Tip vegano: Guía práctica para jardines verticales

Tener una huerta siempre será una buena opción para cualquier vegano. No sólo porque tendrás ingredientes frescos a la mano para tus preparaciones, sino que te ayudará a conectarte con la tierra y podrás echarle una mano a la madre naturaleza si aprendes a cultivar de forma orgánica y sostenible. El punto es que no todo el mundo dispone de tanto espacio para una huerta tradicional. Tal vez vivas en un pequeño apartamento, o quizás tu lugar de trabajo sólo tiene un pequeño patio. La buena noticia es que puedes aprovechar el poco espacio que tengas para construir una huerta vertical, que, además de proveerte de algunos alimentos que necesites (puede ser sólo de hierbas aromáticas o de flores comestibles, o de plantas que purifican el aire), puede ser un elemento bastante decorativo que le dará mucha vida a cualquier lugar.

En este post, aprenderás un par de técnicas para levantar tu jardín vertical. Notarás que la mayoría de los elementos necesarios son reciclables, y, el resto, los puedes encontrar en cualquier almacén de grandes superficies.

Concepto

Parece una obviedad, pero entender este concepto es la clave para ponerse creativo y llevar a la práctica nuevas ideas. Un jardín vertical es una estructura perpendicular al suelo que permita el crecimiento de las plantas de tu elección. Pueden ser ornamentales, pueden ser flores para ayudarle a las abejas a producir miel, o pueden ser frutas o verduras para tu propio consumo.

Botellas plásticas

Esta es una de las fórmulas más extendidas, y lo interesante es que permite reciclar plástico que, de otra manera, terminaría en un basurero… o en el mar. Para este tipo de jardín colgante, necesitarás botellas (ojalá de dos litros), cuerdas, arandelas y tierra abonada.

Si deseas colgar las botellas de forma horizontal, lo que debes hacer es dos agujeros, uno en cada extremo de la botella. Pasa dos trozos de cuerda por cada uno de ellos, y, en la parte que mira hacia el suelo, pon una arandela. Enrolla un poco la cuerda en la arandela para que se sostenga la botella, y luego cuelga otra botella más abajo (revisa este enlace para que veas el ejemplo). Entonces, abre la botella en la parte que mira hacia arriba, ábrele tres agujeros en la parte inferior para que drene el agua, llena la botella de tierra y siembra tus plantas.

Si deseas que las botellas cuelguen de forma vertical, abre un agujero en la tapa con la arandela correspondiente, otro en la parte inferior de la botella (con su arandela) y pasa la cuerda. Abre un pedazo de la botella en la parte de arriba (sin comprometer la tapa), llénala de tierra y siembra.

Si no tienes de dónde colgar las botellas (digamos que el material del techo no lo permite), puedes usar estibas de madera, y, ahí, puedes clavar la cuerda o clavar algunas puntillas y amarrar de ahí.

Una variante de esta modalidad es usar trozos de guadua.

Llantas

Las llantas desechadas por los conductores de carros, motos, camiones y otros vehículos son un problema medioambiental, pero se pueden aprovechar de miles de maneras si sabes cómo, y esta es una de ellas. Par esto, necesitarás una sierra para cortar una llanta en dos, y, con una guaya metálica, arandelas y tornillos, cuelga las llantas cortadas de la misma forma que en el caso de las botellas. Con un taladro, perfora en la parte inferior para hacer los agujeros de drenaje, llénalas de tierra abonada y siembra. Esta opción es mucho mejor para un lugar amplio, y, debido al tamaño de las llantas cortadas, las plantas tendrán mucho más espacio para crecer. Es muy decorativo y bastante amigable con el medio ambiente.

Cuidados

Es importante que estés revisando constantemente el nivel de humedad (algunas plantas mueren por exceso de agua) para evitar hongos y enfermedades. Algunas plantas (como el orégano) necesitan suelos más arenosos y mejor drenados, así que revisa siempre las necesidades de cada especie. Las que necesiten más luz, deberían estar más arriba. Fertilízalas cada semana y media (para esto, te puede servir comprar abono orgánico, en caso de que no puedas tener una compostera). Si encuentras plagas (cochinillas, orugas, babosas, moscas blancas, caracoles, pulgón, etc.), rocía tus plantas cada semana con diferentes plaguicidas naturales. Puedes usar té de tabaco, aceite de neem o vinagre con ajo y ají. Esto las mantendrá a raya, y podrás seguir disfrutando de tu jardín vertical.

Si el lugar en donde ubicas tu jardín vertical está muy expuesto al viento o al sol poniente, debes revisar muy bien el nivel de agua, y regar siempre por la mañana y por la noche para que tus plantas no mueran. También puedes poner un acolchado de hojas secas alrededor del tallo de las plantas para conservar la humedad y evitar el crecimiento de plantas competidoras. Si es un lugar con mucha sombra, siembra plantas que no necesiten mucha luz.