Ñoquis de papa: la cena exquisita que te mereces

Los ñoquis (o gnocchi, en italiano) es un tipo de pasta que se elabora, por lo general, a base de papas. A diferencia de las pastas tradicionales (o, mejor dicho, de las más comunes), los ñoquis no se elaboran con trigo sino con un puré de papa. Muchos cocineros le huyen a esta receta por una sencilla razón: los ñoquis nunca llegan a un punto medio, o quedan deliciosos, u horribles. Para tu alivio, la receta que encontrarás en este post, además de ser vegana “por a y por b”, es muy fácil de ejecutar. De hecho, si sigues las instrucciones al pie de la letra, es muy difícil que el resultado termine mal. Así que manos a la obra: aprende a cocinar un plato por el cual pagarías mucho en un buen restaurante vegano de Medellín.

Antes que nada, es importante señalar que este plato consta de tres partes. Por un lado (y, como es obvio), los ñoquis de papa. Por otro, el compañante; y, por último (y no menos importante), la salsa. Vamos a aprender a preparar los ñoquis desde cero, vamos a preparar un acompañamiento de portobello en vino tinto, con una salsa cremosa. Este plato se puede acompañar con una rebanada de pan integral, con una ensalada muy sencilla (la de tu predilección) y una copa de vino (también tinto…). Si vas a prepararle esto a alguien, prepárate para una fuerte dosis de amor.

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Los ñoquis

En esta medida, empecemos con los ñoquis. Necesitarás un kilo de papas. La mejor, en este caso, es la capira, debido a que es la que más textura tiene. Busca una libra de harina de trigo, un chorro de aceite de oliva, sal, pimienta negra, una pizca de nuez moscada y una cucharada de ajo deshidratado (ya hablaremos de este).

Busca que las papas tengan más o menos el mismo tamaño. Esto permitirá que se cocinen de igual manera y al mismo tiempo. Lávalas bien, córtalas en tres cascos (no las tienes que pelar), y, en una olla con agua y sal, déjalas cocinando durante un poco más de media hora. El truco para saber si una papa ya está lista, es clavando un tenedor: si lo levantas, y esta se cae, la papa está lista. Escurre el agua, retira la piel y haz un puré.

Cuando tengas una mezcla homogénea, añade un chorrito de aceite de oliva y mezcla muy bien. Añade la sal y la pimienta negra y revuelve. Añade la nuez moscada y revuelve. Entonces, el ajo (y ojo, que aquí está un secreto). Puedes comprar sal de ajo, pero el ajo deshidratado en casa siempre será mejor. Lo que debes hacer es meter una cabeza de ajo completa y pelada a un triturador, y poner ese picadillo sobre una sartén (con tapa) a fuego bajo durante algunas horas, hasta que se deshidrate por completo. Entonces lo trituras de nuevo, y voilà. No lo uses todo.

Cuando todo esté muy bien revuelto, añade la harina poco a poco, y revuelve de nuevo hasta tener una masa muy firme. Amasa y amasa, esto es vital. La idea es que la masa no quede pegajosa, sino maleable, fácil de cortar. Corta la masa en pequeños coditos (también pueden ser bolitas o fideos).

Entonces, en una superficie espolvoreada de harina, y con las manos untadas de harina, para que no se te peguen, pon los ñoquis cortados, y déjalos ahí mientras tanto.

Busca una olla, vierte agua y caliéntala hasta que esté en ebullición. Y entonces, y sólo entonces, metes los ñoquis de papa hasta que floten. Esto no toma más de cinco minutos, en realidad. Y ya está.

Portobellos al vino

Aunque esta parte es rápida, debes tener cuidado de que no se te pasen. Corta media libra de portobellos en pequeños trozos, y, en una sartén con un poco de mantequilla de canola y el ajo triturado que te queda, saltéalos con una pizca de tomillo y sal. Añade un chorro de vino tinto y deja que se reduzca. La idea es que los portobellos no pasen tanto tiempo en la sartén para que no pierdan tanta masa y textura. Y listo.

Salsa cremosa

Para esta salsa, necesitarás cincuenta gramos de marañones, una cucharada de levadura activa, dos cucharadas de salsa de soya, una cucharada de mostaza Dijon, cien gramos de almidón de tapioca y una cucharadita del ajo deshidratado. Lo único que tienes que hacer es meter todo a la licuadora y batir hasta que la salsa tenga la contextura que desees. Si la deseas más líquida, añade un chorrito de agua. Con estos ingredientes, tendrás mucho sabor (que lo aporta la soya y la mostaza), una textura cremosa (que lo dan los marañones), y el espesor ideal (que lo da la harina de tapioca, como aglutinante).

¡No olvides las velas, la música clásica y las copas de cristal!