“Climatarean”: un concepto que vale la pena considerar

Conciencia vegana

La economía de mercado y el modelo actual de consumo han cambiado al mundo de una manera que habría parecido imposible en el pasado. Y a pesar de que este sistema ofrece ventajas, también acarrea una serie de efectos secundarios. Parafraseando una de las ideas fundamentales de los críticos del capitalismo, el asunto más problemático de los sistemas de producción y de consumo actuales es que están pensados para un suministro continuo y expansivos, pero con recursos limitados. Esto, por supuesto, incluye la industria alimentaria. En la actual crisis medioambiental, podemos encontrar muchas causas en la manera en que hemos explotado al planeta para alimentarnos. La pesca, la agricultura extensiva, la ganadería (sobre todo vacuna), entre otras actividades, han producido un desequilibrio muy difícil de controlar. Es por esta razón que organismos internacionales como la ONU abogan por un consumo de alimentos más responsable con la madre naturaleza. Incluso, ha señalado que evitar el consumo de carne es una de las claves. La pregunta es: ¿es eso suficiente?

Cuando hablamos de veganismo, en realidad vamos mucho más allá de la abstinencia voluntaria de consumir carne y derivados del reino animal. El veganismo es un sistema de ideas bastante complejo que, aunque tiene como eje el respeto por la vida animal, fomenta el activismo en prácticas que no tienen que ver directamente con los animales. El respeto por el medio ambiente, en general, puede ser considerada una causa vegana. No obstante, es innegable que una de las principales razones que tienen millones de veganos alrededor del mundo para dejar de consumir carne, lácteos, huevos, miel, etc. es la sensibilidad por el trato cruel que sufren los animales al interior de esta gran industria. Es un buen punto de partida para cuidar al medio ambiente, pero ceñirse únicamente a esta causa puede conducir al efecto contrario: afectar negativamente a los animales.

Alguien puede considerarse vegano. Deja de comer ciertos alimentos, cambia su dieta y la construye de acuerdo con lo que lee en internet, deja de usar cuero y otros productos, etc., y podría no estar haciendo nada por los animales, si, al mismo tiempo, desperdicia grandes cantidades de plástico, contribuye con la agricultura extensiva y transgénica, consume productos probados en animales y quema combustibles fósiles con suma frecuencia. Un vegano así también mata a los animales, sólo que de forma indirecta. Y bueno, a pesar de que la triste realidad es que para que los más de siete mil millones de personas que habitamos el planeta podamos vivir, otros tienen que morir, podemos hacer las cosas de modo que esa relación indirectamente proporcional sea menos desastroza. Para eso, más que veganos, en el sentido estricto del término, deberíamos ser climaterianos; es decir, hacer todo lo posible para que nuestros hábitos de consumo alimenticio sean lo menos nocivos para el medio ambiente, además de ahorrarle al mundo animal una tremenda dosis de sufrimiento innecesario.

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Muchos ya lo hacen. Otros, apenas están abriendo los ojos. De la misma manera que los omnívoros que se lamentan por la pérdida de bosques en la Amazonía brasileña, o de la mala calidad del aire en nuestra ciudad, o de la extinción de una rara especie nativa de pájaro, pero que, al mismo tiempo, consumen carne, verduras y frutas fertilizadas y fumigadas con productos que matan a las abejas, y un largo etcétera, un vegano podría enderezar mucho más su camino con la puesta en práctica de pequeñas acciones. El climaterianismo puede ser un concepto  esclarecedor (incluso para los omnívoros).

Ser un climateriano sólo exige un poco más de tiempo (y bueno, menos comodidad en algunas actividades). Pero no es difícil. Por un lado, y en cuanto a las frutas y verduras, es preferible comprar las que estén en cosecha, ofrecidas por las temporadas de sol y de lluvia de nuestro país, en lugar de comprar alimentos importados. De esta manera, evitamos fomentar el uso de plásticos y de grandes cantidades de gasolina de avión y de barco, a veces desde lugares muy remotos del mundo. A su vez, esto hace que compremos menos alimentos envueltos en plástico, teniendo en cuenta que así vienen empacados estos productos importados. Por otro lado, es importante que los productos locales empacados que compremos vengan en envases reutilizables (de vidrio o de metal, por ejemplo), y que dejemos de usar bolsas plásticas en los mercados y supermercados. El alimento que sobre de nuestras comidas, así como los residuos que no nos comemos, pueden terminar en una compostera, de modo que el medio ambiente pueda aprovechar los nutrientes presentes en ellos (y bueno, si tienes una huerta, la tierra de compostaje que uses podría ser muy útil para la fertilización de tus plantas). De igual forma, si cultivas algunos de tus alimentos (pues no es fácil cultivar todo lo que comes), también estarás controlando las condiciones en que crecen y podrás evitar el uso de agroquímicos perjudiciales para la fauna y la flora (y, por qué no decirlo, podría ser más favorable para tu salud).

