Ideas para un exquisito asado vegano

No sólo de carne vive el hombre. No sólo de quesos, huevos y miel. Se puede vivir de ideas creativas y de recursividad. Ante la falta de proteínas y vitaminas provenientes de productos derivados de los animales, los veganos han aprendido a volverse increíblemente ingeniosos. Muchos omnívoros dirán que la comida sin carne no sabe a nada, pero lo dicen en gran parte por desconocimiento. Un asado vegano puede ser más nutritivo, variado y refinado en cuestiones de sabor que los tres ingredientes básicos de uno tradicional: carne, papas y arepas. En este post, aprenderás a preparar un asado vegano bastante diverso y delicioso y abundante (considerando el precio de una libra de carne).

El fuego

Es de vital importancia que sepas manejar el poder del fuego para no arruinar tu asado. Si vas a usar leña, primero enciéndela en tu asador hasta que tengas muchas llamas, y espera hasta tener brasas. Evita asar tus alimentos sobre las llamas vivas porque los podrías arruinar en un minuto. Si vas a usar carbón, enciende un grupo de carbones, espera a que se vuelvan brasas, riégalos y espera hasta tener una buena fuente de calor (revisa este tutorial). En la medida en que se vayan consumiendo las llamas, añade un poco más de combustible, airéalo hasta que se encienda, pero busca no excederte.

Ingredientes

Para una rica y variada picada vegana para cuatro personas, necesitarás un rollo de papel aluminio, cinco cebollas blancas, aceite de oliva, tres papas grandes (y alargadas), hojitas de romero, hojitas de tomillo, tomates cherry, una cabeza de ajo, tres berenjenas, hinojo, una libra de portobellos, perejil crespo, sal, pimienta, tres pimentones maduros, dos pimentones verdes, y dos plátanos también maduros. Nada que no encuentres en los mercados saludables de Medellín.

El asado será como lo prefieras: servir todos los ingredientes de una vez (y, en ese caso, ten todo preparado mientras están las brasas), o ir sirviendo cada uno poco a poco. Eso sí, aunque esta última opción sea interesante, ten en cuenta que obligará a alguien a estar ocupado durante un largo rato.

Manos a la obra

La berenjena se puede preparar de muchas maneras, pero una muy interesante consiste en abrirla en dos, hacer algunas zanjas con un cuchillo, frotar un diente de ajo (también partido) por toda la berenjena y luego enterrarlo en las zanjas. Echarle un chorro de aceite de oliva, sal (bastante), tomillo, romero, volver a cerrar la berenjena y envolverla en aluminio. Ponla en un lugar de la parrilla con buen calor, voltéala cada cinco minutos y ásala durante media hora. Al terminar, raspa el contenido con una cuchara y sirve.

Los portobellos son fáciles, pero no debes de dejarlos a su suerte en el fuego para que no pierdan los jugos. Arráncales el tronco, ponlos bocarriba y bocabajo hasta que tengan marcas de parrilla, añade sal y acompáñalos con un buen chimichurri. Este último es fácil de preparar: en un recipiente con aceite, añade tres dientes de ajo molido, un manojo de perejil, sal, pimienta, y, si quieres, algo de menta y orégano. Cierra el recipiente y déjalo macerando una semana (la semana antes del asado…) y listo.

Para las papas, lo que debes hacer es cortarlas a la mitad (a lo largo), y, con un cuchillo, haz círculos concéntricos y luego haz cortes desde el centro hacia afuera por toda la papa, como los radios de una bicicleta. Aderézalas como más te guste: cona ceite de oliva, con sal, con pimienta, con hinojo, con ajo triturado, con tomillo…, luego, envuélvelas en papel aluminio y ponlas en las brasas. Lo mismo puedes hacer con las cebollas (pero sólo pártelas en cruz, y adereza). Con los plátanos maduros es muy fácil: sólo ponlos, con cáscara y todo, en las brasas y espera a que la cáscara se queme por completo. Ábrelos, espolvorea un poco de panela en polvo y listo.

Con los pimentones maduros, lo que puedes hacer es ponerlos sobre el fuego (debe haber mucho calor) y esperar a que se les queme toda la cáscara. Cuando termine este proceso, ábrelos, limpia toda la cáscara quemada, retira las semillas, las venas blancas, córtalos en julianas y sírvelos con las papas.

Con los pimentones verdes, lo que puedes hacer son brochetas. Córtalos en cuadrados, y, junto a los troncos de los portobellos, pedazos de cebolla y los tomates cherry, atraviésalos en palos de chuzo y al fuego. Si compraste el romero en rama, algo que puedes hacer es usar las ramitas de romero (sin las hojas) como chuzo. El sabor será espectacular.
Si te gusta el picante, puedes preparar rocotos rellenos. Lo que debes hacer es cortarles la parte de arriba, y, con un cuchillo y con una cuchara, retirar el racimo de las semillas. Ahí tendrás una coca para rellenar con lo que quieras. En Bolivia son muy populares, y los suelen rellenar de puré de papa. Tápalos de nuevo, envuélvelos en aluminio, y a las brasas. Después de veinte minutos tendrás un manjar, pero cuidado: cuando están calientes se sienten más picantes.