polluelos como propios.

Así es el mundo natural, y así se ha organizado durante millones de años.

Nuestro interés no es decirle a los dueños de las mascotas cómo deben cuidarlas y educarlas, sino plantear una pregunta: intervenir en la naturaleza animal, ¿no es otra forma de violencia?

Lee también: ¿Cómo ayudar a los animales si no tienes mascotas?

“Climatarean”: un concepto que vale la pena considerar

Conciencia vegana

La economía de mercado y el modelo actual de consumo han cambiado al mundo de una manera que habría parecido imposible en el pasado. Y a pesar de que este sistema ofrece ventajas, también acarrea una serie de efectos secundarios. Parafraseando una de las ideas fundamentales de los críticos del capitalismo, el asunto más problemático de los sistemas de producción y de consumo actuales es que están pensados para un suministro continuo y expansivos, pero con recursos limitados. Esto, por supuesto, incluye la industria alimentaria. En la actual crisis medioambiental, podemos encontrar muchas causas en la manera en que hemos explotado al planeta para alimentarnos. La pesca, la agricultura extensiva, la ganadería (sobre todo vacuna), entre otras actividades, han producido un desequilibrio muy difícil de controlar. Es por esta razón que organismos internacionales como la ONU abogan por un consumo de alimentos más responsable con la madre naturaleza. Incluso, ha señalado que evitar el consumo de carne es una de las claves. La pregunta es: ¿es eso suficiente?

Cuando hablamos de veganismo, en realidad vamos mucho más allá de la abstinencia voluntaria de consumir carne y derivados del reino animal. El veganismo es un sistema de ideas bastante complejo que, aunque tiene como eje el respeto por la vida animal, fomenta el activismo en prácticas que no tienen que ver directamente con los animales. El respeto por el medio ambiente, en general, puede ser considerada una causa vegana. No obstante, es innegable que una de las principales razones que tienen millones de veganos alrededor del mundo para dejar de consumir carne, lácteos, huevos, miel, etc. es la sensibilidad por el trato cruel que sufren los animales al interior de esta gran industria. Es un buen punto de partida para cuidar al medio ambiente, pero ceñirse únicamente a esta causa puede conducir al efecto contrario: afectar negativamente a los animales.

Alguien puede considerarse vegano. Deja de comer ciertos alimentos, cambia su dieta y la construye de acuerdo con lo que lee en internet, deja de usar cuero y otros productos, etc., y podría no estar haciendo nada por los animales, si, al mismo tiempo, desperdicia grandes cantidades de plástico, contribuye con la agricultura extensiva y transgénica, consume productos probados en animales y quema combustibles fósiles con suma frecuencia. Un vegano así también mata a los animales, sólo que de forma indirecta. Y bueno, a pesar de que la triste realidad es que para que los más de siete mil millones de personas que habitamos el planeta podamos vivir, otros tienen que morir, podemos hacer las cosas de modo que esa relación indirectamente proporcional sea menos desastroza. Para eso, más que veganos, en el sentido estricto del término, deberíamos ser climaterianos; es decir, hacer todo lo posible para que nuestros hábitos de consumo alimenticio sean lo menos nocivos para el medio ambiente, además de ahorrarle al mundo animal una tremenda dosis de sufrimiento innecesario.

Lea también: ¿Qué significa ser vegano?

Muchos ya lo hacen. Otros, apenas están abriendo los ojos. De la misma manera que los omnívoros que se lamentan por la pérdida de bosques en la Amazonía brasileña, o de la mala calidad del aire en nuestra ciudad, o de la extinción de una rara especie nativa de pájaro, pero que, al mismo tiempo, consumen carne, verduras y frutas fertilizadas y fumigadas con productos que matan a las abejas, y un largo etcétera, un vegano podría enderezar mucho más su camino con la puesta en práctica de pequeñas acciones. El climaterianismo puede ser un concepto  esclarecedor (incluso para los omnívoros).