Si te interesa ahondar más en el concepto del climaterianismo, haz clic en este enlace.

Dieta vegana alcalina: por qué y para qué

Todo es química. Nuestro cuerpo, lo que lo compone, y, por supuesto, lo que comemos. Los procesos fisiológicos consisten, en pocas palabras, en reacciones químicas a muchos niveles que permiten que la vida siga su curso. En estos procesos, en nuestro cuerpo y en lo que comemos están presentes dos variables importantes que influyen en gran medida en el desempeño de nuestros organismos: la alcalinidad y la acidez. Todo tiene un pH, y los cuerpos de algunas personas son más ácidos que los de otras. Esto se debe en parte a la cantidad de oxígeno presente en la sangre, pero, sobre todo, por la comida que ingresa al cuerpo y se procesa para convertirse en materia y energía. Algunos estudios han llegado a la conclusión de que una dieta alta en acidez puede ser la causa del desarrollo de varios tipos de cáncer. Cuando los pacientes consumen carne en exceso, grasas trans, alimentos fritos, y, por supuesto, fuman y beben de forma regular, el pH de la sangre se eleva y las células cancerígenas encuentran condiciones ideales para prosperar y alojarse en los tejidos.

Por supuesto, hay contradictores. Algunos científicos consideran que no hay evidencias de que una dieta ácida represente una amenaza para la salud, considerando que no necesariamente está vinculado el nivel de acidez de la alimentación con la presencia y desarrollo de las células cancerosas. Es más, este sector de la comunidad científica considera que alimentarse únicamente de alimentos bajos en acidez puede provocar serios desequilibrios nutricionales, y, por lo tanto, previenen a los consumidores de este peligro.

¿A quién creerle, entonces? Bueno, la mejor solución en este caso puede ser atender al principio del justo medio: intercalar una dieta rica en alimentos alcalinos con otro tipo de alimentos, y, así, conseguir un balance saludable. Si bien es cierto que muchos de los defensores de la dieta alcalina exageran sus beneficios, también es verdad que todos los alimentos que componen esta rutina de alimentación contienen sustancias muy beneficiosas para el organismo, y, para aquellas personas que normalmente no incluyen frutas y verduras en sus hábitos alimenticios, puede convertirse en una excelente oportunidad para ofrecerle al cuerpo un espectro más amplio de nutrientes. Así que mencionemos algunos alimentos alcalinos para que tu dieta vegana sea mucho más saludable y variada (y, por supuesto, más deliciosa), para que, de ahora en adelante, te arriesgues a nuevas opciones en los restaurante veganos de Medellín.

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Los alimentos alcalinos (o básicos) que podrías incluir en tu dieta se pueden clasificar en dos categorías. En primer lugar, aquellos que de por sí ya tienen un pH bajo. Los tubérculos como las papas, las remolachas, la zanahoria, la yuca, el yacón o el rábano son muy bajos en acidez, y podrías incluir por lo menos alguno de ellos en cada comida. Además de que son muy ricos, son muy versátiles para cocinar. En segundo lugar, todas las verduras, en sentido estricto, en decir, las hortalizas verdes: pepino, brócoli, espinacas, lechugas, arvejas, espárragos, habichuelas o tomates verdes. Las aceitunas negras, el banano y el plátano (sobre todo, el guineo), las almendras, la nuez moscada, el pimentón, la quinoa y el maíz también son fuentes de alimentos básicos. En tercer lugar, hay algunos alimentos ácidos que, durante el proceso digestivo, y por medio de complejas reacciones químicas, aumentan su alcalinidad, como todas las frutas cítricas (naranja, mandarina, toronja, limón, etc.), y otras, como la guayaba, la sandía o el melón, de natural sabor agridulce.

La idea es que la comida incluya un gran porcentaje de estos alimentos, y que, por supuesto, no le caigan mal a quien los consuma. En realidad, son alimentos sanos, téngase o no en cuenta su alcalinidad y los efectos que se desprendan de ello. Muchas personas evitan comer frutas y verduras en sus comidas, y, de hecho, incluyen un tremendo porcentaje de alimentos grasos y ácidos en cada oportunidad. Así que vale la pena.

