Hacer queso vegano es más sencillo de lo que imaginas

No nos digamos mentiras: la principal razón por la cual los veganos dejan el queso es por ética, no por su sabor. De hecho, este es el gran talón de Aquiles de muchas personas que han renunciado a los alimentos de origen animal, y, por supuesto, a veces recaen en sus dietas. La buena noticia es que el mundo vegano está lleno de creatividad, de recursividad, y muchos practicantes de este maravilloso estilo de vida, movidos por la nostalgia, han desarrollado métodos para crear quesos sin lácteos, indistinguibles de los originales (por lo menos en cuanto a su sabor).

Muchos pensarán que son difíciles de preparar, y no tendrán otra alternativa que comprarlos cada vez que visiten alguno de los mercados saludables de Medellín. Bueno, pues no son tan difíciles de hacer, y aquí aprenderás un par de recetas que te abrirán la mente… y el apetito.

Queso “mozzarella” vegano

Esta receta es perfecta para ciertas comidas (la pizza es una de ellas), pero es tan deliciosa que podrías comerla con rebanadas de pan al desayuno. Tal vez necesites un par de intentos antes de dar con un buen resultado, pero una vez lo logres, harás un queso vegano tipo mozzarella tan delicioso, que nadie podrá distinguirlo de uno original (y se funde, como cualquier otro mozzarella, ya verás).

Para esto necesitarás los siguientes ingredientes: una taza de agua, un cuarto de taza de levadura (la de cerveza puede ser la más adecuada aquí), dos cucharadas de harina de maíz, una cucharada de aceite de oliva extra virgen, una cucharadita de ajo en polvo, sal al gusto y el zumo de un limón.

En realidad, ejecutar esta receta no es complicado. Lo que sí se debe hacer es revolver muy bien y ser muy cuidadoso con las proporciones mencionadas arriba. Lo primero que debes hacer es, a excepción del aceite, mezclarlo todo en una olla con constancia y cuidado, entonces lo dejas en la estufa a fuego medio hasta que cobre una consistencia espesa (y no le quites tus ojos de encima, porque se echa a perder muy rápido). Eso puede tomar muy poco tiempo. Una vez suceda esto, añade agua poco a poco hasta que pueda revolverse y el cuarto de taza de aceite de oliva. Después, déjalo reposar en la olla hasta que se enfríe por completo, y, una vez esté listo, consérvalo en la nevera en un recipiente adecuado (una quesera, por supuesto).

queso parmesano vegano

Queso “parmesano”

El queso parmesano originalmente viene del norte de Italia y, de hecho, tiene denominación de origen (como la champaña, el tequila, el whisky o el coñac). El auténtico parmesano se hace allá, y se exporta. Todo lo que conocemos como queso parmesano es una imitación. El problema es que es muy caro, y, por eso, se ha buscado imitar por doquier. En nuestro caso, hemos decidido imitarlo por otras (obvias) razones.

Esta receta es tan exitosa, que, incluso, podrías hacer un experimento: dásela a probar a un omnívoro sin advertirle que es una imitación vegana del queso parmesano. Te llevarás una sorpresa (eso sí, cerciórate de que no sea alérgico a ningún ingrediente, o podrías tener problemas).

Normalmente, el queso parmesano se usa con las pastas y con las ensaladas, o para gratinar algunos platos, pero también podrías hacer una salsa pesto vegana, y tendrá un sabor increíble (más abajo se incluye esta receta).

Los ingredientes que necesitarás son: media taza de almendras, cuatro cucharadas de levadura (de cerveza, es mejor), dos cucharaditas de sal. Para preparar este queso, primero debes hervir las almendras hasta que se les empiece a desprender la cáscara (retírala manualmente si hace falta). Lávalas muy bien y déjalas escurrir. Luego, a fuego medio (y sin dejar de prestarles atención), tuéstalas en una plancha, sin aceite, ni nada, y, con una cuchara, muévelas constantemente para que no se quemen ni se peguen. Cuando estén doradas, retíralas de la estufa, déjalas enfriar, y échalas a la licuadora o a un procesador de alimentos. Ahí mismo, añade la levadura y la sal. No tienes que molerlo muy fino. Para no abusar del motor de tu licuadora, de vez en cuando remueve el contenido para seguir moliendo hasta que tengas la consistencia que quieras. Entonces estará listo.

Lo mejor que puedes hacer para conservar este queso es guardarlo en un recipiente hermético, en un lugar sin humedad. No te preocupes por cuánto te durará, probablemente no lo dejarás durar mucho tiempo.
Ahora, si quieres hacer una salsa pesto con este queso tipo parmesano, debes conseguir albahaca fresca (si la cultivas, mejor). Si lo deseas, puedes añadir piñones a la mezcla (aunque el sabor de las almendras ya será delicioso de por sí). Vierte un chorrito de agua para que se pueda licuar mejor y añade una cucharada de sal. Con esta salsa, harás maravillas.