¿Qué significa ser vegano?

Más allá de la mera pregunta de cultura general acerca de qué significa ser vegano, en este post nos gustaría ahondar en el concepto. Para muchas personas no familiarizadas con el vegetarianismo (estricto o parcial), ser vegano es un asunto que se circunscribe netamente a la alimentación, es decir, es una cuestión de dieta: aquel que no consume productos derivados de los animales. La pregunta es: ¿a eso se reduce el concepto? ¿Podría constituir un estilo de vida, y, en este, toda una generalidad de aspectos relacionados con la vida diaria? Muchos veganos afirman lo contrario: ser vegano es más que una forma de alimentarse. Muy bien, ¿qué es entonces?

Pues, antes que nada, es de vital importancia comenzar por determinar aquello que no lo es, sobre todo, diferenciar el concepto de vegano del de vegetariano. La primera diferencia entre ambos conceptos es que lo vegetariano, a diferencia de lo vegano, se enmarca en la alimentación. Un vegetariano es alguien que se alimenta, más que nada, de productos no-cárnicos. En esa medida, un vegetariano podría considerar que unas papas a la francesa con mayonesa es un pasabocas que se ajusta a sus principios. Generalmente, los vegetarianos son ovo-lácteo-vegetarianos, es decir, que sólo excluyen las carnes de sus platos, pero que consumen alimentos derivados del mundo animal, como los lácteos, los huevos o la miel.

Un vegano va más allá. No es simplemente quien conozca todos los restaurantes veganos de Medellín, en donde puede comer alimentos no relacionados con los animales, sino un comensal que lleva ese respeto por los animales y el medio ambiente a diferentes ámbitos de su consumo, incluso aquellos que no tienen nada que ver con comer. De esta manera, dentro de eso que llamamos lo vegano, puede haber tanto alimentos, como productos de aseo personal o ropa producida de manera que no afecte directamente a los animales, y que, indirectamente, lo haga en la menor medida posible. Por eso, se dice que el veganismo es un estilo de vida que trasciende una dieta.

Tal vez te interese: Reflexiones de Jody Tishmack sobre cómo se construye conciencia ambiental y su importancia

No obstante, el eje de la vida vegana es la alimentación. ¿Qué tan vegano es un alimento? Esa es una pregunta clave, y, para responderla, es necesario atender a la pregunta misma. La comida vegana no es (o deja de ser vegana) en términos cuantitativos, sino cualitativos.

Esto significa que una empanada no es vegana porque, prácticamente, no tiene carne. No: si contiene un miligramo de carne, o de queso, o de huevo duro, esa empanada no es vegana. Un alimento es vegano en la medida en que no contiene productos derivados de los animales en un cien por ciento; y esto, de nuevo, tiene un alcance a otros productos de consumo diario, como una marca de champú que realiza experimentos con animales. Por esta razón, se dice que lo que conocemos comúnmente como “un vegetariano” –un ovo-lácteo-vegetariano– está muy lejos de ser un vegetariano, en sentido estricto. Para el veganismo, el amor y respeto por los animales es la premisa fundamental, y sin ella, esta privación de carne no tendría el más mínimo sentido. Los seres humanos no tenemos un derecho natural de consumir a los animales no-humanos, esa es la cuestión central de este estilo de vida, el principio rector: igualdad esencial. Los animales no son diferentes a nosotros en cuanto a seres sintientes y merecen la empatía que nos tenemos entre semejantes humanos. De hecho, este principio ha catapultado una gran iniciativa por todo el mundo para hacer extensivos los derechos humanos a nuestros semejantes del reino biológico animal.

Asado vegano

Ahora, esto nos lleva a cuestionar el consumo de ciertos alimentos que, cualitativamente, son veganos, pero que en la práctica podrían no serlos. El aceite de palma es un buen ejemplo. Cuando compras un paquete de nachos para comer con guacamole, o uno de papas fritas naturales, o cualquier chuchería por el estilo, puedes notar que, prácticamente en un cien por ciento, todos estos productos han sido procesados con aceite de palma. Este aceite es más barato y más abundante para los productores, pero requiere una extensa cantidad de tierra para que un sembrado sea productivo. Esto significa que es necesario talar hectáreas y hectáreas de bosque nativo, o de tierras que podrían convertirse en uno, para sembrar palmeras africanas que no benefician en nada a los ecosistemas locales y que, por el contrario, alteran el entorno de forma nociva. ¿Eso es vegano? En estricto sentido, sí; atendiendo a los principios fundamentales, tal vez no lo sea.

El veganismo es, ante todo, conciencia; una permanente toma de decisiones. Una política individual. Aquello tan básico como es la alimentación que nos permite seguir existiendo en este mundo, se revisa y se sopesa en términos éticos. Muchas personas confunden los fines de este movimiento y creen, de forma bastante equivocada, que ser vegano es una cuestión de salud. Aunque una dieta vegana sí puede aportar muchos beneficios para la salud del organismo, esto resulta ser más un efecto secundario (uno muy apreciado, por cierto) que un fin en sí mismo.