Ahora, si te interesa conocer algunas recetas de comidas alcalinas para comensales veganos, veamos un buen ejemplo. Se trata de una ensalada con una salsa especial. Necesitarás un brócoli entero (mediano, puede ser), una cebolla blanca y una papa capira. Parte el brócoli en pequeños trozos y sumérgelo en agua hirviendo durante treinta segundos, luego retíralo del agua. Esto reavivará su color, su sabor y sus nutrientes. La cebolla se corta en julianas y se puede servir cruda, si te gusta, o la puedes hervir un minuto para matizar su fuerte sabor. La papa se hierve en agua con sal y se corta en cubitos (con cáscara y todo).

Ahora, la salsa es una especie de paté que puedes revolver con el brócoli, la cebolla y la papa. Es muy rico en proteínas y hierro, pero el sabor es espectacular. Para esto, necesitarás un ramo de espinacas, una cucharada sopera de ajonjolí, dos onzas de aceite de oliva, cincuenta gramos de fríjoles blancos (o blanquillos), el zumo de un limón, una pizca de comino en polvo, y sal y pimienta al gusto. Cocina los fríjoles en agua con sal hasta que estén blandos y lícualos con el resto de ingredientes hasta que consigas una pasta homogénea. Si deseas, puedes añadir un chorrito de vinagre blanco, o un poco más de aceite de oliva si deseas la mezcla más líquida.

Buen provecho.

Comida vegana: ¿imitación o evolución?

Debido a que muchos platos veganos son una imitación “no omnívora” de sus respectivas recetas originales, muchas personas tienen una idea errónea de lo que se trata en realidad la comida vegana. El desconocimiento los lleva a pensar que todo plato vegano debería incluir al menos una carne de mentiras (pues, de otra manera, ¿de qué se irá a alimentar el pobre vegano?). Incluso, muchos creen que la comida vegana se reduce, nada más y nada menos, que a los alimentos de proteína vegetal que vienen en forma de embutidos, jamones o chuzos.

De hecho, cuando las personas omnívoras llegan por primera vez a algún restaurante vegano de Medellín, se suelen sorprender porque sólo una pequeña minoría de los platos que se ofrecen tienen esta particularidad (la imitación fiel de los platos originales). Es más, una de las sorpresas generales es que la comida vegana ya tiene sus propias recetas clásicas, y, por cierto, no tienen mucho qué ver con la gastronomía tradicional. Esto tiene una explicación. Si bien es cierto que los seres humanos no creamos nada de la nada (porque siempre estamos partiendo de lo que ya ha sido hecho con anterioridad), las ideas de mezclan entre sí, se retroalimentan, y se convierten en nuevas versiones de las cosas. Evolucionan.

Por supuesto que existen versiones veganas de los tacos, el sushi, la paella o la musaka; pero es innegable que durante las últimas décadas, en las cuales la tendencia vegana ha crecido de forma exponencial, se han creado propuestas gastronómicas únicas (haz clic aquí para conocer algunos ejemplos). Una evolución conceptual, palabras más, palabras menos. 

Lo que sigue llamando la atención, a pesar de todo, es el enorme entramado tecnológico y técnico para desarrollar alimentos veganos indistinguibles de la carne. Por ejemplo, han llegado a desarrollar una hamburguesa vegana cuyo sabor es imposible de diferenciar de una pieza de carne real, hasta el punto de confundir a los comensales, quienes creen que en realidad están cayendo en “pecado” (en el caso de los veganos, claro…). La llaman impossible burger (su nombre comercial es beyond burger) debido a que algo en la mente dice que eso no puede ser. La mezcla de ingredientes hace toda la magia, pero los creadores aseguran que el contenido nutricional también es bastante completo y balanceado (incluso, más saludable que un pedazo de carne del mismo peso).

El problema es el precio. Este tipo de alimentos suele costar mucho debido a todo el trabajo de ingeniería y diseño que hay detrás; y, debido a que no tiene una demanda tan alta (y, por lo tanto, menos infraestructura industrial para venderse de forma extendida), no es barato producir una sola carne de esta naturaleza. Hay un caso particular. Un restaurante neoyorkino llamado Duck’s Eatery ha creado una receta de jamón vegano ahumado, sazonado de la misma manera que uno de verdad. El plato, dicen, es bastante costoso (setenta dólares…), pero su sabor parece compensarlo todo. Está hecho de sandía y tiene un largo proceso de ahumado que es, en últimas, lo que hace que este plato sea tan costoso:

De igual manera, recientemente se ha desarrollado un tejido animal cultivado en laboratorio para producir carne sintética, cuyos procesos industriales no implican sufrimiento animal en lo absoluto (o, por lo menos, de forma directa). Se trata de carnes que podrían aportar todos los nutrientes que nuestros antepasados han buscado en estos productos por milenios, pero que pueden ser más saludables, y, por supuesto, dejando a los animales en paz. Por ahora, esta industria está en pañales, debido a todo el desarrollo logístico que tendría por delante, en caso de convertirse en una opción real, y faltarán algunos años para que podamos encontrar carne cruelty-free en los supermercados. La pregunta es: ¿en realidad es necesario llegar a esos extremos?

