Lo que debería saber un vegano acerca del café

A pesar de que nuestro país tiene una larga tradición cafetera, en realidad, los colombianos no tomamos tanto café. Nosotros tomamos, en promedio, alrededor de 1,8 kilos de café al año por persona. Teniendo en cuenta que el promedio en Europa es de 6 kilos por persona al año (y en un país como Finlandia, 12,7), nosotros tomamos muy poco. La razón es fácil de entender: más de la mitad (casi un noventa por ciento, de hecho) del café que producimos se exporta, y ese café exportado es de alta calidad. Los colombianos tomamos mal café, pasilla. Por eso, la mayor parte de la gente lo suele tomar con leche y azúcar.

Sin embargo, muchas personas evitan tomar café porque consideran que el consumo de este producto acarrea muchos problemas de salud. Se sabe que el exceso de cafeína puede producir consecuencias graves para el sistema nervioso, para las paredes del estómago y puede elevar la presión arterial (sin mencionar las manchas en los dientes y los desórdenes de sueño). Y esto, sobre todo, es una idea bastante difundida en la comunidad vegana: muchos veganos, conscientes del cuidado personal del cuerpo, limitan o restringen el consumo del café. Esto, por supuesto, también hace que se consuma menos este producto, y, por consiguiente, la gente consuma menos café de calidad.

Pero si eres vegano, deberías saber un par de cosas acerca del café que te abrirán los ojos. Si eres un consumidor asiduo, tal vez tomarás una taza más al día; y si no lo tomas, quizás empieces. Ya verás.

Lo primero es precisar que los daños que se derivan del consumo de café tienen que ver con el exceso (como con cualquier otra sustancia) más que con su consumo limitado. Se sabe que el café contiene antioxidantes, y que al ser consumido de forma moderada favorece la concentración, la sinapsis de la corteza cerebral, puede retardar los síntomas de la enfermedad de alzheimer, así como los del mal de Párkinson, y que, a su vez, es un diurético natural y que puede aliviar problemas gastrointestinales como el estreñimiento.

En esa medida, si cuidas tu cuerpo, una taza de café por la mañana no te causará problemas, y puede potenciar los beneficios de, por ejemplo, hacer ejercicio.

No obstante, debido a que una gran mayoría de veganos no ha adoptado este estilo de vida por cuestiones de salud y de cuidado personal, si eres uno de estos, podrías encontrar un argumento que podría convencerte para tomar más café: el cultivo orgánico de este producto. Si bien se trata de un bajo porcentaje de las fincas cafeteras en el país, los cultivos orgánicos de este producto se han convertido en una tendencia de mercado; no sólo porque la ecología es un aspecto llamativo desde el punto de vista de la mercadotecnia, sino porque los precios de un café orgánico artesanal son más elevados que los del café producido por una finca que utiliza fungicidas, insecticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales. Un cultivo orgánico de café hace uso de los árboles y de la fauna que estos atraen (insectos, pequeños invertebrados, reptiles, mamíferos, pájaros, etc.) para crear un control biológico que limita las poblaciones de insectos nocivos para el cultivo del café. Esto no sólo significa que no se tienen que utilizar insecticidas ni plagicidas nocivos para el medio ambiente, sino que un cultivo orgánico constituye en sí mismo un ecosistema para varias especies. Las abejas, por ejemplo, polinizan y extraen el néctar de las flores del café, y construyen sus colmenas en los árboles de los cafetales orgánicos. Pero no sólo eso, un cultivo orgánico necesita de la presencia de hormigas, las cuales se alimentan de hongos que ellas mismas cultivan en el subsuelo. Estos hongos distribuyen nutrientes en la tierra, y las hormigas abren túneles subterráneos que quiebran los suelos compactos, suscitando, de esta manera el crecimiento de varias especies de plantas.

Cuando compras café orgánico artesanal, estás apoyando un ecosistema, una pequeña industria y a una serie de trabajadores que viven de su recolección. En los mercados saludables de Medellín, puedes encontrar cafés con certificación eco-friendly y fair trade.

Ver también: 7 Hábitos ecológicos para complementar tu vida vegana

Finalmente, el ripio resultante puede tener usos agrícolas, cosméticos y mucho más. Puedes enriquecer un compost con ripio de café, y aprovechar todos los nutrientes que contiene (incluyendo el nitrógeno), puedes exfoliarte la piel, puedes nutrir tu cabello, e incluso puedes alejar a tus mascotas (gatos, sobre todo) de ciertas áreas de tu hogar en las cuales no deseas que estén. Puedes fabricar pigmentos artesanales, muy útiles para pintar en un lienzo, así como para teñir ropa que ha perdido su color.

Ah, y puedes hacer postres veganos de un gran sabor, como este mousse, que los comensales confundirán con uno hecho con leche y crema.

Así que disfrútalo: tu cuerpo y tu paladar te lo agradecerán.