Ser un climateriano sólo exige un poco más de tiempo (y bueno, menos comodidad en algunas actividades). Pero no es difícil. Por un lado, y en cuanto a las frutas y verduras, es preferible comprar las que estén en cosecha, ofrecidas por las temporadas de sol y de lluvia de nuestro país, en lugar de comprar alimentos importados. De esta manera, evitamos fomentar el uso de plásticos y de grandes cantidades de gasolina de avión y de barco, a veces desde lugares muy remotos del mundo. A su vez, esto hace que compremos menos alimentos envueltos en plástico, teniendo en cuenta que así vienen empacados estos productos importados. Por otro lado, es importante que los productos locales empacados que compremos vengan en envases reutilizables (de vidrio o de metal, por ejemplo), y que dejemos de usar bolsas plásticas en los mercados y supermercados. El alimento que sobre de nuestras comidas, así como los residuos que no nos comemos, pueden terminar en una compostera, de modo que el medio ambiente pueda aprovechar los nutrientes presentes en ellos (y bueno, si tienes una huerta, la tierra de compostaje que uses podría ser muy útil para la fertilización de tus plantas). De igual forma, si cultivas algunos de tus alimentos (pues no es fácil cultivar todo lo que comes), también estarás controlando las condiciones en que crecen y podrás evitar el uso de agroquímicos perjudiciales para la fauna y la flora (y, por qué no decirlo, podría ser más favorable para tu salud).

Si te interesa ahondar más en el concepto del climaterianismo, haz clic en este enlace.

Dieta vegana alcalina: por qué y para qué

Todo es química. Nuestro cuerpo, lo que lo compone, y, por supuesto, lo que comemos. Los procesos fisiológicos consisten, en pocas palabras, en reacciones químicas a muchos niveles que permiten que la vida siga su curso. En estos procesos, en nuestro cuerpo y en lo que comemos están presentes dos variables importantes que influyen en gran medida en el desempeño de nuestros organismos: la alcalinidad y la acidez. Todo tiene un pH, y los cuerpos de algunas personas son más ácidos que los de otras. Esto se debe en parte a la cantidad de oxígeno presente en la sangre, pero, sobre todo, por la comida que ingresa al cuerpo y se procesa para convertirse en materia y energía. Algunos estudios han llegado a la conclusión de que una dieta alta en acidez puede ser la causa del desarrollo de varios tipos de cáncer. Cuando los pacientes consumen carne en exceso, grasas trans, alimentos fritos, y, por supuesto, fuman y beben de forma regular, el pH de la sangre se eleva y las células cancerígenas encuentran condiciones ideales para prosperar y alojarse en los tejidos.

Por supuesto, hay contradictores. Algunos científicos consideran que no hay evidencias de que una dieta ácida represente una amenaza para la salud, considerando que no necesariamente está vinculado el nivel de acidez de la alimentación con la presencia y desarrollo de las células cancerosas. Es más, este sector de la comunidad científica considera que alimentarse únicamente de alimentos bajos en acidez puede provocar serios desequilibrios nutricionales, y, por lo tanto, previenen a los consumidores de este peligro.

¿A quién creerle, entonces? Bueno, la mejor solución en este caso puede ser atender al principio del justo medio: intercalar una dieta rica en alimentos alcalinos con otro tipo de alimentos, y, así, conseguir un balance saludable. Si bien es cierto que muchos de los defensores de la dieta alcalina exageran sus beneficios, también es verdad que todos los alimentos que componen esta rutina de alimentación contienen sustancias muy beneficiosas para el organismo, y, para aquellas personas que normalmente no incluyen frutas y verduras en sus hábitos alimenticios, puede convertirse en una excelente oportunidad para ofrecerle al cuerpo un espectro más amplio de nutrientes. Así que mencionemos algunos alimentos alcalinos para que tu dieta vegana sea mucho más saludable y variada (y, por supuesto, más deliciosa), para que, de ahora en adelante, te arriesgues a nuevas opciones en los restaurante veganos de Medellín.

Tal vez te interese: Algunos alimentos que deberías combinar para mejorar tu salud

Los alimentos alcalinos (o básicos) que podrías incluir en tu dieta se pueden clasificar en dos categorías. En primer lugar, aquellos que de por sí ya tienen un pH bajo. Los tubérculos como las papas, las remolachas, la zanahoria, la yuca, el yacón o el rábano son muy bajos en acidez, y podrías incluir por lo menos alguno de ellos en cada comida. Además de que son muy ricos, son muy versátiles para cocinar. En segundo lugar, todas las verduras, en sentido estricto, en decir, las hortalizas verdes: pepino, brócoli, espinacas, lechugas, arvejas, espárragos, habichuelas o tomates verdes. Las aceitunas negras, el banano y el plátano (sobre todo, el guineo), las almendras, la nuez moscada, el pimentón, la quinoa y el maíz también son fuentes de alimentos básicos. En tercer lugar, hay algunos alimentos ácidos que, durante el proceso digestivo, y por medio de complejas reacciones químicas, aumentan su alcalinidad, como todas las frutas cítricas (naranja, mandarina, toronja, limón, etc.), y otras, como la guayaba, la sandía o el melón, de natural sabor agridulce.