Claro, es importante destacar el hecho de que el proceso de dejar la carne no es igual en todos los casos, y, para algunas personas puede ser bastante traumático. Muchos llegan al veganismo debido a la conciencia ética del problema moral que implica comer carne producida con una alta dosis de sufrimiento animal, pero deben luchar con sus constructos mentales, los cuales han sido edificados por años en una cultura altamente omnívora. Por esta razón, es normal que la nostalgia los asalte a veces, y, en lugar de recaer en el consumo de alimentos derivados de los animales, opten por imitaciones realistas que no acarrean consecuencias éticas sobre nuestros semejantes del reino animal. Lo cierto es que no todos los veganos consumen alimentos indistinguibles de aquellos derivados del mundo animal, sobre todo, los veganos que ya tienen cierto recorrido. La nostalgia cada vez es menos feroz, y un vegano que ya ha conocido muchas más alternativas gastronómicas, encontrará cada vez menos necesario recurrir a las imitaciones para sentir que se está alimentando bien.

El veganismo, como todo camino, tiene sus propias etapas, y normalmente se llega a un punto en el cual no hay una lucha mental con la restricción del consumo de carnes, huevos, quesos o mieles. Sencillamente, los gustos cambian, así como los hábitos alimenticios. A todo se acostumbra uno. En realidad, sólo hace falta conocer los alimentos, aprender a cocinar, conocer restaurantes veganos y mercados saludables, y organizar tus propias comidas de forma balanceada para comer alimentos deliciosos, nutritivos y amigables con el medio ambiente y con los animales.

6 apps para veganos que podrías necesitar

Los teléfonos inteligentes son herramientas útiles para resolver miles de problemas de nuestra vida cotidiana. Sin importar nuestro estilo de vida o nuestras necesidades, sólo es cuestión de conocer las apps correctas para que podamos hacer lo que necesitemos hacer en el menor tiempo posible, y al menor costo. Por supuesto, para los veganos también hay apps. ¿Para qué? Para conocer recetas nuevas, para aprender un poco más sobre el contenido nutricional de los productos que consumimos a diario, o para ubicar el restaurante vegano más cercano en Medellín (entre cientos de posibilidades). Veamos algunas de las apps más populares para los veganos locales y de todo el mundo.

HappyCow

Si estás viajando, o estás en un lugar de tu ciudad que no frecuentas, y, de repente, es hora de almuerzo o deseas picar algo, pero no sabes dónde, esta app podría ser una gran aliada, que te alejará de malas opciones vegetarianas en restaurantes omnívoros. Gracias a HappyCow, puedes ubicar el restaurante vegano más cercano (o, incluso, el mercado saludable), y en el menú de búsqueda tienes una serie de filtros que te ayudarán a encontrar restaurantes veganos, vegetarianos, u omnívoros con excelentes platos veganos. Gracias a esta app, puedes ahorrarte mucho tiempo buscando restaurantes cerca de ti en Google o en Tripadvisor, e ir a la fija. Si el restaurante que frecuentas no está registrado, ¡invítalo a hacerlo para que otros veganos puedan llegar a él!

Vegan Pocket

¿Alguna vez has tenido dudas acerca de la calidad de un producto? Tal vez lo has consumido y no sabes si realmente es vegano, si es natural, si es orgánico o si es libre de crueldad. Pues bien, gracias a esta app, sólo tienes que escanear el código de barras del producto, y sabrás si alguien ya se ha quejado sobre lo mismo; si, en efecto, peca por publicidad engañosa, o si está libre de malas críticas. En una época de consumidores concientes y preocupados por su salud, esta app es una muy buena herramienta para evitar malas sorpresas. Cada día se actualiza en una enorme base de datos, y puede ser muy útil cuando estás mercando y encuentras productos de dudosa procedencia.

