Zuquini y café para preparar dos postres de ensueño

La repostería en sí misma ya es una rama de la gastronomía que implica una serie de dificultades. Es precisa, tanto en tiempos de cocción o refrigeración, como en cantidades de endulzantes, emulsificantes, aglutinantes, sabores ácidos, salados, etc. Pero, a pesar de sus grados de dificultad, pues no es un trabajo imposible, y, cuando se logra ejecutar de forma adecuada una receta de repostería, el resultado es muy gratificante.

La repostería vegana tiene dos elementos adicionales, que, a juicio de muchos, podrían hacerla un poco más difícil. El primero es que no se usan los ingredientes de la repostería tradicional (como huevos, leche, cremas, yogures, etc.), y esto implica tomar una serie de atajos gastronómicos, con lo que ofrece el mundo vegetal, y, de esta manera lograr replicar las recetas tradicionales, acercándose todo lo posible a ellas. El otro punto es que la gastronomía vegana exige una alta dosis de creatividad, y esto es en sí mismo un obstáculo para las personas que afirman no tenerla en absoluto, así como una oportunidad para quienes dicen tenerla y poner en práctica sus habilidades para crear platos novedosos.

En esta ocasión, hablaremos de dos postres veganos. Uno tradicional y uno bastante atípico, basados en dos ingredientes que podrían despistar a muchas personas. Por un lado, el café, y, por otro, el zuquini. Vamos a ver cómo se prepara un tiramisú vegano y una torta de zuquini con chocolate.

Tiramisú

Este postre, uno de los más famosos de Italia, tiene una extraña historia. Se dice que fue creado en los años sesenta en el norte del país (Veneto), y que se popularizó su consumo en los burdeles de la región. Tiramisú puede significar “levántame el ánimo” o “tira de mí”. Esta versión vegana es absolutamente fenomenal, y nadie notará que no tiene ingredientes de origen animal.

Para este postre necesitarás una lata de leche de coco, ciento cincuenta gramos de nueces (ojalá marañones), una cucharadita de vainilla en polvo, cincuenta mililitros de café (por lo que más quieras, que no sea instantáneo, y, en lo posible, de buena calidad), una copita de miel de agave (o de caña), cien gramos de granola, una cucharada de polvo de cacao y una pizca de sal.

Ahora, lo que debes hacer es enfriar la leche de coco durante toda la noche. Abre la lata y retira con cuidado la capa nata que se ha asentado en la parte superior con una cuchara y ponla en la licuadora. Esta nata será bien importante luego. Agrega las nueces y la vainilla a la mezcla. Licua despacio hasta que logres tener una mezcla cremosa, y añade chorritos de agua de coco para darle un poquito más de textura cremosa (porque no debería ser pastosa).

Luego, divide la masa en dos platos hondos. Uno de ellos debería ir a la nevera para que se solidifique un poco. Agrega el café molido, el cacao en polvo y un chorrito de miel de agave en el segundo plato. Revuelve bien y espera. Lo que sigue es dividir la granola en pequeños recipientes y entonces, en un molde hondo, hacer capas de cremas y granola (una y una). Y, por encima, espolvorea un poco más de cacao en polvo y un poquito (en serio, poquito) de café. Y listo. Disfruta.

Torta de chocolate con zuquini

Esto puede sonar muy extraño, debido a que el zuquini (o calabacín) suele estar presente en la comida de sal, sobre todo, en las ensaladas. No obstante, el zuquini, al igual que la calabaza, tiene un sabor neutro, Esta receta tiene dos partes: el bizcocho y el glaseado. La clave para que el bizcocho quede bien es usar un cacao bien amargo, que, al hornearse, le dará un color oscuro muy estético. En cuanto al glaseado, la clave está en conseguir un buen chocolate vegano para repostería y derretirlo con precaución para no quemarlo (usa un termómetro, y no dejes que la temperatura ascienda más de cincuenta grados).

Necesitarás ciento veinte gramos de chocolate negro vegano, ciento veinticinco de calabacín, media libra de harina de repostería, ciento veinticinco gramos de azúcar morena, una cucharadita de canela, tres de levadura en polvo, una de soda sin sabor, cuatro cucharadas de cacao en polvo, doscientos gramos de puré de manzana, una cucharadita de vinagre de frutas y cien mililitros de mantequilla de canola

La que debes hacer es precalentar el horno a ciento ochenta, arriba y abajo. Pica el chocolate para el pastel, y ralla el calabacín muy fino. Mezcla todo esto con los ingredientes secos restantes en un recipiente. Luego, agrega el puré de manzana, el vinagre y la mantequilla de canola con mucho cuidado (pero rápido) hasta que consigas una masa homogénea. Pon esa masa de torta en un molde para hornear, cubierta con papel aluminio y déjala en el horno durante una hora (revisa de vez en cuando). Después, déjala enfriar.

Para el glaseado, derrite el chocolate despacio en un baño de agua, y luego haz una capa de este sobre la torta. Déjalo solidificarse y sirve.