La idea es que la comida incluya un gran porcentaje de estos alimentos, y que, por supuesto, no le caigan mal a quien los consuma. En realidad, son alimentos sanos, téngase o no en cuenta su alcalinidad y los efectos que se desprendan de ello. Muchas personas evitan comer frutas y verduras en sus comidas, y, de hecho, incluyen un tremendo porcentaje de alimentos grasos y ácidos en cada oportunidad. Así que vale la pena.

Ahora, si te interesa conocer algunas recetas de comidas alcalinas para comensales veganos, veamos un buen ejemplo. Se trata de una ensalada con una salsa especial. Necesitarás un brócoli entero (mediano, puede ser), una cebolla blanca y una papa capira. Parte el brócoli en pequeños trozos y sumérgelo en agua hirviendo durante treinta segundos, luego retíralo del agua. Esto reavivará su color, su sabor y sus nutrientes. La cebolla se corta en julianas y se puede servir cruda, si te gusta, o la puedes hervir un minuto para matizar su fuerte sabor. La papa se hierve en agua con sal y se corta en cubitos (con cáscara y todo).

Ahora, la salsa es una especie de paté que puedes revolver con el brócoli, la cebolla y la papa. Es muy rico en proteínas y hierro, pero el sabor es espectacular. Para esto, necesitarás un ramo de espinacas, una cucharada sopera de ajonjolí, dos onzas de aceite de oliva, cincuenta gramos de fríjoles blancos (o blanquillos), el zumo de un limón, una pizca de comino en polvo, y sal y pimienta al gusto. Cocina los fríjoles en agua con sal hasta que estén blandos y lícualos con el resto de ingredientes hasta que consigas una pasta homogénea. Si deseas, puedes añadir un chorrito de vinagre blanco, o un poco más de aceite de oliva si deseas la mezcla más líquida.

Buen provecho.

Comida vegana: ¿imitación o evolución?

Debido a que muchos platos veganos son una imitación “no omnívora” de sus respectivas recetas originales, muchas personas tienen una idea errónea de lo que se trata en realidad la comida vegana. El desconocimiento los lleva a pensar que todo plato vegano debería incluir al menos una carne de mentiras (pues, de otra manera, ¿de qué se irá a alimentar el pobre vegano?). Incluso, muchos creen que la comida vegana se reduce, nada más y nada menos, que a los alimentos de proteína vegetal que vienen en forma de embutidos, jamones o chuzos.

De hecho, cuando las personas omnívoras llegan por primera vez a algún restaurante vegano de Medellín, se suelen sorprender porque sólo una pequeña minoría de los platos que se ofrecen tienen esta particularidad (la imitación fiel de los platos originales). Es más, una de las sorpresas generales es que la comida vegana ya tiene sus propias recetas clásicas, y, por cierto, no tienen mucho qué ver con la gastronomía tradicional. Esto tiene una explicación. Si bien es cierto que los seres humanos no creamos nada de la nada (porque siempre estamos partiendo de lo que ya ha sido hecho con anterioridad), las ideas de mezclan entre sí, se retroalimentan, y se convierten en nuevas versiones de las cosas. Evolucionan.

Por supuesto que existen versiones veganas de los tacos, el sushi, la paella o la musaka; pero es innegable que durante las últimas décadas, en las cuales la tendencia vegana ha crecido de forma exponencial, se han creado propuestas gastronómicas únicas (haz clic aquí para conocer algunos ejemplos). Una evolución conceptual, palabras más, palabras menos. 

Lo que sigue llamando la atención, a pesar de todo, es el enorme entramado tecnológico y técnico para desarrollar alimentos veganos indistinguibles de la carne. Por ejemplo, han llegado a desarrollar una hamburguesa vegana cuyo sabor es imposible de diferenciar de una pieza de carne real, hasta el punto de confundir a los comensales, quienes creen que en realidad están cayendo en “pecado” (en el caso de los veganos, claro…). La llaman impossible burger (su nombre comercial es beyond burger) debido a que algo en la mente dice que eso no puede ser. La mezcla de ingredientes hace toda la magia, pero los creadores aseguran que el contenido nutricional también es bastante completo y balanceado (incluso, más saludable que un pedazo de carne del mismo peso).