Vegamecum

Todo vegano debería saber cocinar. Por lo menos, debería conocer cómo preparar los platos de toda la semana. Existen miles (millones) de recetas en todos los idiomas y en todos los países, pero a veces los consumidores son muy exigentes (y, algunos, bastante perezosos), así que esta app te puede ayudar a encontrar la mejor receta para ti. Te dirá qué ingredientes comprar, las cantidades exactas, videos sobre cada fase de la preparación (para despejar cualquier duda posible), e incluso, hay una buena sección de comentarios en donde los usuarios comparten sus experiencias y consejos. Como las anteriores, es gratuita.

Mundo Vegano Amino

Como en todas las comunidades, el veganismo también tiene una red social exclusiva de los miembros de la misma. En esta red social puedes conocer veganos de todo el mundo (y, por supuesto, muy cerca de ti), puedes compartir recetas con ellos, participar en foros sobre cualquiera de los cientos de temas disponibles (por ejemplo, huertas urbanas o causas animalistas), puedes compartir información importante (por ejemplo, de una marcha en contra de las corridas de toros) y otras actividades para las cuales es fundamental trabajar en comunidad. Incluso, en esta red social puedes contribuir a un extenso catálogo de veganismo que opera más o menos como una enciclopedia. ¿Qué te parece?

Rawvana’s 30 Day Smoothie Challenge

Si eres fan de los jugos y los smoothies, esta app es perfecta para ti. Empezó como un reto de un mes para personas interesadas en poner en práctica sus promesas de año nuevo acerca de trabajar en la salud y empezar una dieta saludable, pero puede ser una experiencia deliciosa y muy divertida para cualquier persona. Consiste en una serie de batidos ricos en vitaminas, minerales, fibra y proteínas, perfectos para complementar tu alimentación diaria (y calmar ciertos antojos). Es muy recomendable para las personas que hacen ejercicio, teniendo en cuenta que el organismo demandará más nutrientes que respecto a las personas sedentarias. El único problema es que te puedes volver adicto a algunos de los smoothies del reto, y no podrás desengancharte tan fácil.

Vegaffinity

Debido a que no todos los cuerpos responden de la misma manera a la dieta vegana, es importante conocer cualquier novedad posible durante el transcurso de este largo recorrido. Esta app es muy buena para empezar a adaptar el cuerpo a un consumo de alimentos libre de derivados animales y te alerta de las posibles carencias nutricionales que podrías tener en caso de que tu alimentación no sea lo suficientemente balanceada. En esta app podrás encontrar planes de dietas recomendados por expertos, conocerás la opinión de miles de usuarios, encontrarás una tienda online. Podrás llevar un registro de comidas, contar las calorías consumidas, y, de esta manera, saber si estás incurriendo en excesos o en faltas. También encontrarás miles de recetas y foros en donde podrás preguntar o responder cualquier duda concerniente a la vida vegana en general.

Tip vegano: Algunos alimentos que deberías combinar para mejorar tu salud

La buena alimentación no es un sustituto de la medicina, ni mucho menos, pero sí puede ser altamente preventiva; mientras que una mala alimentación es una garantía de miles de problemas médicos. En muchos casos, una mala alimentación no consiste únicamente en una pobre ingesta de nutrientes, sino de una mala manera de consumir los alimentos. Comer a deshoras, saltarse las comidas o comer en exceso algún tipo (o toda clase) de alimentos producen desórdenes que, poco a poco, te pueden pasar factura, pero hay una manera adicional de alimentarte mal: combinando mal los alimentos.

Hay comidas que van muy bien juntas. Mucha gente las ha aprendido a combinar, pero esto se ha vuelto más una tradición que la puesta en práctica de un conocimiento técnico. Por ejemplo, si combinas las leguminosas (como los fríjoles o las lentejas) con arroz y con alguna fuente de vitamina C (un jugo o una ensalada), tu cuerpo absorberá más proteínas y hierro. En la comida paisa, es muy común encontrar esta combinación; incluso cuando pides una cazuela en un restaurante vegano en Medellín, desprovista de toda la carne que lleva este plato.

Veamos algunas combinaciones excelentes para el desempeño de tu organismo, que te servirán de ahora en adelante para cocinar y prevenir cientos de enfermedades.

