Frutos deshidratados en tu dieta vegana: para qué y cómo hacerlo

Durante mucho tiempo, la humanidad sobrevivió sin neveras ni congeladores. Nuestros ancestros tuvieron que encontrar métodos de conservación que les permitieran almacenar sus alimentos, teniendo en cuenta de que estos no siempre estaban disponibles, a veces, por escasez, a veces por las estaciones. Uno de estos métodos han sido las conservas (de esto hablaremos en otra ocasión), pero la deshidratación ha sido bastante útil. Se ha usado para las carnes y los pescados, pero también para las frutas. Hoy en día, gracias a los adelantos tecnológicos, no tenemos que deshidratar y salarlo todo. Sólo lo guardamos en la nevera, y ya. Pero algunos alimentos deshidratados tienen un excelente sabor y sirven para muchas recetas. Por esta razón, es normal que los encuentres en los mercados saludables de Medellín (y, casi siempre, a un precio elevado). Así que, si deseas aprender a hacerlo en casa, hoy es tu día de suerte.

Ten en cuenta que estos son métodos caseros. Existen hornos deshidratadores, los cuales son bastante prácticos. El precio puede ser bastante elevado, incluso de los de poca capacidad, y, si lo usas con frecuencia, aumentarás significativamente el consumo de energía, pero te ahorrarás todo este proceso.

Tomates

En Italia y otros países mediterráneos, es común encontrar las casas tapizadas de rodajas de tomates durante el verano. Lo que la gente hace es deshidratarlos usando la luz del sol. Aunque este método es gratuito, toma un poco de tiempo y puede dar lugar a fermentaciones indeseadas cuando el clima no es constante.

Para deshidratar tomates al sol de forma controlada, necesitarás una rejilla que esté levantada del suelo (puede ser con cuatro patas, a modo de mesa, para favorecer la circulación del aire. Cubre las rodajas de tomate (es más fácil hacerlo con tomates cherry o perla) con una capa de sal marina, y procura que reciban abundante luz solar durante tres o cuatro días. Voltéalos cada cierto tiempo para que el agua se evapore de forma pareja y cúbrelos por la noche para que el rocío no arruine el proceso.

Los tomates deshidratados son un excelente acompañamiento para las pastas y para los sánduches, y los puedes conservar durante mucho tiempo en aceite de oliva. Lo recomendable es esperar los meses de mitad de año para tener suficiente sol, en especial, en lugares de clima cálido.

Ajíes

En países en donde el consumo de estos nutritivos frutos es elevado, encontrarás que en los pueblos la gente siempre tiene racimos de ajíes junto a las puertas o ventanas de las casas. Lo que están haciendo es secándolos al sol. El método más tradicional consiste en tomar un manojo de ajíes (pero puedes hacer esto hasta con un kilo) y pasar una aguja con hilo o con cuerda a través del pedúnculo del ají, y, de esta manera, hacer una larga guirnalda de ajíes. Cuélgala en donde tengas suficiente luz solar (si le da el poniente, mejor) como prefieras (en forma de racimo es más práctico), y, en una semana, tus ajíes estarán secos y listos para guardar. El picor será el mismo, no te preocupes, y si los guardas en un lugar seco y hermético, te durarán mucho tiempo.Un consejo: con la misma aguja, ábreles muchos agujeros para que el agua se evapore más rápido.

Si los quieres deshidratar en el horno, déjalos en bajo, a temperatura constante, durante unas cuatro horas. Revisa que no se estén quemando, eso sí. En la estufa también lo puedes hacer: en bajo, sobre una sartén, con papel aluminio encima. Si puedes elevar un poco la sartén del fuego (por ejemplo, con dos parrillas de arepas), evitarás que se quemen en un descuido.  

Hongos

En este caso es mejor ir a la fija: deshidratarlos en el horno. Con el sol puede complicarse el proceso, debido a que la manipulación de estos alimentos puede ser muy delicada. Límpialos muy bien, que no queden restos vegetales o de tierra, córtalos en láminas delgadas y uniformes, y ponlos en una bandeja con suficiente distancia los unos de los otros para que el proceso sea más eficiente. Pon el horno a unos ochenta grados y voltea los hongos cada media hora, durante, más o menos, dos horas. Al retirarlos, notarás que todavía están flexibles, pero déjalos afuera durante un rato y verás cómo terminan de tostarse ellos solos. No los guardes en la nevera porque volverán a almacenar humedad y se podrían descomponer. Es preferible un recipiente hermético, en un lugar seco y oscuro.

Para usarlos de nuevo, hidrátalos en agua tibia durante un minuto, hasta que regrese la consistencia endeble de los hongos. Puedes hacer todo esto con los de tu preferencia: champiñones, orellanas, shitakes, portobellos, etc.

Frutas

El proceso al sol es bastante similar al del tomate, sólo que sin la sal. Lávalas muy bien, córtalas en rodajas uniformes y déjalas bajo la luz intensa y directa del sol durante una semana (a veces puede ser más). Cúbrelas por la noche y evita que las moscas lleguen a ella porque podrían echarlo todo a perder. Para eso, puedes introducirlas en un recipiente transparente (de vidrio o plástico) que cuente con una pequeña salida de aire para que salga la humedad.

Al horno es muy fácil. Déjalas a cincuenta grados celsius durante unas dos horas, y voltéalas constantemente hasta que tengan la textura adecuada.

Estas frutas deshidratadas son perfectas para postres y para el cereal de tu desayuno. Aunque siempre será mejor consumirlas frescas, el sabor de las frutas deshidratadas es delicioso.