El problema es el precio. Este tipo de alimentos suele costar mucho debido a todo el trabajo de ingeniería y diseño que hay detrás; y, debido a que no tiene una demanda tan alta (y, por lo tanto, menos infraestructura industrial para venderse de forma extendida), no es barato producir una sola carne de esta naturaleza. Hay un caso particular. Un restaurante neoyorkino llamado Duck’s Eatery ha creado una receta de jamón vegano ahumado, sazonado de la misma manera que uno de verdad. El plato, dicen, es bastante costoso (setenta dólares…), pero su sabor parece compensarlo todo. Está hecho de sandía y tiene un largo proceso de ahumado que es, en últimas, lo que hace que este plato sea tan costoso:

De igual manera, recientemente se ha desarrollado un tejido animal cultivado en laboratorio para producir carne sintética, cuyos procesos industriales no implican sufrimiento animal en lo absoluto (o, por lo menos, de forma directa). Se trata de carnes que podrían aportar todos los nutrientes que nuestros antepasados han buscado en estos productos por milenios, pero que pueden ser más saludables, y, por supuesto, dejando a los animales en paz. Por ahora, esta industria está en pañales, debido a todo el desarrollo logístico que tendría por delante, en caso de convertirse en una opción real, y faltarán algunos años para que podamos encontrar carne cruelty-free en los supermercados. La pregunta es: ¿en realidad es necesario llegar a esos extremos?

Claro, es importante destacar el hecho de que el proceso de dejar la carne no es igual en todos los casos, y, para algunas personas puede ser bastante traumático. Muchos llegan al veganismo debido a la conciencia ética del problema moral que implica comer carne producida con una alta dosis de sufrimiento animal, pero deben luchar con sus constructos mentales, los cuales han sido edificados por años en una cultura altamente omnívora. Por esta razón, es normal que la nostalgia los asalte a veces, y, en lugar de recaer en el consumo de alimentos derivados de los animales, opten por imitaciones realistas que no acarrean consecuencias éticas sobre nuestros semejantes del reino animal. Lo cierto es que no todos los veganos consumen alimentos indistinguibles de aquellos derivados del mundo animal, sobre todo, los veganos que ya tienen cierto recorrido. La nostalgia cada vez es menos feroz, y un vegano que ya ha conocido muchas más alternativas gastronómicas, encontrará cada vez menos necesario recurrir a las imitaciones para sentir que se está alimentando bien.

El veganismo, como todo camino, tiene sus propias etapas, y normalmente se llega a un punto en el cual no hay una lucha mental con la restricción del consumo de carnes, huevos, quesos o mieles. Sencillamente, los gustos cambian, así como los hábitos alimenticios. A todo se acostumbra uno. En realidad, sólo hace falta conocer los alimentos, aprender a cocinar, conocer restaurantes veganos y mercados saludables, y organizar tus propias comidas de forma balanceada para comer alimentos deliciosos, nutritivos y amigables con el medio ambiente y con los animales.

6 apps para veganos que podrías necesitar

Los teléfonos inteligentes son herramientas útiles para resolver miles de problemas de nuestra vida cotidiana. Sin importar nuestro estilo de vida o nuestras necesidades, sólo es cuestión de conocer las apps correctas para que podamos hacer lo que necesitemos hacer en el menor tiempo posible, y al menor costo. Por supuesto, para los veganos también hay apps. ¿Para qué? Para conocer recetas nuevas, para aprender un poco más sobre el contenido nutricional de los productos que consumimos a diario, o para ubicar el restaurante vegano más cercano en Medellín (entre cientos de posibilidades). Veamos algunas de las apps más populares para los veganos locales y de todo el mundo.

HappyCow

Si estás viajando, o estás en un lugar de tu ciudad que no frecuentas, y, de repente, es hora de almuerzo o deseas picar algo, pero no sabes dónde, esta app podría ser una gran aliada, que te alejará de malas opciones vegetarianas en restaurantes omnívoros. Gracias a HappyCow, puedes ubicar el restaurante vegano más cercano (o, incluso, el mercado saludable), y en el menú de búsqueda tienes una serie de filtros que te ayudarán a encontrar restaurantes veganos, vegetarianos, u omnívoros con excelentes platos veganos. Gracias a esta app, puedes ahorrarte mucho tiempo buscando restaurantes cerca de ti en Google o en Tripadvisor, e ir a la fija. Si el restaurante que frecuentas no está registrado, ¡invítalo a hacerlo para que otros veganos puedan llegar a él!

