Cocina responsable: un must del veganismo

Tal vez uno de los aspectos más interesantes del veganismo es la manera en que se hace del comer, una de las actividades más básicas de nuestra vida, una forma de activismo por los animales y el planeta. Todos sabemos que la industria alimenticia está fuertemente ligada a problemas medioambientales, y que sólo por medio de cambiar nuestros hábitos nutricionales, podemos ayudar mucho a alivianarlos. Ser vegano es un primer paso, y, tal vez, el paso fundamental, pero se puede hacer mucho más: puedes cocinar de forma responsable, y esto abarca una serie de acciones muy positivas, que también pueden ser de mucho provecho para ti. Vamos a ver.

Cocinar sin desperdicios

Te asombrarías de saber cuánto de lo que tiras a la bolsa de basura orgánica podría tener un uso más. Las cáscaras, las semillas, los limones exprimidos, los tallos y raíces del cilantro… Es tremendo. Hoy en día existe una tendencia de rápido crecimiento en el mundo culinario llamada trash cooking, la cual consiste en aprovechar lo que, normalmente, se tira a la basura. Un restaurante tira toneladas de basura orgánica al año (incluso los restaurantes veganos de Medellín, no creas), y este problema se puede minimizar con una dosis de creatividad. Puedes hacer algo tan simple como licuar las frutas viejas para hacer pulpas de jugo (de lulo, de tomate de árbol, de banano, etc.) o para hacer helados. Puedes licuar la cáscara del banano y de los plátanos para hacer batidos muy nutritivos, o para fertilizar las plantas de tu huerta o jardín, y, así, aprovechar todo ese potasio. Puedes usar los residuos del café para exfoliarte la piel, o para compostarlo y aportarle nitrógeno a tus plantas. Puedes usar las cáscaras de varias verduras (pepino, zanahoria, tomate, remolacha, zucchini, etc.) para preparar un fondo con el que podrás cocinar después. Puedes usar la cáscara de una mandarina para cocinar cualquier cosa a las brasas (y te quedará absolutamente espectacular). Puedes hacer un pesto de cilantro o de perejil, aprovechando incluso los tallos y las raíces (que son comestibles), y no te arrepentirás. Es cuestión de buscar en internet para encontrar miles de resultados, como este

Cero plástico

Haz un ejercicio. Consigue una botella plástica, ojalá una de gran tamaño. Y, en la medida en que vayas cocinando y comiendo por ahí, lleva todo el plástico, así como todas las envolturas no reciclables y notarás la cantidad de basura que acumulas. Sí, incluso siendo vegano. Por esta razón, algo que puedes empezar a hacer es dejar de llevar alimentos y otros productos empacados en envolturas innecesarias (la caja de cartón de la crema de dientes, por ejemplo…), y evitar algunos con radicalidad, como el poliestireno expandido. Lleva tu propio pocillo de café a tu oficina (sólo imagina cuánto plástico ahorrarías al año). Usa cubiertos de bambú al salir a comer, pitillos metálicos lavables, bolsas ecológicas para ir a mercar. Esa sumatoria de detalles hará una diferencia significativa.

Verduras y frutas deformes

Es triste, pero muchas personas dejan de llevarse algunas frutas y verduras por deformidades. Porque no se acercan a la idea que tienen de una zanahoria perfecta, de un pimentón de revista, de un calabacín listo para preparar. Si la fruta o la verdura está deforme, esto no significa que no es apta para el consumo humano. La naturaleza es así, y no tiene nada de malo. Muchas frutas y verduras se echan a perder en los supermercados sólo por esta razón, y es comida que se deja de comer, esfuerzo humano desperdiciado, combustible quemado para nada. La gente desconoce todo el trabajo que hay detrás de los vegetales exhibidos en las estanterías: elegir los que pocos se llevan es una forma de recompensar todo eso. Así que hazlo.

Conservación de los alimentos

Saber conservar tus alimentos es la manera más básica de no volverlos a comprar. En serio: muchos alimentos se pierden por permanecer en malas condiciones de conservación. ¿Cuántas veces has tenido que tirar a la basura unos limones, unos tomates o unas raíces de alfalfa porque les ha crecido una capa de moho encima? Es cuestión de practicidad y eficiencia. Cuando llegues de hacer las compras, lava bien las frutas y las verduras, guárdalas en los lugares adecuados de tu nevera o alacena y aprovecha estos tips. De esta manera, desperdiciarás menos alimentos.

Huerta urbana
Cosechar tus propios alimentos, o, por lo menos, unos cuantos de ellos, es una manera de contribuir con la disminución de emisiones de CO2, y por una sencilla razón: nadie tiene que transportarlos hasta tu casa, hasta el supermercado, hasta la tienda, nada. Están cerca de ti. Tú puedes controlar la forma en que los fertilizas, en que los proteges de plagas, hongos y demás amenazas, y puedes aprovechar el compost. En realidad, no necesitas mucho espacio para cultivar una cantidad asombrosa de frutas, germinados y verduras. Puedes construir huertas verticales, para ahorrar espacio, de modo que aproveches todo el que tengas en tu balcón, terraza o jardín (o el de tu lugar de trabajo, ¿por qué no?).