Cubios: conócelo y apréndelo a preparar

Aunque es bastante conocido en otros países andinos (como Perú, Ecuador y Bolivia), en Colombia suele consumirse sobre todo en Nariño y en Boyacá, pero no es muy conocido en el resto del país. Sin embargo, es posible encontrarlo tanto en el menú de algunos restaurantes veganos de Medellín, y hasta puedes verlo en la sección de las verduras de algunos supermercados. Este post es una invitación para que lo pruebes, para que le des una oportunidad a este increíble tubérculo, pues no sólo es bastante nutritivo, sino que es fácil de cultivar y puede transformarse en un alimento delicioso.

Se sabe del consumo de cubios desde el imperio Inca. De hecho, se aprovechaba uno de sus efectos secundarios. Cuando el cubio se consume a diario, por lo menos dos veces al día (y, por esta razón, no lo hagas), el apetito sexual disminuye notoriamente. Es por esto que en el imperio Inca se le proporcionaba una dieta muy rica en cubios a los custodios de las mujeres de las altas esferas de la sociedad, para que no se aprovecharan de ellas. Era, de alguna manera, una forma de hacer eunucos sin mutilar sus cuerpos. No obstante, desde tiempos prehispánicos se ha preparado este tubérculo en sopas, purés o cocido. En Boyacá es muy común ver guisos de cubio, por ejemplo.

Ver también: Tubérculos andinos que quizás no conoces

Entre las propiedades del cubio, podemos encontrar la disminución de los niveles de colesterol en el sistema circulatorio. Así que si sufres de algún problema de presión arterial o de colesterol alto, puedes empezar a consumir cubios por lo menos una vez a la semana. De igual manera, tiene un alto contenido de fibra, es una buena fuente de hierro, así como de otros minerales (fósforo y calcio) y vitaminas com la B1, B2, B3 y C (igual que las papas). Si sufres de problemas renales, los cubios son muy buenos para que el riñón se regenere y empiece a trabajar en mejores condiciones, sobre todo, porque el cubio es desinflamatorio y combate las infecciones (tiene muchos antioxidantes). También dicen que es bueno para combatir los problemas de próstata.

Lo debes comer sin pelar. Es sólo cuestión de lavarlos bien (principalmente en las ranuras de color violeta, pues puede haber residuos de tierra) y ya. Tiene un fuerte sabor anisado, y, si no te gusta, lo puedes contrarrestar con un poco de hinojo o de eneldo (pizcas, y ya). Puedes prepararlo como puré, puedes hacer sopas, puedes comerlo cocido, frito, asado… sólo trátalo como a una papa.

Veamos un par de recetas.

Sopa de cubios (y otros)

Esta sopa no es difícil, y te encantará su particular sabor. Lo que necesitarás es media libra de cubios, una arracacha entera, una zanahoria, una papa capira, cien mililitros de leche de coco, una cebolla morada, cuatro dientes de ajo, sal, pimienta y una cucharadita de comino.

Lo primero que debes hacer es sofreír los dientes de ajo y la cebolla (finamente cortados) con la sal y la pimienta. Si quieres, puedes añadir un poco de caldo de verduras (o un fondo de verduras, como este). Luego, ralla la zanahoria, y a la sartén. Después, corta la arracacha y las papas en trozos de igual tamaño, y, con los cubios, ponlos en una olla de agua caliente. El truco para saber cuándo están listos es atravesarlos con un tenedor boca abajo: si se caen por su propio peso, están listos. Cuando lo estén, añade la leche de coco y lo que tienes en la sartén. Revuelve bien y luego, a la licuadora. Cuando todo esté muy bien licuado, vacia el contenido de nuevo a la olla y añade el caldo o el fondo (si vas a usar algo de esto), deja hervir un poco y ya. Si la quieres muy espesa, deja reducir en fuego medio. Si no, entonces ya está lista.

Opcional: un chorrito de vinagre.

Cortesía de UnconventionalEmma en Flickr.com

Cocido boyacense

Obviamente, este será vegano. Para esto, necesitarás doscientos gramos de papas criollas, papas capiras, papas nevadas, chuguas y cubios. Todos, bien lavados y partidos en cubos de igual tamaño. Una libra de chorizo vegano (puede ser de soya), cien gramos de maní crudo, cincuenta gramos de maíz blanco, una cucharada de arvejas, una cebolla morada (bien picada), tres cabezas de ajo, un manojo de perejil, otro de cilantro, aceite, sal y pimienta al gusto. Si quieres un poco más de proteínas, añade champiñones.

La preparación es simple. En una olla, añade agua y los condimentos, luego, todos los tubérculos, el maní, el maíz, las arvejas y el chorizo. En una sartén, sofríe la cebolla y los ajos con los champiñones, y luego, a la olla. Deja hervir durante una media hora (recuerda el truco: chuza los tubérculos con el tenedor y si se caen, están listos). Sirve bien caliente. Lo disfrutarás mucho.