Guía básica de elaboración de cerveza artesanal (parte 3)

Este es el último post de esta serie. Vamos a aprender a modificar algunos pasos en el proceso básico que ya hemos mencionado (pale ale), para producir otro tipo de cerveza: porter con mucho sabor y notas achocolatadas que te encantará. Es un poco más fuerte y amarga que las cervezas lager o ale.

Una de las claves para elaborar este tipo de cerveza es el uso de cebadas y lúpulos más fuertes, con más carácter, que, por supuesto, le darán mucha complejidad al producto final.

Ingredientes

En cuanto a las maltas que vas a usar (para unos veinte litros de cerveza), consigue cuatro tipos diferentes, como la black patent crisp (unos trescientos gramos), una crystal crisps (trescientos gramos), una chocolate crisps (doscientos cincuenta gramos) y una perlada, que será la base (unos cuatro kilos). Añade hojuelas de avena (unos trescientos gramos).

Usa dos tipos de lúpulo. Recuerda que uno le da el amargo y el otro le da el aroma y el resto de notas. Puedes usar, por ejemplo, uno tipo inglés, como el East Kent Golding (unos cuarenta y cinco gramos) y uno americano como el Cascade (unos treinta y cinco gramos).

La levadura puede ser una de cerveza, o una activa, pero puedes preguntar en los mercados saludables de Medellín por una SAF Ale (unos veintitrés gramos).

Maceración

Si puedes, usa agua mineral. Recuerda esterilizar todos tus instrumentos (tus manos también, todo el tiempo). Muele las maltas y pésalas. Deberías tener un poco más de cinco kilos de grano molido. Usa unos dieciséis litros de agua). Calienta el agua a unos setenta grados y llévala a una nevera de camping. Vacia la mezcla de grano molido para que descienda a unos sesenta y siete grados. Revuelve bien para airear la mezcla. Cierra la nevera y espera unos noventa minutos.

Lavado

Aquí hay que usar cuatro litros de agua caliente (a setenta grados) y lavar todo el grano. Recuerda que aquí no debes perder el tiempo porque si se enfría el agua puedes dañar el proceso. Usa un colador y rocía el agua que has puesto a calentar sobre la mezcla de la nevera en forma de lluvia hasta que acabes el contenido de la olla. Luego, cuela todo el grano y vas rociando sobre él el mosto (recuerda, es el líquido turbio). Deja que caiga todo sobre la olla en donde calentaste el agua hasta vaciar todo lo que tengas en la nevera. Cuela todo el grano de nuevo y vacia todo el mosto a la nevera, lavando, y luego, todo va a la olla, pero, esta vez, cuela todo en un filtro de tela para que el mosto quede completamente limpio. Este grano se puede usar para preparar pan. No lo desperdicies: tómalo como un acto de cocina responsable.

Cocción

Vas a dejar calentar ese mosto en fuego alto durante unos noventa minutos. Con una cuchara, remueve la espuma y retírala. A los noventa minutos, añade el primer lúpulo (puede ser el americano) y espera una hora de cocción más (la olla debe estar tapada). Cuando termine, añade el otro lúpulo, apaga el fuego y vamos a enfriar la mezcla. Usa una caneca con agua helada (ojalá con hielo o con botellitas de agua congeladas) y espera hasta que la temperatura descienda a unos veinte grados. El paso final es pasar todo el contenido al fermentador a través de un filtro de tela. Vas a notar un aroma muy agradable.

Fermentación

Puedes usar un botellón de agua vacío. Una vez hayas vaciado todo el mosto de la olla a este recipiente, revuelve bien para airear la mezcla y añade la levadura. Cierra muy bien. La tapa debería tener la trampa de aire (o airlock). Recuerda añadir un poco de agua a esta trampa de aire para que puedan pasar las burbujas del CO2 que produce la levadura, pero que no entre absolutamente nada al botellón, y, así, no se arruine por completo el proceso de fermentación con agentes contaminantes indeseados (que viven en el aire que respiramos). Este proceso durará unos siete días. Notarás que ya no hay burbujas en la trampa de aire, y esta es la señal de que la levadura ha hecho gran parte del trabajo: se ha consumido los azúcares contenidos en el grano molido que has usado en la mezcla inicial, y que has separado durante el proceso de lavado.

Embotellado

Recuerda que por cada litro de cerveza embotellada, deberás usar un poco más de azúcar adicional para que la levadura termine su proceso de fermentación. Por cada litro, usa seis gramos de azúcar. Deja la cerveza embotellada durante unas cinco semanas en un lugar de tu casa en donde la temperatura no ascienda de unos dieciocho grados celsius. Luego, ya estará lista para tomar. Notarás un poco de sedimento en el fondo de cada botella: es normal, no te preocupes. Esta será una cerveza espumosa, fuerte, que se debería servir al clima.

Y bien, con esto, terminamos esta serie de tres posts sobre elaboración de cerveza artesanal. Recuerda que las posibilidades son infinitas, dependiendo de los tipos de cebada que uses, los tipos de lúpulo, los tiempos de cocción, fermentación y maceración.