Recetas Veganas: Comida china (de verdad), cómo es y qué puedes preparar

Si has tenido la oportunidad de viajar a otros países y has probado la comida china, te habrás dado cuenta de que es muy diferente a la que has comido aquí. Eso no es casualidad. No es que en cada país preparen platos distintos de la comida china, lo que sucede es que lo que se vende fuera de China como comida china, no lo es. Lo que los inmigrantes de este gran país asiático han hecho durante mucho tiempo es adaptarse a los gustos regionales, y preparar platos que gusten y que se puedan vender, con su propio toque culinario. Así, el arroz, el chop suey y las lumpias que comemos aquí, serán inexistentes en otros lugares, en donde puede predominar el gusto por la pasta, como en EEUU, en donde se venden más tallarines, como vemos en las películas.

Sin embargo, la gastronomía China es vastísima: es un país inmenso y muy antiguo, después de todo. Muchas de los platos que consumen los chinos en la actualidad pueden tener miles de años. Y no, así como puedes evidenciarlo en algunos restaurantes veganos de Medellín, muchas recetas son perfectamente veganas, o pueden adaptarse con facilidad… y en esa adaptabilidad hay mucho de chino.

Hablemos un poco de la comida china, en general, y mencionemos una receta que puedes ejecutar en casa.

Lo primero que hay que decir es que los chinos comen de todo. Mientras el ingrediente no sea venenoso y nutra, de alguna manera, lo más seguro es que termine en un plato. Debido a que han pasado por tantas hambrunas, y porque la población china siempre ha sido más o menos numerosa, han aprendido a sobrevivir durante los milenios. Por eso puede ser una comida muy extraña para los occidentales. En algunas regiones de China, la gente come bloquecitos de arcilla, por ejemplo.

Lo otro, muy de la mano de una de los grandes caminos espirituales de oriente, oriundo de este país, el Tao, es que debe haber siempre un equilibrio de sabores y texturas. En todo plato chino, deberían estar presentes el sabor salado, el dulce y el agrio (y, claro, muchas veces el picante). De hecho, esta es una de las razones por las cuales la comida rápida occidental no es muy exitosa en China: suele ser desequilibrada en este sentido; y, por eso, las gastronomías occidentales que incluyen recetas de alta complejidad, como la francesa o la italiana, se aprecian mucho en las grandes ciudades chinas, como Beijing.

Finalmente, los chinos tienen una serie de reglas tácitas a la hora de cocinar. Una de ellas es que los vegetales siempre deben cocinarse. Por mucho tiempo, la cocción de las verduras fue la manera en que evitaban enfermedades, y esto terminó convirtiéndose en un rasgo esencial de esta gastronomía, así tengamos maneras muy efectivas de esterilizar los alimentos. De igual manera, y por la misma razón, los chinos siempre hierven el agua. De hecho, las bebidas chinas siempre suelen estar calientes, aunque afuera estén a cuarenta grados centígrados. Otra, es que hay alimentos que no se deben mezclar, y, por el contrario, hay otros que, al combinarse, alimentan más (ver este artículo, derivado de eso). Además de lo anterior: el arroz suele servirse aparte, no mezclado con verduras y cualquier otra cosa que se atraviese en la despensa (a menos que la receta lo amerite, como el Siu Mai). El arroz chino de verdad es blanco, como el que preparamos nosotros (de una especie distinta, eso sí). Por último, la comida china suele ser más sana de lo que pensamos porque, aunque conocemos muchos platos fritos (como las lumpias), los chinos siempre preferirán saltear los alimentos en un wok, o cocerlos en agua, al vapor o a las brasas.

Ahora sí, veamos una receta: Yu Po Mian, una receta de tallarines que no te tomará más de quince minutos en tener lista. Quedarás con la boca abierta, del hambre, y de lo fácil que es ejecutar este plato, Sólo necesitas los ingredientes adecuados: cien gramos de tallarines (los puedes hacer tú, o conseguirlos veganos en un mercado saludable), 1 cucharada de aceite de ajonjolí, tres dientes de ajo, una cebolla larga, un puñado de champiñones (si encuentras shitakes, mejor), medio repollo (busca uno pequeño), un trocito de jengibre rallado, tres onzas de salsa de soya, media cucharada de azúcar, tres cucharadas de vinagre de frutas y sal al gusto. Si lo quieres acompañar de una proteína, el tofu en trocitos está perfecto.

Lo primero es poner a cocer los tallarines, y hazlo con el repollo rayado, el jengibre, los hongos. Cuando estén al dente, cuela toda el agua y pasa todo (junto con el resto de ingredientes de la lista) al wok. Eso sí, antes de eso, sofríe un poco la cebolla y los ajos, finamente cortados. Y ya.

¡Buen apetito!