Ver: Alimentos veganos que te ahorran problemas de salud

Uvas y manzanas

Cuando vas a comer frutas, una de las principales recomendaciones de los nutricionistas es comer una a la vez. Cuando consumes una ensalada de frutas o un salpicón, tu cuerpo no absorberá los nutrientes de todas y cada una de ellas con la misma eficacia que si comieras una sola, debido a que el estómago usa diferentes tipos de enzimas para procesarlas a todas. Muchos omnívoros suelen comer carne con queso (o con cualquier otro tipo de lácteo), sin saber que esta combinación es altamente perjudicial para el organismo, y por la misma razón (sólo que, en este caso, de forma extrema). Cuando combinas los antioxidantes de las uvas y las manzanas (en especial, una sustancia llamada quercetina), tu cuerpo puede trabajar mejor para combatir algunos virus y bacterias que afectan el sistema respiratorio. Así que si en tu entorno notas a muchas personas con gripe o con tos, consume uvas y manzanas durante una semana y verás cómo le haces frente a estas enfermedades.

Algo que también puedes hacer es combinar el vino tinto y las manzanas. Esta combinación, además de ofrecerte los mismos antioxidantes de la uva y la manzana, te puede ayudar a prevenir la trombosis y los coágulos, en general. Esto puede ser muy útil, si sabes que eres propenso a este tipo de problemas y deseas mantenerlos a raya.

Limones y espinacas

Al igual que con las leguminosas y las fuentes de vitamina C, esta combinación le permitirá a tu cuerpo absorber una mayor cantidad de hierro. Esto es fundamental para el adecuado funcionamiento del organismo, en especial, si te gusta practicar alguna forma de ejercicio físico. Cuando falta el hierro (y esas reservas duran alrededor de dos años), puedes contraer una enfermedad muy peligrosa llamada anemia, cuyo principal síntoma es la ausencia de glóbulos rojos en la sangre y una consecuente debilidad. Para los veganos, una dieta rica en hierro es muy importante, así que consume muchas lentejas y espinacas acompañadas de jugos ricos en vitamina C, como el limón, los tomates o los ajíes picantes.

Pimienta y cúrcuma

Estos dos condimentos, muy presentes en la comida india, no sólo ofrecen un delicioso sabor a tus comidas (curry y otras), sino que resultan muy eficaces para la prevención del cáncer de próstata, del de hígado, la presencia de tumores cerebrales, e incluso, de la diabetes. El secreto de esta combinación nace de la curcumina, la sustancia presente en la cúrcuma que mancha todo lo que toca (si has preparado curry, te habrás dado cuenta de este poderoso pigmento, que es capaz de manchar la hoja de un cuchillo). Esta sustancia tiene altas propiedades anticancerígenas, y acompañada de la pimienta, se intensifica su efecto mucho más, hasta el punto de que muchos médicos recetan esta combinación para pacientes con herencia de cáncer.

Brócolis y tomates

Muchas veces combinamos ambos productos en una ensalada, pero no somos concientes de sus beneficios. De hecho, podrías preparar una ensalada compuesta únicamente de tomates y brócolis (tal vez con un chorrito de aceite de oliva, lo cual potenciará este efecto) para que tu cuerpo absorba mejor el licopeno, una sustancia antioxidante, presente en ambos alimentos que puede favorecer a los pacientes que sufren de presión arterial alta. No hay muchas evidencias de otros beneficios preventivos, pero hay quienes aseguran que esta combinación es buena para el sistema respiratorio y para prevenir el cáncer de próstata y el colorrectal.

De igual manera, combinar los tomates con el aguacate puede ser también una excelente manera de aprovechar los licopenos de ambos alimentos.

Tip vegano: Guía práctica para jardines verticales

huerta vegana

Tener una huerta siempre será una buena opción para cualquier vegano. No sólo porque tendrás ingredientes frescos a la mano para tus preparaciones, sino que te ayudará a conectarte con la tierra y podrás echarle una mano a la madre naturaleza si aprendes a cultivar de forma orgánica y sostenible. El punto es que no todo el mundo dispone de tanto espacio para una huerta tradicional. Tal vez vivas en un pequeño apartamento, o quizás tu lugar de trabajo sólo tiene un pequeño patio. La buena noticia es que puedes aprovechar el poco espacio que tengas para construir una huerta vertical, que, además de proveerte de algunos alimentos que necesites (puede ser sólo de hierbas aromáticas o de flores comestibles, o de plantas que purifican el aire), puede ser un elemento bastante decorativo que le dará mucha vida a cualquier lugar.

En este post, aprenderás un par de técnicas para levantar tu jardín vertical. Notarás que la mayoría de los elementos necesarios son reciclables, y, el resto, los puedes encontrar en cualquier almacén de grandes superficies.

Concepto

Parece una obviedad, pero entender este concepto es la clave para ponerse creativo y llevar a la práctica nuevas ideas. Un jardín vertical es una estructura perpendicular al suelo que permita el crecimiento de las plantas de tu elección. Pueden ser ornamentales, pueden ser flores para ayudarle a las abejas a producir miel, o pueden ser frutas o verduras para tu propio consumo.

