Dieta vegana alcalina: por qué y para qué

Todo es química. Nuestro cuerpo, lo que lo compone, y, por supuesto, lo que comemos. Los procesos fisiológicos consisten, en pocas palabras, en reacciones químicas a muchos niveles que permiten que la vida siga su curso. En estos procesos, en nuestro cuerpo y en lo que comemos están presentes dos variables importantes que influyen en gran medida en el desempeño de nuestros organismos: la alcalinidad y la acidez. Todo tiene un pH, y los cuerpos de algunas personas son más ácidos que los de otras. Esto se debe en parte a la cantidad de oxígeno presente en la sangre, pero, sobre todo, por la comida que ingresa al cuerpo y se procesa para convertirse en materia y energía. Algunos estudios han llegado a la conclusión de que una dieta alta en acidez puede ser la causa del desarrollo de varios tipos de cáncer. Cuando los pacientes consumen carne en exceso, grasas trans, alimentos fritos, y, por supuesto, fuman y beben de forma regular, el pH de la sangre se eleva y las células cancerígenas encuentran condiciones ideales para prosperar y alojarse en los tejidos.

Por supuesto, hay contradictores. Algunos científicos consideran que no hay evidencias de que una dieta ácida represente una amenaza para la salud, considerando que no necesariamente está vinculado el nivel de acidez de la alimentación con la presencia y desarrollo de las células cancerosas. Es más, este sector de la comunidad científica considera que alimentarse únicamente de alimentos bajos en acidez puede provocar serios desequilibrios nutricionales, y, por lo tanto, previenen a los consumidores de este peligro.

¿A quién creerle, entonces? Bueno, la mejor solución en este caso puede ser atender al principio del justo medio: intercalar una dieta rica en alimentos alcalinos con otro tipo de alimentos, y, así, conseguir un balance saludable. Si bien es cierto que muchos de los defensores de la dieta alcalina exageran sus beneficios, también es verdad que todos los alimentos que componen esta rutina de alimentación contienen sustancias muy beneficiosas para el organismo, y, para aquellas personas que normalmente no incluyen frutas y verduras en sus hábitos alimenticios, puede convertirse en una excelente oportunidad para ofrecerle al cuerpo un espectro más amplio de nutrientes. Así que mencionemos algunos alimentos alcalinos para que tu dieta vegana sea mucho más saludable y variada (y, por supuesto, más deliciosa), para que, de ahora en adelante, te arriesgues a nuevas opciones en los restaurante veganos de Medellín.

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Los alimentos alcalinos (o básicos) que podrías incluir en tu dieta se pueden clasificar en dos categorías. En primer lugar, aquellos que de por sí ya tienen un pH bajo. Los tubérculos como las papas, las remolachas, la zanahoria, la yuca, el yacón o el rábano son muy bajos en acidez, y podrías incluir por lo menos alguno de ellos en cada comida. Además de que son muy ricos, son muy versátiles para cocinar. En segundo lugar, todas las verduras, en sentido estricto, en decir, las hortalizas verdes: pepino, brócoli, espinacas, lechugas, arvejas, espárragos, habichuelas o tomates verdes. Las aceitunas negras, el banano y el plátano (sobre todo, el guineo), las almendras, la nuez moscada, el pimentón, la quinoa y el maíz también son fuentes de alimentos básicos. En tercer lugar, hay algunos alimentos ácidos que, durante el proceso digestivo, y por medio de complejas reacciones químicas, aumentan su alcalinidad, como todas las frutas cítricas (naranja, mandarina, toronja, limón, etc.), y otras, como la guayaba, la sandía o el melón, de natural sabor agridulce.

La idea es que la comida incluya un gran porcentaje de estos alimentos, y que, por supuesto, no le caigan mal a quien los consuma. En realidad, son alimentos sanos, téngase o no en cuenta su alcalinidad y los efectos que se desprendan de ello. Muchas personas evitan comer frutas y verduras en sus comidas, y, de hecho, incluyen un tremendo porcentaje de alimentos grasos y ácidos en cada oportunidad. Así que vale la pena.

Ahora, si te interesa conocer algunas recetas de comidas alcalinas para comensales veganos, veamos un buen ejemplo. Se trata de una ensalada con una salsa especial. Necesitarás un brócoli entero (mediano, puede ser), una cebolla blanca y una papa capira. Parte el brócoli en pequeños trozos y sumérgelo en agua hirviendo durante treinta segundos, luego retíralo del agua. Esto reavivará su color, su sabor y sus nutrientes. La cebolla se corta en julianas y se puede servir cruda, si te gusta, o la puedes hervir un minuto para matizar su fuerte sabor. La papa se hierve en agua con sal y se corta en cubitos (con cáscara y todo).

Ahora, la salsa es una especie de paté que puedes revolver con el brócoli, la cebolla y la papa. Es muy rico en proteínas y hierro, pero el sabor es espectacular. Para esto, necesitarás un ramo de espinacas, una cucharada sopera de ajonjolí, dos onzas de aceite de oliva, cincuenta gramos de fríjoles blancos (o blanquillos), el zumo de un limón, una pizca de comino en polvo, y sal y pimienta al gusto. Cocina los fríjoles en agua con sal hasta que estén blandos y lícualos con el resto de ingredientes hasta que consigas una pasta homogénea. Si deseas, puedes añadir un chorrito de vinagre blanco, o un poco más de aceite de oliva si deseas la mezcla más líquida.

Buen provecho.