Producir menos basura: un buen propósito de año nuevo

Cada año lo hacemos. Casi todo el mundo (por lo menos, los más optimistas), hacen una lista de propósitos de año nuevo como una manera de mejorarse a sí mismos. El año nuevo siempre se abre como una nueva oportunidad de renovación, de dejar los malos hábitos atrás, pero, para muchos es un gran “el lunes empiezo” que por lo general termina en nada. Dicen que el 92% de las personas que se proponen nuevas metas en año nuevo no las cumplen, y dicen que el éxito para conseguirlas es, en principio, plantearse metas más fáciles de conseguir, que no exijan mucho todos los días. Una de ellas puede ser producir menos basura, y tomártelo en serio. No es tan difícil como parece, sólo es cuestión de hacer un poquito todos los días.

Menos basura orgánica

El compostaje es la mejor manera de dejar de arrojar basuras orgánicas a la caneca. En muchos países, separar basuras es una tarea importante debido a que todo se aprovecha. En lugares como Suecia o Suiza, toda la basura tiene un propósito y es vital que los ciudadanos aprendan a separarlas (si no lo hacen, pueden incurrir en multas, de hecho). Pero en nuestro país eso todavía no es una realidad. Aunque muchas personas separan las basuras, el camión lo comprime todo y lo lleva al vertedero. Por esta razón, es mejor si sabes darle un buen destino a lo que consumes diariamente.

Empieza por destinar una bolsa (ojalá, reutilizable) para recoger todos los residuos orgánicos: cáscaras de frutas y verduras, hojas, semillas, podas de jardín, ceniza de leña, etc. Todo lo que se pueda descomponer (el cartón también sirve, por cierto). Consigue un recipiente en donde puedas preparar el compost. En algunos almacenes venden composteras muy buenas, pero, si no puedes conseguir una, puedes fabricarla tú mismo. Consigue un poco de tierra abonada, que te servirá como base (para que no empieces de cero), y, en ese recipiente, revuélvela con toda la basura orgánica. Si encuentras lombrices de tierra, mételas ahí. Ellas ayudarán a descomponer esa materia orgánica y la volverán altamente nutritiva para las plantas.

Recuerda revolver constantemente. Cuando tu compost se vea como una tierra negra, y no tenga olor a descomposición, úsalo para fertilizar las plantas de tu huerto o jardín (o los árboles cercanos a tu casa). Así evitarás arrojar un montón de basura que se podría aprovechar de otra manera.

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Menos residuos ordinarios

Muchos materiales no se pueden reciclar (las envolturas de algunos alimentos, una tremenda cantidad de polímeros, por no decir todos…, madera aglomerada, etc.). ¿Qué hacer con ellos? Una de las mejores soluciones es fabricar ladrillos con botellas. Aunque no se usen, son un mal menor en comparación a llenar bolsas y bolsas de basura cada semana. Lo que se puede hacer es conseguir una gran botella plástica (un botellón de agua, por ejemplo), e introducir en ella todo lo que no se puede reciclar. Es importante que todo quede bien lavado y seco antes de ir a la botella, para que no se produzcan hongos ni fermentaciones que traigan mal olor. Una vez llena la botella, se puede usar como un ladrillo para construir pequeñas estructuras. Pero si la botas a la basura, por lo menos la gran cantidad de material no reciclable contenido en ella no se regará por ahí, ni terminará en el fondo del mar.

Y bueno, también puedes pedir que no te envuelvan las cosas en plástico, como suele suceder en los mercados saludables de Medellín.

Materiales reciclables

Es muy importante que sepas qué se puede reciclar y qué no. Hay plásticos que se pueden reciclar, papeles, latas, cartones… y muchos de ellos, no. Conócelos, y guárdalos en bolsas marcadas. Si conoces personas que trabajan con el reciclaje, les puedes entregar la bolsa: ellos sabrán cómo vender el contenido. Así, también le echarás una mano a alguien ahorrándole un poco de tiempo y trabajo (que no te cuestan mucho).

Upcycling

Upcycling es alargar la vida útil de las cosas. Puede ser algo tan sencillo como usar una olla inservible o una llanta vieja como maceta para el jardín, o fabricar lámparas de aceite con el aceite usado que usas para las frituras (entre miles de otras posibilidades). Puedes usar latas, repuestos viejos, maderas, plásticos, etc., y, con eso, construir nuevos objetos, como muebles, adornos o instrumentos útiles. Por ejemplo, con el plástico se puede hacer un cuchillo de cocina. Con una lata de aluminio puedes hacer un mechero. Con la ropa vieja puedes hacer tiras y rellenar cojines. Con las teclas de un teclado obsoleto puedes hacer adornos, puedes hacer un interesante reloj de pared. Con cables dañados (si ya es imposible repararlos) puedes amarrar muchas cosas: son cuerdas muy finas.

Es cuestión de ser creativo y de buscar en internet qué hacer con todo lo que sobra. Y bueno, si construyes algo que no necesitas (por ejemplo, una mesa con estivas de madera), se la puedes regalar a alguien, o la puedes vender. Las posibilidades son incontables.