¿Hamburguesas veganas? Sí: ¡deliciosas!

La opinión de algunos carnívoros respecto a las hamburguesas veganas es que estas nunca serán como las originales. Por supuesto que no: en realidad, son dos cosas muy diferentes, y no tienen por qué ser iguales. Aunque se ha buscado imitar el sabor de la carne en muchas ocasiones, es importante considerar que la comida vegana no busca ser necesariamente una imitación, sino una versión alternativa (menos cruel, y más sana) de las recetas que la inspiraron. Tanto es así, las hamburguesas veganas (como las que se señalarán a continuación) pueden ser un bocado exquisito que nada tienen que envidiarle a sus predecesores. Veamos un buen ejemplo.

Hamburguesa de falafel

El falafel es un alimento propio de la gastronomía del Medio Oriente. Se trata de una torta (por lo general frita) compuesta de una mezcla de leguminosas (garbanzo, en su mayoría) y otros vegetales. Es un alimento tradicional de esta zona del mundo, que ha acompañado a los habitantes árabes y mediterráneos durante milenios. Es barato, fácil de hacer y muy delicioso. No le se adiciona carne, debido a que, tradicionalmente, la carne ha sido un producto costoso desde la antigüedad, y el falafel ha sido alimento de personas de escasos recursos. El asunto es que es tan rico que hasta los ricos lo comen.

Para esta hamburguesa necesitarás preparar un falafel, una guarnición y una salsa. Para esta última, te recomendaremos otra receta árabe increíble, que acompañará al falafel como nada en este mundo: el zaalouk. Vamos por partes.

Para el falafel, necesitarás un cuarto de libra de garbanzos, un manojo de cilantro, un manojo de perejil, una cebolla blanca (pequeña), media cabeza de ajo, dos cucharadas de harina de trigo integral, una cucharada de sal, una cucharada de ajonjolí, una cucharada de polvo para hornear, una cucharadita de pimienta, una cucharadita de comino en polvo y media taza de agua.

La preparación es así. Remoja los garbanzos en agua de un día para otro y cuélalos antes de empezar a cocinar. En una sartén, sofríe el ajo y la cebolla hasta que se doren. En una sartén aparte, pon el ajonjolí a fuego bajo (sin aceite) hasta que empiece a oler a tostado. En una licuadora o procesador de alimentos, mete los garbanzos, el ajo y la cebolla, el perejil y el cilantro, la sal, el comino y la pimienta. Tritura todo muy bien y pásalo a un recipiente en donde puedas amasar con tus manos. Entonces añade la harina y el polvo para hornear, y, poco a poco, el agua. Amasa hasta que consigas una masa uniforme. Aquí decides tú: si freírlos u hornearlos. Lo primero es más rápido y lo segundo es más saludable. En cualquier caso, ten cuidado manejando la masa, para que no se deshaga (no la muevas mucho, ni muy brusco), y ya.

Ahora, para la guarnición, podrías preparar algo con papas, como lo que se muestra en este artículo, pero una ensalada fresca (puede ser un tabule) con mucho pepino, lechuga y una buena vinagreta, complementará esta hamburguesa de muy buena manera.

Si necesitas aprender más sobre cómo se hace queso vegano para tus hamburguesas, haz clic aquí.

En cuanto al pan, lo podrías hornear tú mismo, en caso de que quieras hacerlo todo desde cero, pero podrías comprar uno ya preparado en cualquiera de los cientos de restaurantes veganos de Medellín.

Bueno, la salsa. Esta parte es fundamental. La hamburguesa de falafel es sencilla, no va a sobrecargarse de ingredientes: el pan, el queso, el falafel, la salsa y la guarnición. Es más que suficiente. Pero en la salsa estará gran parte del éxito, así que presta atención. El zaalouk es una salsa de berenjena y tomate, tan antigua y tradicional como el falafel mismo. Para esta, necesitarás una berenjena, un tomate de aliño (de buen tamaño), un pimentón pequeño, dos dientes de ajo, un ají jalapeño (o un habanero, si te gusta el picante), una cucharadita de pimienta negra, dos onzas de aceite de oliva y media lata de aceitunas sin hueso (las negras son más recomendadas aquí).

Lo primero que harás es dejar la berenjena, el tomate y el pimentón sobre el fuego del fogón. Si tienes un horno de leña, todo sabrá mucho mejor. La idea es que se queme por completo la cáscara de los tres frutos frutos. Una vez suceda esto, les retiras la cáscara y los abres. Con una cuchara, raspa la berenjena y métela a la licuadora. En cuanto al pimentón, ábrelo, quítale las venas blancas y las semillas y mételo a la licuadora. La cáscara quemada del tomate se desprenderá fácilmente. Mete el tomate entero a la licuadora. Un tip: pon un poco de las cáscaras quemadas de cada uno en la licuadora. En una sartén, sofríe los ajos en el aceite de oliva hasta que se doren. Luego el ají hasta que su cáscara empiece a dorarse. Y todo a la licuadora, junto a las aceitunas, la sal y la pimienta. Mézclalo todo muy bien y luego pásalo a la sartén para reducirlo (sobre todo, para evaporar el agua de la berenjena). Y listo. Baña el falafel con esta salsa para que no esté muy seco y arma tu hamburguesa.

Convertirás a más de uno en vegano después de esto.