Recetas españolas: veganas y sabrosas

Desde los años setenta, España se ha convertido en un destino turístico y gastronómico por excelencia, y la comida española se ha vuelto un referente mundial en cuestiones culinarias. No en vano, siempre podemos encontrar algún plato español en los restaurantes veganos de Medellín. No sólo por la riqueza de ingredientes, debido, en parte a la mezcla de culturas que ha tenido este país, sino por la manera en que se han refinado muchos platos, la comida española sigue siendo una de las mejores opciones para los cocineros expertos y aficionados. Aunque la cocina española contiene mucho cerdo, mariscos y quesos, la comunidad vegana de este país ha hecho todo lo posible por replicar sus platos de manera que estén libres de ingredientes de origen animal. En este post, vamos a ver tres sencillos ejemplos: el gazpacho, la coca catalana y el cocido gallego.

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Gazpacho

Esta sopa fría es maravillosamente refrescante, vegetal y especialmente sabrosa con baguette u otro pan para mojar. Perfecta para los días calurosos. Los pimientos frescos, las cebolletas y el aguacate completan el sabor del gazpacho y, gracias al procesamiento crudo, se conservan todas las vitaminas y nutrientes. Es muy fácil de hacer, y la puedes tener lista en menos de quince minutos.

Para tu gazpacho vegano, necesitarás un pepino, un pimentón amarillo (sin semillas y cortado en cubitos), dos dientes de ajo en trozos, un aguacate en trozos, dos cebollas en aros, un puñado de menta, ciento cincuenta mililitros de yogur vegano (del que más te guste), dos cucharadas de vinagre balsámico y un ají jalapeño (no muy grande). Sal y pimienta al gusto.

Para preparar debes cortar el pepino en trocitos, hacer puré todos los ingredientes y mezclar hasta conseguir una sustancia homogénea y cremosa. Si no quieres tu gazpacho muy espeso, añade agua, si lo quieres con más cuerpo, añade más yogur. Deja la preparación en la nevera durante un par de horas y sírvelo frío. Acompaña el gazpacho con rebanadas de pan francés.

Coca catalana

Es importante que no confundas esta receta con la pizza. Tampoco es una focaccia italiana. Es un punto medio, por lo menos, en términos de masa. La idea es que la preparación quede alargada, en forma de óvalo, y con cierta concavidad. Que sea crocante, y, a la vez, tenga suavidad en su interior. Para esto, necesitarás harina, agua, sal, un calabacín, cuatro tomates de aliño (o secos, si lo prefieres), una cebolla puerro, veinte gramos de piñones, aceite de oliva y pasta de tomate (la que usas para la pizza, puede ser).

Amasa la harina, el agua y la sal hasta que tengas una masa como para pizza. Déjala en forma alargada, y sobre un molde hondo. Corta los ingredientes en rodajas y saltéalos en aceite de oliva. Luego, riega un poco de pasta de tomate, pon los ingredientes salteados, y mete la coca en el horno (precalentado a doscientos cincuenta grados), y déjala durante unos quince minutos. Esta receta permite todas las variaciones que se te ocurran.

Cocido gallego

Este es uno de esos ejemplos de recetas ibéricas que se desdibujaron un poco al llegar a nuestro territorio en tiempos coloniales, básicamente, porque los españoles no tenían a la mano los ingredientes originales, e improvisaron con lo que encontraron. Al estudiar un poco las recetas españolas (y sucede lo mismo con las indígenas y africanas: las otras dos razas de las cuales somos herederos culturales), podemos trazar un origen gastronómico. El cocido (gallego, madrileño, andaluz, etc.) terminó en nuestras mesas y evolucionó a su manera (como el boyacense, o el mismo sudao). Este plato es fácil de hacer, puede ser bastante nutritivo y sabe muy muy bien. Veamos.

Para esta receta, necesitarás una libra de garbanzos, medio repollo morado, tres dientes de ajo, dos cebollas de huevo, una cebolla larga, un pimentón maduro, media libra de zanahoria, cuatro papas (capiras), un rábano, un tallo de apio, el embutido vegano de tu elección, caldo de verduras, sal y pimienta al gusto.

Lo primero será dejar remojando los garbanzos en agua toda una noche (cámbiales el agua, no lo olvides). Al otro día, ponlos en la olla de presión con una de las zanahorias, un poco de ambas cebollas, un diente de ajo, un poco de caldo, sal y pimienta. Déjalos por lo menos una hora. En una olla aparte, pon a hervir las papas (en cubos), el repollo (cortado en julianas), el resto de las zanahorias (en rodajas), el resto de las cebollas y el rábano. Pon a cocinar todo esto durante unos treinta minutos. Al cabo de este tiempo, retira el caldo de ambas ollas (este te servirá como fondo en una preparación posterior). En una sartén, sofríe tus embutidos con los dientes de ajo restantes, el pimentón en julianas y un poco de sal. En un plato hondo, organiza todos los ingredientes cocidos y el sofrito. Y listo.