Vegan Pocket

¿Alguna vez has tenido dudas acerca de la calidad de un producto? Tal vez lo has consumido y no sabes si realmente es vegano, si es natural, si es orgánico o si es libre de crueldad. Pues bien, gracias a esta app, sólo tienes que escanear el código de barras del producto, y sabrás si alguien ya se ha quejado sobre lo mismo; si, en efecto, peca por publicidad engañosa, o si está libre de malas críticas. En una época de consumidores concientes y preocupados por su salud, esta app es una muy buena herramienta para evitar malas sorpresas. Cada día se actualiza en una enorme base de datos, y puede ser muy útil cuando estás mercando y encuentras productos de dudosa procedencia.

Vegamecum

Todo vegano debería saber cocinar. Por lo menos, debería conocer cómo preparar los platos de toda la semana. Existen miles (millones) de recetas en todos los idiomas y en todos los países, pero a veces los consumidores son muy exigentes (y, algunos, bastante perezosos), así que esta app te puede ayudar a encontrar la mejor receta para ti. Te dirá qué ingredientes comprar, las cantidades exactas, videos sobre cada fase de la preparación (para despejar cualquier duda posible), e incluso, hay una buena sección de comentarios en donde los usuarios comparten sus experiencias y consejos. Como las anteriores, es gratuita.

Mundo Vegano Amino

Como en todas las comunidades, el veganismo también tiene una red social exclusiva de los miembros de la misma. En esta red social puedes conocer veganos de todo el mundo (y, por supuesto, muy cerca de ti), puedes compartir recetas con ellos, participar en foros sobre cualquiera de los cientos de temas disponibles (por ejemplo, huertas urbanas o causas animalistas), puedes compartir información importante (por ejemplo, de una marcha en contra de las corridas de toros) y otras actividades para las cuales es fundamental trabajar en comunidad. Incluso, en esta red social puedes contribuir a un extenso catálogo de veganismo que opera más o menos como una enciclopedia. ¿Qué te parece?

Rawvana’s 30 Day Smoothie Challenge

Si eres fan de los jugos y los smoothies, esta app es perfecta para ti. Empezó como un reto de un mes para personas interesadas en poner en práctica sus promesas de año nuevo acerca de trabajar en la salud y empezar una dieta saludable, pero puede ser una experiencia deliciosa y muy divertida para cualquier persona. Consiste en una serie de batidos ricos en vitaminas, minerales, fibra y proteínas, perfectos para complementar tu alimentación diaria (y calmar ciertos antojos). Es muy recomendable para las personas que hacen ejercicio, teniendo en cuenta que el organismo demandará más nutrientes que respecto a las personas sedentarias. El único problema es que te puedes volver adicto a algunos de los smoothies del reto, y no podrás desengancharte tan fácil.

Vegaffinity

Debido a que no todos los cuerpos responden de la misma manera a la dieta vegana, es importante conocer cualquier novedad posible durante el transcurso de este largo recorrido. Esta app es muy buena para empezar a adaptar el cuerpo a un consumo de alimentos libre de derivados animales y te alerta de las posibles carencias nutricionales que podrías tener en caso de que tu alimentación no sea lo suficientemente balanceada. En esta app podrás encontrar planes de dietas recomendados por expertos, conocerás la opinión de miles de usuarios, encontrarás una tienda online. Podrás llevar un registro de comidas, contar las calorías consumidas, y, de esta manera, saber si estás incurriendo en excesos o en faltas. También encontrarás miles de recetas y foros en donde podrás preguntar o responder cualquier duda concerniente a la vida vegana en general.

Tip vegano: Algunos alimentos que deberías combinar para mejorar tu salud

La buena alimentación no es un sustituto de la medicina, ni mucho menos, pero sí puede ser altamente preventiva; mientras que una mala alimentación es una garantía de miles de problemas médicos. En muchos casos, una mala alimentación no consiste únicamente en una pobre ingesta de nutrientes, sino de una mala manera de consumir los alimentos. Comer a deshoras, saltarse las comidas o comer en exceso algún tipo (o toda clase) de alimentos producen desórdenes que, poco a poco, te pueden pasar factura, pero hay una manera adicional de alimentarte mal: combinando mal los alimentos.

