Tip vegano: Contruye tu propio deshidratador solar

Deshidratar algunos alimentos puede ser una opción muy interesante en términos de preservación, pues, en realidad, algunos pueden incluso durar años en ese estado. No obstante, muchas personas, desde hace mucho tiempo, han desarrollado cientos de métodos de deshidratación debido a que algunos alimentos cobran un sabor diferente, y, de esta manera, le aportan elementos diferenciadores a una gran serie de recetas, como las que puedes encontrar en los restaurantes veganos de Medellín. Hoy en día, es posible encontrar deshidratadores eléctricos, todos muy prácticos y económicos, pero hay personas que buscan aprovechar la energía gratuita que nos brinda el sol, además de abaratar costos de mantenimiento y medioambientales; y, por esta razón, optan por construir o comprar deshidratadores solares.

En muchos lugares, como en nuestro país, los campesinos secan algunos productos agrícolas al sol (el café, por ejemplo). Lo único que hacen es dejarlos bajo la luz del sol durante algunos días, con un techo de plástico arriba para protegerlos del rocío y de la eventual lluvia. El problema de este método es que el proceso de deshidratación es más lento y se puede dar lugar a fermentaciones indeseadas que pueden alterar la calidad del producto. Por eso, y si lo que necesitas es deshidratar algunos pocos alimentos, un deshidratador solar puede ser excelente para ti.

Puedes deshidratar frutas, vegetales, nueces, leguminosas, hongos, e, incluso, semillas para sembrar posteriormente en tu huerta. Este deshidratador solar es muy fácil de construir, con materiales muy baratos y te puede durar mucho tiempo. Eso sí: procura tener las herramientas adecuadas. De otra manera, lleva los materiales a una carpintería y dale las instrucciones al carpintero.

Bueno, lo primero es conseguir las piezas de madera para la estructura básica. Lo mejor y más barato (y duradero, si lo sabes cuidar) es el mdf de media pulgada, o hazlo con aglomerado, si te parece más fácil de conseguir. Es muy fácil de manejar, y si tienes una sierra circular, lo puedes cortar tú mismo en casa. Son cinco, en total: la base, la parte de atrás, la tapa de adelante y los dos laterales. Las medidas son, respectivamente: 74 x 53 cm, 74 x 40 cm, 74 x 20 cm; y, los lateraes (en forma triangular), tienen 40 centímetros en la parte más ancha, 20 en la más angosta y 50 centímetros de largo.

Además de la caja, necesitarás una rejilla en donde pondrás los alimentos que quieras deshidratar. Para esto, necesitarás cuatro tablas cuadradas y una rejilla (preferiblemente, metálica). Las medidas de todo ese marco son 70,5 x 47 cm. Es decir: compra una tabla larga (no muy ancha), y córtala en cuatro: dos piezas de 70,5 y dos de 47 cm. La rejilla se puede fijar con algunas puntillas, en realidad, o con una grapadora de ganchos gruesos.

Necesitarás un marco para un vidrio, por donde va a entrar la luz solar. El área del marco es de 74,5 x 57 cm. Recuerda hacerle un desnivel para empotrar el vidrio (como si fuera un cuadro). El grosor del vidrio es de 6 milímetros. Busca uno de buena calidad. 

Lo que sigue es ensamblar la caja. Eso se puede hacer con pegamento industrial y clavos de acero gruesos, y procura utilizar tablas cuadradas en los vértices interiores (y las clavas también a los tablones de mdf, por supuesto) para darle mayor solidez a toda la estructura.

Luego, ubica el marco de la rejilla adentro de la caja, por lo menos diez centímetros arriba de la base, y clávalo desde afuera, a través de los tablones laterales, de la tapa de adelante y de atrás. Después, instala el marco en donde va el vidrio con un par de visagras para que puedas abrir y cerrar el deshidratador. Este marco va sobre los laterales, la tapa de adelante y la de atrás (ese marco y el vidrio quedarán inclinados). Luego, pon el vidrio (no tiene que estar adherido, pero, si quieres, séllalo por dentro con un poco de silicona líquida para que no se escape el aire caliente.

No olvides abrir un par de agujeros circulares en la tapa de atrás, para darle salida al aire caliente. Ese flujo de aire caliente es fundamental para el proceso de secado. Para que no entren insectos, puedes usar rejillas de anjeo y adherirlas con puntillas o silicona caliente.

Para que el deshidratador sea más eficiente, retira el vidrio y píntalo todo de negro con aerosol o aerógrafo, y luego, barnízalo para impermeabilizar la madera. El color negro atrae más luz, y, en un día soleado, la temperatura subirá notablemente. Otro elemento que puedes usar es un termómetro de asador (que puedes instalar con un taladro) para monitorear la temperatura interior. Otra cosa que puedes hacer es mantenerlo lejos del suelo, y, para eso, déjalo sobre una mesa, o instálale cuatro patas altas. Esto impedirá que la humedad del suelo pudra la madera de la base.

Y listo.