Dieta vegana: 3 salsas que le darán sentido a tus comidas

Si nos ceñimos al significado literal de salsa, y no vamos más allá de tal concepto, nos perderemos de una infinidad de posibilidades culinarias. La salsa puede ser más que un mero acompañante del plato principal: puede ser, en realidad, el auténtico protagonista. No en vano, en gastronomías milenarias como la italiana, existen recetas de salsas que se transmiten de generación en generación y que constituyen la esencia de una tradición familiar. Preparar un plato de pastas de forma apropiada no es difícil, pero preparar una salsa artesanal que le imprima la suficiente fuerza y complejidad no es un asunto que los verdaderos cocineros dejen librado al azar.

Si eres de esas personas que considera que la salsa es un simple acompañante, que, incluso, se puede comprar ya preparada en el supermercado, este post ha sido dedicado especialmente para ti. Esperamos que disfrutes de estas recetas, dignas de los mejores restaurantes veganos de Medellín.

Salsa pomodoro

Esta receta no sólo es perfecta para unas pastas (por ejemplo, para una lasanha), sino para muchas otras preparaciones, como unas albóndigas de granos, o para sándwiches, o para tapas españolas. Para esta necesitarás los siguientes ingredientes (todos son fáciles de encontrar):

  • Una cabeza de ajo
  • Una cebolla
  • Un pimentón (ojalá bien maduro)
  • Una zanahoria
  • Una libra de tomates de aliño
  • Una cucharada de sal
  • Una cucharada de panela en polvo
  • Una copa de vino tinto
  • Una hoja de laurel
  • Una cucharada de orégano
  • Un manojo de hojas de albahaca
  • Una cucharada de pimienta
  • Una cucharada de ají en polvo.

Lo primero que debes hacer es cortar la cebolla y los ajos en trozos muy pequeños y freírlos en una sartén (con muy poco aceite). Cuando la cebolla esté dorada, añade todos los condimentos: la sal, la panela, el laurel, el orégano, la albahaca, la pimienta y el ají. Entonces, corta los tomates en cascos (lávalos muy bien, antes de empezar a cocinar) y déjalos en la sartén con el resto de ingredientes. Corta el pimentón en julianas, y a la sartén. Para esta receta no necesitarás agua porque los tomates, la cebolla, los ajos y el pimentón ya tienen mucha.

Cuando los tomates suelten mucho líquido, mete la zanahoria, la cual le dará cuerpo a la salsa (la puedes reemplazar por un trozo de auyama, si quieres). Cuando aumente la cantidad de caldo, procésalo todo en la licuadora, pero sólo lo suficiente como para tener una salsa espesa.

Vierte todo en una olla y déjalo reducir durante unos diez minutos en fuego bajo, revolviendo constantemente, probando el nivel de sal, acidez y dulzura, para controlar el balance de la salsa. Antes de servir, vierte la copa de vino tinto (no tiene que ser el más caro que encuentres) y listo.

Salsa BBQ

Si deseas demostrarle a tus amigos o a tu familia que los veganos sí pueden hacer asados, y disfrutarlos tanto como lo haría un omnívoro promedio. Esta salsa la puedes usar en portobellos asados, en papas al vapor (o en aluminio y en las brasas), mazorcas o chorizos de soya. Ojo: lleva mucha, porque te la van a acabar.


Parrillada vegana

Salsa BBQ

Si deseas demostrarle a tus amigos o a tu familia que los veganos sí pueden hacer asados, y disfrutarlos tanto como lo haría un omnívoro promedio. Esta salsa la puedes usar en portobellos asados, en papas al vapor (o en aluminio y en las brasas), mazorcas o chorizos de soya. Ojo: lleva mucha, porque te la van a acabar.

Necesitarás:

  • Dos libras de tomates de aliño
  • Una cucharada generosa de miel de agave
  • Dos cucharadas de salsa de soya
  • 40 gr de azúcar morena
  • 25 ml de vinagre (ojalá de frutas)
  • Una cucharada de sal
  • Una cucharada de pimienta negra
  • Medio ají jalapeño (o uno entero, si eres un amante de este ingrediente)
  • Media cabeza de ajo
  • El zumo de un limón (ojalá mandarino)
  • Un cubito de caldo de verduras (opcional, pero recomendado).

Bien, lo que harás aquí, aunque suene raro, es lavar muy bien los tomates, hacerles una X con un cuchillo (para que la piel se desprenda fácil), y, con muy poco aceite, dejarlos sofreír en la sartén hasta que se les queme la mayor parte de la cáscara (que puedes retirar, si quieres, pero que le puede dar un sabor ahumado a la salsa). Cuando esto ocurra, envuelve los ajos en papel aluminio, y déjalos al fuego hasta que empiece a oler a quemado (si, esa es la gracia). Luego, añade todo a la licuadora y no lo tritures mucho. Luego, pasa todo a una olla y deja reducir hasta lograr la consistencia deseada.
Y sale.

Salsa macha

Esta salsa picante es tradicional de México, y, aunque es muy sencilla de preparar, es deliciosa, nutritiva y acompaña tus ensaladas de forma asombrosa (aunque puede suceder que llegues a usarla hasta para tus papitas mientras disfrutas de una serie).

Necesitarás una botellita de aceite de oliva (350 ml, más o menos), una cabeza de ajo y cincuenta gramos de chile de árbol (que puedes conseguir en cualquier mercado saludable). Pimienta al gusto. Una ramita de romero, si te gusta.

chile para una dieta vegana

La preparación es sencilla, pero necesita de toda tu atención para no quemar los ingredientes. Primero, deja un cuarto de la botella en una sartén. Corta los ajos en hojuelas muy delgadas y mételos al aceite. Enciende la estufa en bajo y espera las primeras burbujas. En ese momento, añade los chiles. Cuando los ajos estén empezando a dorarse, apaga y vierte todo en la botella (es mejor si usas otro recipiente, considerando que las botellas de aceite de oliva tienen boquillas estrechas). Déjalo reposar durante (mínimo) dos semanas, y entonces disfruta.