Botellas plásticas

Esta es una de las fórmulas más extendidas, y lo interesante es que permite reciclar plástico que, de otra manera, terminaría en un basurero… o en el mar. Para este tipo de jardín colgante, necesitarás botellas (ojalá de dos litros), cuerdas, arandelas y tierra abonada.

Si deseas colgar las botellas de forma horizontal, lo que debes hacer es dos agujeros, uno en cada extremo de la botella. Pasa dos trozos de cuerda por cada uno de ellos, y, en la parte que mira hacia el suelo, pon una arandela. Enrolla un poco la cuerda en la arandela para que se sostenga la botella, y luego cuelga otra botella más abajo (revisa este enlace para que veas el ejemplo). Entonces, abre la botella en la parte que mira hacia arriba, ábrele tres agujeros en la parte inferior para que drene el agua, llena la botella de tierra y siembra tus plantas.

Si deseas que las botellas cuelguen de forma vertical, abre un agujero en la tapa con la arandela correspondiente, otro en la parte inferior de la botella (con su arandela) y pasa la cuerda. Abre un pedazo de la botella en la parte de arriba (sin comprometer la tapa), llénala de tierra y siembra.

Si no tienes de dónde colgar las botellas (digamos que el material del techo no lo permite), puedes usar estibas de madera, y, ahí, puedes clavar la cuerda o clavar algunas puntillas y amarrar de ahí.

Una variante de esta modalidad es usar trozos de guadua.

Llantas

Las llantas desechadas por los conductores de carros, motos, camiones y otros vehículos son un problema medioambiental, pero se pueden aprovechar de miles de maneras si sabes cómo, y esta es una de ellas. Par esto, necesitarás una sierra para cortar una llanta en dos, y, con una guaya metálica, arandelas y tornillos, cuelga las llantas cortadas de la misma forma que en el caso de las botellas. Con un taladro, perfora en la parte inferior para hacer los agujeros de drenaje, llénalas de tierra abonada y siembra. Esta opción es mucho mejor para un lugar amplio, y, debido al tamaño de las llantas cortadas, las plantas tendrán mucho más espacio para crecer. Es muy decorativo y bastante amigable con el medio ambiente.

Cuidados

Es importante que estés revisando constantemente el nivel de humedad (algunas plantas mueren por exceso de agua) para evitar hongos y enfermedades. Algunas plantas (como el orégano) necesitan suelos más arenosos y mejor drenados, así que revisa siempre las necesidades de cada especie. Las que necesiten más luz, deberían estar más arriba. Fertilízalas cada semana y media (para esto, te puede servir comprar abono orgánico, en caso de que no puedas tener una compostera). Si encuentras plagas (cochinillas, orugas, babosas, moscas blancas, caracoles, pulgón, etc.), rocía tus plantas cada semana con diferentes plaguicidas naturales. Puedes usar té de tabaco, aceite de neem o vinagre con ajo y ají. Esto las mantendrá a raya, y podrás seguir disfrutando de tu jardín vertical.

Si el lugar en donde ubicas tu jardín vertical está muy expuesto al viento o al sol poniente, debes revisar muy bien el nivel de agua, y regar siempre por la mañana y por la noche para que tus plantas no mueran. También puedes poner un acolchado de hojas secas alrededor del tallo de las plantas para conservar la humedad y evitar el crecimiento de plantas competidoras. Si es un lugar con mucha sombra, siembra plantas que no necesiten mucha luz.


Algunos consejos para viajar siendo vegano

Una gran cantidad de actividades diarias cambian una vez te haces vegano. Pueden ser algunos cambios pequeños, pero que alteran significativamente tus experiencias. Viajar es una de ellas. Por supuesto, no es imposible viajar, ni menos placentero, simplemente debes tener en cuenta que algunas cosas serán distintas, sobre todo, si viajas a un lugar en donde no incluyen dietas veganas. Salir a comer por ahí no es fácil, considerando que en la mayor parte de lugares usan ingredientes de origen animal, o carnes de varios tipos (incluso para cocinar ingredientes no animales). Por esta razón, es importante que sepas qué hacer cuando viajas: así no morirás de hambre y seguirás teniendo una agradable experiencia.