Hay comidas que van muy bien juntas. Mucha gente las ha aprendido a combinar, pero esto se ha vuelto más una tradición que la puesta en práctica de un conocimiento técnico. Por ejemplo, si combinas las leguminosas (como los fríjoles o las lentejas) con arroz y con alguna fuente de vitamina C (un jugo o una ensalada), tu cuerpo absorberá más proteínas y hierro. En la comida paisa, es muy común encontrar esta combinación; incluso cuando pides una cazuela en un restaurante vegano en Medellín, desprovista de toda la carne que lleva este plato.

Veamos algunas combinaciones excelentes para el desempeño de tu organismo, que te servirán de ahora en adelante para cocinar y prevenir cientos de enfermedades.

Ver: Alimentos veganos que te ahorran problemas de salud

Uvas y manzanas

Cuando vas a comer frutas, una de las principales recomendaciones de los nutricionistas es comer una a la vez. Cuando consumes una ensalada de frutas o un salpicón, tu cuerpo no absorberá los nutrientes de todas y cada una de ellas con la misma eficacia que si comieras una sola, debido a que el estómago usa diferentes tipos de enzimas para procesarlas a todas. Muchos omnívoros suelen comer carne con queso (o con cualquier otro tipo de lácteo), sin saber que esta combinación es altamente perjudicial para el organismo, y por la misma razón (sólo que, en este caso, de forma extrema). Cuando combinas los antioxidantes de las uvas y las manzanas (en especial, una sustancia llamada quercetina), tu cuerpo puede trabajar mejor para combatir algunos virus y bacterias que afectan el sistema respiratorio. Así que si en tu entorno notas a muchas personas con gripe o con tos, consume uvas y manzanas durante una semana y verás cómo le haces frente a estas enfermedades.

Algo que también puedes hacer es combinar el vino tinto y las manzanas. Esta combinación, además de ofrecerte los mismos antioxidantes de la uva y la manzana, te puede ayudar a prevenir la trombosis y los coágulos, en general. Esto puede ser muy útil, si sabes que eres propenso a este tipo de problemas y deseas mantenerlos a raya.

Limones y espinacas

Al igual que con las leguminosas y las fuentes de vitamina C, esta combinación le permitirá a tu cuerpo absorber una mayor cantidad de hierro. Esto es fundamental para el adecuado funcionamiento del organismo, en especial, si te gusta practicar alguna forma de ejercicio físico. Cuando falta el hierro (y esas reservas duran alrededor de dos años), puedes contraer una enfermedad muy peligrosa llamada anemia, cuyo principal síntoma es la ausencia de glóbulos rojos en la sangre y una consecuente debilidad. Para los veganos, una dieta rica en hierro es muy importante, así que consume muchas lentejas y espinacas acompañadas de jugos ricos en vitamina C, como el limón, los tomates o los ajíes picantes.

Pimienta y cúrcuma

Estos dos condimentos, muy presentes en la comida india, no sólo ofrecen un delicioso sabor a tus comidas (curry y otras), sino que resultan muy eficaces para la prevención del cáncer de próstata, del de hígado, la presencia de tumores cerebrales, e incluso, de la diabetes. El secreto de esta combinación nace de la curcumina, la sustancia presente en la cúrcuma que mancha todo lo que toca (si has preparado curry, te habrás dado cuenta de este poderoso pigmento, que es capaz de manchar la hoja de un cuchillo). Esta sustancia tiene altas propiedades anticancerígenas, y acompañada de la pimienta, se intensifica su efecto mucho más, hasta el punto de que muchos médicos recetan esta combinación para pacientes con herencia de cáncer.

Brócolis y tomates

Muchas veces combinamos ambos productos en una ensalada, pero no somos concientes de sus beneficios. De hecho, podrías preparar una ensalada compuesta únicamente de tomates y brócolis (tal vez con un chorrito de aceite de oliva, lo cual potenciará este efecto) para que tu cuerpo absorba mejor el licopeno, una sustancia antioxidante, presente en ambos alimentos que puede favorecer a los pacientes que sufren de presión arterial alta. No hay muchas evidencias de otros beneficios preventivos, pero hay quienes aseguran que esta combinación es buena para el sistema respiratorio y para prevenir el cáncer de próstata y el colorrectal.

De igual manera, combinar los tomates con el aguacate puede ser también una excelente manera de aprovechar los licopenos de ambos alimentos.