Receta vegana: Dos pasabocas de papa muy fáciles de preparar

A veces los pasabocas son muy importantes. Tal vez tengas una comida que deba esperar un poco de tiempo (y necesitas entretener a tus comensales, incluso antes de que lleguen las entradas), quizás desees pasar un rato agradable viendo películas y series, tal vez debas atender un coctel… los pasabocas pueden ser fundamentales en esas situaciones en donde no hace falta ofrecer una comida completa, sino un pequeño bocado. Un bocado vegano, además, como esos que encuentras en los restaurantes veganos de Medellín. Bueno, pues las papas pueden ser una excelente opción, teniendo en cuenta lo versátiles que pueden resultar a la hora de trabajar con ellas (además de lo deliciosas y nutritivas). Vamos a ver algunos ejemplos de pasabocas de papa que puedes preparar sin mucha dificultad.

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Cubitos horneados

Este pasabocas es delicioso, pero debes tener en cuenta de que se toma su tiempo en el horno. Así que debes tener suficiente tiempo de anticipación. Lo que necesitarás (para dos personas, si son más, pues haz más) es un par de papas grandes (pueden ser capiras o camotes), una cucharada de tomillo, una cucharada de eneldo, un chorro de aceite de oliva, cuatro dientes de ajo, una cucharada de sal y una de pimienta. Y, para la salsa, puedes preparar una mayonesa vegana (vamos por partes).

Corta las papas en dos, de forma vertical, de modo que te queden dos cascos largos. Con un cuchillo, haz una cuadrícula y corta casi hasta la cáscara, pero sin desprender los fragmentos del todo. Añade el aceite de oliva, la sal, la pimienta, el eneldo y el tomillo. El ajo, lo esparces por la superficie con un exprimidor, de modo que quede una pasta fácil de distribuir. Envuelve los fragmentos en papel aluminio y mételos al horno a 250 grados, durante una media hora. Revisa cada tanto para verificar que no se está quemando.

Cuando ya está listo, abre el papel aluminio, y, con el cuchillo, separa un poco más los cubitos (de nuevo, sin desprenderlos del todo), para que se puedan arrancar del casco y untar de mayonesa.

Y bueno, este aderezo es muy fácil. Cuando está bien hecha, la mayonesa vegana es indistinguible de la original. Necesitarás sesenta gramos de nueces de macadamia, sesenta gramos de marañones, tres ciruelas pasas, una taza de agua, una cucharada de sal, tres onzas de aceite de oliva, una onza de vinagre de frutas, el zumo de un limón y tres dientes de ajo. Mete todo a la licuadora y añade el agua en un chorro constante y delgado, hasta alcanzar la textura que buscas. Puedes acompañar la mayonesa con unas hojas de albahaca, para darle algo de frescura, y así tendrás un pasabocas inolvidable.

Si lo prefieres, puedes arrancarlos, atravesarlos con palillos y servirlos con la mayonesa y con rodajas de limón.

Los chips perfectos

Bueno, este pasabocas parece muy básico pero requiere un poco de paciencia. Sin embargo, al ver la cara de satisfacción de tus comensales, sabrás que todo el esfuerzo habrá valido la pena. Para esto necesitarás una libra de papas (de nuevo, las capiras serán la mejor opción, por su dureza), aceite vegetal, una cucharada de bicarbonato de sodio, una cucharada de sal, dos aguacates maduros, una cucharada de mostaza, un limón, una cucharada de comino, una cucharada de pimienta negra, una cebolla morada, un manojo de cilantro y un cuarto de libra de fríjoles negros.

Lo primero son las papas. Córtalas en rodajas muy finas y hiérvelas con sal y bicarbonato (esto último les dará una textura muy crujiente). Cuando ya estén listas, escurre el agua, pon las rodajas en una bandeja y vierte chorritos de aceite hirviendo sobre ellas. Mételas al horno hasta que estén muy crujientes y retíralas. Si no quieres usar papas, también puedes usar zanahorias.

Entonces, haz un guacamole: estripa el aguacate y añade el comino, la pimienta, el zumo del limón y la mostaza. Revuelve bien. Debes esparcir este guacamole sobre las rodajas de papa, y, encima de eso, pon julianas muy delgadas de cebolla morada (recuerda que su sabor puede ser muy invasivo), junto a algunas hojas de cilantro, y, arriba, los fríjoles negros.

Bueno, los fríjoles negros tienen su truco. No se trata simplemente de remojar y pitarlos en la olla hasta que estén listos. Haz eso, pero necesitarás algo para sazonarlos adecuadamente. Toma dos tomates de aliño (busca unos grandes y maduros), media cabeza de ajo, una cebolla blanca, sal y un poco de panela rayada. Pon a sofreír todo lo anterior (bien picado) y luego mételo a la licuadora. Cuando los fríjoles estén listos, escurre el agua y mézclalos con el jugo resultante de la licuadora, y, en fuego medio, espera hasta que se reduzca un poco ese caldo. Entonces, estarán listos. Si quieres darle más espesor al caldo, mete una zanahoria pelada en la olla de presión cuando estés pitando los fríjoles, y esto te ahorrará mucho trabajo.

¡A disfrutar!