Alimentos y suplementos complementarios

En muchas ocasiones no encontrarás comida vegana en ningún menú. Por esta razón, deberías llevar una reserva de alimentos fáciles de preparar (o ya preparados) que complementen otros que sí están disponibles. En todas partes entontrarás una ensalada decente. Un plato de arroz es fácil de encontrar también. Las papas cocidas están por todas partes. Pero puedes llevar tus reservas de amaranto, quinoa, chía, almendras, soya, hongos secos y leguminosas enlatadas (todo esto, y más, lo puedes encontrar sin dificultades en los mercados saludables de Medellín), y entonces tendrás una comida completa y balanceada cada vez. No olvides tu suplemento de vitamina B12 y de hierro, si hace falta. No serás una carga para nadie y podrás comer tranquilo.

Creatividad

Esto va ligado con lo anterior. La creatividad es un requisito del veganismo: debes ser recursivo y aprender a improvisar en todo momento. Por ejemplo, si visitas un restaurante chino (en donde casi todos los platos contienen carne), pide un plato de verduras al wok y compleméntalo con lo que traigas. Si tus amigos omnívoros desean visitar una parrillada, pide una ensalada, algo de carbohidratos y pide que te preparen algo que lleves (una lata de garbanzos, por ejemplo). Es cuestión de ser recursivo, en serio.

Asesoría

En un mundo lleno de vegetarianos y veganos, seguramente no serás la primera persona que viaja al lugar que has decidido como destino para tus vacaciones. Pregunta en tus redes sociales, busca en Tripadvisor y en otros buscadores. Debe haber algo de información. Pregunta qué hicieron para comer, si conocieron restaurantes veganos o con opciones veganas, si hay restaurantes en donde son flexibles con el menú, si hay mercados cerca, etc. Recuerda que preguntando se llega a Roma.

Cocina

Otro recurso, que puede ser muy útil si no estás alojado en un hotel sino en una vivienda reservada, por ejemplo, por AirBnB, es cocinar todos los días, por lo menos una de las tres comidas. Esto significará no sólo un ahorro en los costos (teniendo en cuenta que salir a comer puede ser muy caro en muchas partes), sino que así educarás un poco a tus amigos y anfitriones, y también tendrás un gesto muy agradable con quienes te hospedan (una oportunidad de hacer “intercambio cultural”, por así decirlo). Simplemente, debes buscar los ingredientes y el instrumental necesarios, y con eso ya está. Es posible que no encuentres todo lo que haga falta, pero siempre puedes improvisar. No es difícil.

Supermercados

Esto es muy útil si has decidido cocinar. Bueno, más que útil, fundamental. Busca supermercados y aprovisiónate de los ingredientes que necesitas para tu estadía. Puedes hacer sánduches, comer cereales con leche de soya, prepararte las mejores ensaladas posibles, y mucho más. Es cuestión de organizar el calendario y tu presupuesto. Lo mejor es conocer los supermercados y tu cronograma antes de viajar. Para hacer esto, debes planearlo todo muy bien. Habla con tus amigos, si estás viajando acompañado, y organiza tu estadía con ellos para que esto sea una posibilidad.

Conocer el lugar y la gastronomía

Si sabes qué se come en el lugar que visitarás, sabrás qué pedir en los restaurantes y establecimientos callejeros, y sabrás qué puedes transformar y cómo hacerlo (digamos, un ceviche vegano en Perú). En muchos países árabes, la comida suele ser fácil de adaptar a las dietas veganas, y sólo es cuestión de conocer muy bien lo que se come en ese lugar para saber qué pedir y cómo complementarlo con los productos que hayas traído contigo. Por supuesto, al saber qué se come en el lugar que visitas, te ahorrarás muchas sorpresas indeseadas, porque así sabrás, por ejemplo, que la ensalada César se hace con salsa de anchoas, o que la mayoría de los panes se hacen con huevo. Etcétera.

Conocer las palabras clave

Si vas a un lugar en donde no hablan tu idioma, es muy útil tener anotadas (o aprendértelas) las palabras clave relacionadas con la comida vegana. Para esto, necesitarás conocer las palabras clave de toda tu rutina: cocina, los nombres de las verduras, los nombres de los productos derivados de los animales, los nombres de las carnes, y, por supuesto, las palabras mágicas: por favor y gracias. Hay muchas aplicaciones para traducir lo que te están diciendo (conoce algunas por aquí) que pueden ser muy útiles.

Conoce a tus compañeros de viaje

Finalmente, debes conocer a las personas con quienes viajas. Es importante que ellas conozcan tus hábitos, y, que, de vez en cuando, estén dispuestos a comer lo que tú comes. Esto le facilitará las cosas a todo el mundo.

¡Buen viaje!