Sobre el arte de preparar un buen tofu

Cuando se trata de proteínas, muchos veganos recurren a la soya, y no están equivocados: esta leguminosa contiene muchos aminoácidos, y, en países como Japón, hace parte de la dieta diaria. Muchos aseguran que el tofu es insípido, y, por esta razón, no pocos veganos lo excluyen de su dieta; pero esto en realidad se debe a una preparación mediocre. Cuando el tofu está bien hecho, su sabor es una de sus grandes cualidades. Así que dale una oportunidad, en caso de que no te guste. Y si eres un consumidor regular de este producto, en este post tendrás muy buenas noticias. No siempre lo tienes que comprar en los restaurantes veganos de Medellín: también lo puedes aprender a hacer en casa. Es muy fácil, acompaña maravillosamente todas tus comidas y es bastante rico en proteínas, fibra y minerales. Veamos.

Lo primero que hay que decir acerca del tofu es que, en realidad, hay muchas maneras de prepararlo. Lo que encuentras en los supermercados, así como en los mercados saludables de Medellín, es quizás la receta industrial, la más estandarizada disponible. Pero, a decir verdad, en Asia, de donde es originario, existen miles de maneras de hacer tofu, cada una con su toque regional. Lo segundo que hay que señalar es que el tofu es bastante versátil, y, por ende, no lo tienes que consumir frío. Se puede hornear, freír, cocinar, saltear, etc.

Bueno, ¿pero qué es el tofu? Si todavía no lo conoces, el tofu es requesón hecho de leche de soya. Como los “quesos” y “leches” de almendras, coco y otros granos y nueces, la soya se convierte en sopa, se prensa y se vuelve lechosa. Pues bien, ese “puré lechoso” de soya es tofu, y tiene más de dos mil años de antigüedad. La palabra china “tofu” significa libremente traducido “frijol coagulado”. De ahí, la primera recomendación: sin importar la receta o el tipo de preparación, la calidad del tofu dependerá de que exprimas bien ese puré, y, de esa manera, eliminar el exceso de agua. Así conseguirás un tofu crujiente, con la textura perfecta.

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Para prepararlo, deja los fríjoles de soya en remojo durante toda la noche. Por la mañana, escurre el agua y lava bien los granos. Tritura todo en la licuadora (dependiendo de la cantidad que quieras, añade la suficiente agua para conseguir una mezcla homogénea). Luego, lleva esa mezcla a una olla, añade un poco más de agua y deja reducir. Revuelve constantemente para que no se queme durante unos cuarenta y cinco minutos. Entonces déjalo enfriar y ponlo en un colador, y, con las manos, haz presión para escurrir el exceso de agua. De nuevo: esto es vital.

Algunos tips para escurrir el tofu: envuelve el puré en una toalla de cocina limpia y exprime. Coloca una bandeja para hornear sobre el tofu y pon algo pesado encima. Haz esto durante unos quince minutos.

Bien, lo que sigue ahora es sazonarlo bien. El tofu por sí solo no sabe a nada, así que no está de más añadir un poco de condimento. Lo más recomendado es marinarlo en estos condimentos durante unas dos horas, por lo menos, pero queda mucho mejor si permanece en el maridaje durante toda una noche. Para esto, puedes usar una mezcla de aceite de ajonjolí, un poco de salsa de soya, ajo exprimido, jengibre rallado, vinagre de arroz, paprika, un poco de panela en polvo, pimienta negra (o ají en polvo, dependiendo de qué tanto te guste el picante) y sal de cebolla. Opcional: un poco de tomillo y orégano.

Ahora, la preparación depende de lo que quieras hacer. Una receta que se adapta muy bien a diferentes preparaciones es horneado y en cubitos. Pueden acompañar muy bien una ensalada, unas pastas, un wrap… o se pueden comer así, a modo de entrada o para acompañar un plato fuerte. Lo que debes hacer es precalentar el horno a ciento ochenta grados, arriba y abajo. Después de haber marinado el tofu durante al menos dos horas, lo llevas a un recipiente, en donde debes agregar dos cucharadas de maicena por cada cuatrocientos gramos de tofu. Asegúrate de que todos los cubos de tofu estén cubiertos con maicena. Luego, en una bandeja para hornear (con papel para hornear), pon los cubos de tofu y hornea por unos veinticinco minutos. A la mitad del tiempo de cocción, voltéalos. Es muy importante rociar los cubos de tofu con maicena. Esa es la única forma en que se ponen realmente crujientes, así que no te pierdas este paso.

Por supuesto, también puedes preparar tofu marinado en una sartén, en caso de que no quieras usar el horno. Solo tienes que calentar un poco de aceite en una sartén antiadherente o en una sartén de hierro fundido y sofreír el tofu hasta que esté dorado y crujiente.

Ahora ya sabes cómo hacerlo: ¡manos a la obra!