Tip vegano: Cultiva tus alimentos de forma sostenible

A pesar de que la agricultura ha sido una de las razones de nuestro desarrollo y crecimiento como sociedad, desde la revolución industrial se ha convertido en una de las principales causas del deterioro del medio ambiente (y, por supuesto, de nuestra propia destrucción). Los monocultivos, el uso excesivo del agua, el uso de pesticidas, fungicidas, insecticidas y herbicidas artificiales, así como la tala desproporcionada de bosques nativos, son algunos de los problemas que conlleva la agricultura extensiva (por no hablar de otros asuntos relacionados, como la extinción de las abejas, la erosión o el desarrollo de la industria transgénica, con todos los problemas ambientales y sociales que produce).

El asunto es alcanzar un apropiado punto medio. Ser capaz de cultivar algunos alimentos (porque, seamos francos, es imposible ser del todo autosuficiente), y hacerlo de la manera más amigable con el medio ambiente que nos rodea. Eso ha dejado de ser simplemente una tendencia de moda. Es una necesidad vital en los tiempos actuales y en el futuro que nos espera. Así que aprendamos algunas técnicas de cultivo sostenible, fáciles, prácticas y satisfactorias.

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Cuidar el agua

Siempre será mejor tener huertas que jardines ornamentales. Estos últimos demandan mucha energía y mucha agua, y no son tan beneficiosos. Siempre será mejor tener una huerta orgánica que un bonito césped. Eso por un lado. Por otro, ser cuidadoso con el agua para tus plantas no es difícil. Puedes conseguir tanques para recoger aguas lluvias, y utilizarla generosamente en tu huerto. Incluso, si vives en un lugar con pocas precipitaciones, puedes aprovechar la neblina (si la hay) para recoger suficiente agua, como en este caso:

También puedes usar un acolchado de pasto cortado y hojas secas en tu huerta, alrededor de los tallos de tus plantas, para que la evaporación del riego sea más lenta y no tengas que usar tanta agua (sobre todo, en los tiempos de poca lluvia). También puedes usar hidroretenedores cerca de las raíces para mantenerlas húmedas, en caso de que ciertas plantas necesiten de mucha humedad. De igual manera, puedes usar el agua con que hierves papas, por ejemplo (siempre y cuando no uses sal ni aceite).

Otra cosa que puedes hacer es implementar sistemas de riego por goteo para usar el agua de manera más eficiente. Puedes pagar por algunos sistemas muy sofisticados (como los que se usan en grandes parcelas), o los puedes hacer tú mismo, usando materiales reciclables como botellas plásticas.

Dejar descansar la tierra

Es importante pensar la tierra como un ser vivo. Como cualquier sistema, la tierra necesita imputs y tiene outputs. Para poder sembrar, necesitarás aportarle nutrientes a la tierra, y no deberías abusar de ella, sembrando en un mismo lugar una y otra vez, en particular, cuando se trata de plantas perennes, con ciclos muy cortos. Cuando coseches, por ejemplo, cilantro o zanahoria, deja descansar esa porción de tierra y abónala bien para la próxima siembra. Esto permite, entre otras cosas, que los microorganismos, los hongos y los insectos (las lombrices también, ojo), se adecúen muy bien y sobrevivan. Necesitarás de estos aliados cada vez que siembras, ténlo en cuenta.

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Variedad

Evita el monocultivo. Si tienes árboles y plantas de varias especies, siembra tus alimentos bajo su sombra o junto a ellos. La variedad de plantas atrae una gran variedad de insectos y de pájaros, y esto crea un control biológico que te permitirá, entre muchos beneficios, no usar químicos para proteger a tus plantas. Además, la presencia de árboles trae un punto extra: estos alcanzan capas profundas del suelo muy ricas en nutrientes (que las plantas que siembras normalmente no alcanzan), estos nutrientes llegan a las hojas, y, cuando estas caen y se descomponen, enriquecen el suelo que cutivas.

Cuando cultivas diferentes especies en un mismo lugar, también le permites a los hongos del subsuelo aprovechar los nutrientes que aporta cada planta y distribuirlos por debajo de la tierra, de modo que todas las plantas se beneficien de ellos. Recuerda que los hongos son como neuronas de la tierra, que interconectan las plantas y les ayudan a sobrevivir en condiciones adversas.

Granja Vegana

Pesticidas naturales

En lugar de usar productos químicos para defender tus plantas de moscas blancas, cochinillas, babosas, caracoles y orugas (entre otras plagas), lo que puedes hacer es crear un control biológico. Siembra flores y plantas que atraigan a las mariquitas, a las lagartijas, las arañas de jardín, a las mantis religiosas y a los pájaros. Si usas productos químicos, ahuyentarás a todas estas especies (y matarás a otras). Ha plantas que, creciendo juntas, se ayudan entre sí. Por ejemplo, siembra fríjol junto al maíz y a las auyamas. Se aportarán nutrientes y se cuidarán de plagas. Los tomates junto a las plantas aromáticas hacen muy buenos equipos. Las papas junto a las cebollas también son una buena combinación.

También puedes producir algunos pesticidas naturales, y debes rotar el uso de los mismos : para que las plagas no se acostumbren a ellos. Uno, muy fácil, es un té de tabaco: dejar macerar hojas de tabaco en agua y usar el líquido resultante con un espray. También puedes usar un litro de vinagre con una cabeza de ajo y un puñado de ají. También puedes usar aceite de neem diluído en agua, y esto alejará no sólo las plagas sino los hongos y las bacterias y virus que pueden perjudicar la salud de tus plantas.

Compost

Hacer una compostera es fácil: abre un hoyo en la tierra, y añade capas de ceniza, tierra abonada con humus, hojas secas y desechos orgánicos. Al cabo de un par de meses, tendrás una tierra perfecta para abonar a tus plantas.