Dieta vegana: una receta con piña que te va a encantar

La piña tiene una inmerecida mala reputación en cuanto a las comidas de sal se refiere. Todo, gracias al odio generalizado (aunque no absoluto) de la pizza hawaiana. Unos la aman, otros la detestan con las vísceras. El asunto es que no es cierto que la piña no sirva para las comidas de sal: en Hawai, y en una buena parte de la Polinesia, la piña combina perfectamente con muchos platos, que no son postres. Si no tienes problemas con la piña en las comidas de sal, este post te va a gustar mucho. Si eres uno de los haters de la pizza hawaina (y todo lo que se le parezca), y si pones en práctica esta receta, podrías cambiar de opinión para siempre. Si son dos personas (porque la receta es para dos), podría ser muy interesante.

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Esta receta tiene un excelente toque tailandés que combina muy bien el sabor dulce, el salado, el agrio y el picante. No es difícil de preparar y puede almacenarse, en caso de que quieras guardar para después. Algo tan exótico como esto no lo verás ni en los restaurantes veganos de Medellín, en serio. Se trata de un arroz frito con piña. La razón de por qué funciona esta receta es porque la piña cocida complementará muy bien el sabor salado del arroz, y el sabor del curry y la soya producirán un balance muy interesante. Además de eso, contiene una serie de ingredientes que le aportan mucha frescura. Y bueno, además de que sabe muy bien, te alimentará mucho debido a que hay proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales que tu cuerpo aprovechará muy bien. Y, debido a que sabe mucho mejor si usas el arroz del día anterior, pues te ahorrarás mucho tiempo. De hecho, la receta puede estar lista en un cuarto de hora. ¿Y ya mencionamos que los ingredientes son baratos?

Para esta receta, necesitarás arroz blanco (hecho de la forma en que más te guste), una cebolla blanca, cebolla de rama, cuatro dientes de ajo, un pimentón maduro, 250 gramos de arvejas, 100 mililitros de leche de coco, 20 gramos de marañones, Dos cucharadas de salsa de soya, un curry muy básico (hablaremos de esto más adelante, un manojo de cilantro, un ají jalapeño (no tiene que ser muy grande) y sal y pimienta al gusto.

Lo primero es preparar el curry. Lo que debes hacer es mezclar una cucharada de aceite de coco, una cucharadita de comino, una de canela, una de pimienta, una de cúrcuma, una de jenjibre en polvo (o una patica, bien rallada) y una pizca de clavos de olor. Todo se tritura y se revuelve muy bien (puede ser en un mortero), y listo.

Luego, corta la piña por la mitad de forma vertical, y, con un cuchillo afilado corta los bordes (dejando un centímetro de grueso, más o menos), corta el contenido en cubos y retíralos con una cuchara, de modo que quedes con dos pedazos huecos de piña, que te servirán de recipiente (tanto para cocinar, como para comer de ahí).

Ahora, el arroz debería ser del día anterior, pero, si no lo tienes, pues preparas lo equivalente a una taza. Recuerda, el proceso es matemático: por una taza de arroz, dos de agua. Un chorrito de aceite, una cucharadita de sal y a la olla. Muchas personas le mezclan ajo, pero la receta ya tiene suficiente.

Lo segundo es cocinar las arvejas. Puedes usar una olla de presión, pero una olla común y corriente puede ser más que suficiente. Descogélalos (si hace falta), y déjalos en agua hirviendo hasta que estén suaves. No es necesario que se deshagan en tu boca. Un punto medio entre duros y muy blandos, eso es todo. Luego, corta el pimentón y la zanahoria en julianas muy delgadas, y pica las cebollas y el ajo en trozos muy muy finos.

En una sartén (o en un wok, preferiblemente), y con un poco de aceite, sofríe las cebollas y el ajo hasta que doren. Después, añade el pimentón y las zanahorias, y, durante unos tres minutos a fuego alto, sofríe sin dejar de revolver para que nada se pegue o se queme. Luego, añade el arroz, la leche de coco, el curry y la salsa de soya, agrega los trozos de piña que retiraste. Luego, los marañones (si no encuentras marañones, cualquier otra nuez; y si no, el maní funciona muy bien de todas formas). Finalmente, corta el jalapeño en rodajas muy finas, y a la sartén. Por último, la sal y la pimienta, y, para servir, el cilantro (o, en lugar de eso, un poco de cebolla larga).

Si deseas darle un poco más de frescura al plato, lo que puedes hacer, aparte, es una ensalada fresca con pepinos, tomates cherry, aceite de oliva y unas hojitas de hierbabuena, o, si no quieres una ensalada, puedes preparar una limonada de pepino y hierbabuena, que, con bastante hielo, quedará refrescante y deliciosa.

¡Buen apetito!